30 de marzo de 2017 / 18:03 / hace 6 meses

La "ciudad de los desastres" de Chile aumenta su protección contra el cambio climático

Por Sophie Hares

TEPIC, México, 30 mar (Thomson Reuters Foundation) - La reducción de la desigualdad, la seguridad del suministro de agua y el fortalecimiento de la prevención de desastres son cruciales para fortalecer ante el cambio climático y otros peligros a la capital chilena, propensa asimismo a los sismos, dijeron las autoridades de Santiago.

En una nueva estrategia que busca hacer que la ciudad sea más resiliente, las autoridades establecieron planes esta semana para reducir la congestión y la contaminación del aire, mejorar el transporte público y construir más parques en áreas de bajos ingresos.

Pero para que la estrategia funciones es esencial que haya una mejor gobernanza, dijo Claudio Orrego, intendente de la Región Metropolitana, que cuenta con 34 distritos municipales (comunas) y alcaldes.

“Santiago es una ciudad de desastres. En el último año hemos tenido los peores incendios de la historia, tuvimos dos inundaciones en la ciudad y dos importantes cortes de suministro de agua”, dijo Orrego por teléfono desde Santiago, que alberga más de 6,1 millones de personas.

“Todo esto se debe al impacto del cambio climático en la ciudad, y eso requiere protocolos, coordinación e infraestructura para poder enfrentarlo”, agregó.

La estrategia, lanzada como parte de la participación de Santiago en la iniciativa 100 Ciudades Resilientes, reúne programas ya en marcha en la ciudad, una de las más desiguales de América Latina debido a las grandes diferencias entre ricos y pobres en vivienda, educación y servicios, además del género.

Un crecimiento urbano rápido y desordenado ha llevado a que se construyan viviendas de bajos ingresos en la mal conectada periferia de Santiago con infraestructuras inadecuadas y pocos espacios verdes, dijo el informe, señalando que alrededor del 18 por ciento de los residentes de la Región Metropolitana vive en la pobreza.

“Estamos sentando a todos en la mesa”, dijo Orrego. “Sean inundaciones o terremotos, estamos adoptando un enfoque integrado para el futuro”.

Ante las previsiones que indican que el cambio climático reducirá las lluvias y aumentará las temperaturas en la zona, Santiago quiere poner fin a la sobreexplotación de su suministro de agua. Está desarrollando un fondo para ayudar a asegurar el abastecimiento de la ciudad y proteger las fuentes acuíferas, como los glaciares en los cercanos Andes.

“Tener un esfuerzo público-privado e intentar proteger de una manera muy holística todo el suministro de agua que usamos en la ciudad es algo nuevo”, dijo Orrego, subrayando la urgencia de la tarea.

El plan de resiliencia de la ciudad incluye medidas para desarrollar un sistema de alerta temprana para reducir el riesgo de inundaciones e incendios forestales -tras una reciente ola de fuegos devastadores que llegó a las afueras de la ciudad, cubriéndola de humo- y para fortalecer los esfuerzos de ayuda de emergencia.

CRIMEN Y CORRUPCIÓN

Situada en un seco valle entre montañas, es probable que Santiago se vea cada vez más afectada por problemas como las olas de calor urbano y la escasez de agua y energía, mientras que la demanda agrícola de agua podría exacerbar las condiciones de sequía en las zonas rurales, según el reporte.

Como la falla de San Ramón se extiende a lo largo de un límite de la ciudad, la estrategia de resiliencia establece planes para vincular los esfuerzos de respuesta de emergencia y establecer un sistema para monitorizar la actividad sísmica, al tiempo que endurece las regulaciones para edificar e incluye las vulnerabilidades en las planificaciones urbanas.

En el largo plazo, la ciudad puede tener que redefinir su enfoque de zonificación y uso de la tierra, teniendo en cuenta el transporte, la exclusión social y los riesgos de desastre, comentó Orrego.

Michael Berkowitz, presidente de 100 Ciudades Resilientes, iniciativa que cuenta con el respaldo de la Fundación Rockefeller, dijo que las ciudades de América Latina necesitan mejorar la gobernanza para frenar la delincuencia, la desigualdad y su exposición a los peligros naturales que obstaculizan su desarrollo.

“Es comprensible que si usted tiene una ciudad más segura y más equitativa, le permitirá soportar mejor el próximo terremoto o la próxima inundación”, dijo Berkowitz.

La percepción de una alta corrupción está obstaculizando el crecimiento de las alianzas público-privadas en la región y complicando los esfuerzos de resiliencia de las ciudades, agregó.

“Si pueden lograr algunas de estas cuestiones de gobernanza, transición y empoderamiento, creo que podrían ver que las ciudades latinoamericanas logran algún progreso real en los próximos 10 o 15 años”, afirmó.

Editado en español por Carlos Serrano

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