9 de enero de 2014 / 17:44 / en 4 años

Orden católica Legionarios de Cristo busca dar vuelta a página del escándalo

* La orden católica, en encrucijada tras revelaciones sobre su fundador

* Maciel abusó de seminaristas y tenía al menos dos “familias”

* Vaticano dice que la orden necesita una renovación y limpieza total

Por Philip Pullella

CIUDAD DEL VATICANO, 9 ene (Reuters) - ¿Como puede una orden sacerdotal seguir sirviendo a la Iglesia Católica y a la fe después de la revelación de que su fundador vivió una doble vida como pedófilo, mujeriego y adicto a las drogas?

Ese es el dilema que enfrentan los Legionarios de Cristo en el inicio de una reunión de seis semanas de la orden conservadora en la que buscan delinear una nueva constitución y un curso de acción que los lleve a dejar atrás su escandaloso pasado.

La orden, que fue alguna vez la niña bonita del Vaticano por su capacidad para atraer personas a las vocaciones religiosas y hacer considerables donaciones financieras a la Iglesia, ha estado bajo dirección de un interventor desde el 2010.

En ese momento, el entonces Papa Benedicto XVI nombró un delegado personal para dirigirla mientras se llevaban a cabo investigaciones y las preparaciones para una reestructuración futura.

La orden dirige escuelas privadas católicas y organizaciones de caridad en 22 países a través de una red de cerca de 950 sacerdotes y 1.000 seminaristas. Opera además una universidad católica en Roma y su movimiento laico, conocido como Regnum Christi, tiene unos 30.000 integrantes.

El padre Marcial Maciel, un mexicano que fundó la orden en 1941, la manejó como un culto enraizado en el secretismo, de acuerdo a ex integrantes de los Legionarios. Sus miembros hacían un voto especial prometiendo no criticar jamás al fundador o cuestionar sus motivaciones.

Durante décadas, el Vaticano desestimó las acusaciones de seminaristas de que Maciel había abusado sexualmente de ellos, alguno de los cuales tenían 12 años cuando ocurrieron los hechos.

El Papa Juan Pablo II, que está a las puertas de convertirse en santo en mayo, era un enérgico defensor y admirador de las habilidades del grupo para convocar a más personas a la vida clerical en comparación con otras órdenes religiosas.

La orden contaba además con muchos benefactores adinerados y conservadores que la consideraban un baluarte frente a las corrientes más liberales de la Iglesia.

CULTO A LA PERSONALIDAD

“Por seis décadas la Legión fue un culto a la personalidad construido sobre mentiras y la fenomenal recaudación de fondos de Maciel”, dijo Jason Berry, quien ha escrito exhaustivamente sobre la orden.

En el 2006, un año después de la muerte de Juan Pablo II, una investigación del Vaticano concluyó que las acusaciones de abusos sexuales que se habían negado anteriormente eran ciertas. El Papa Benedicto ordenó a Maciel que se retirara a una vida de “oración y penitencia”.

Maciel murió en el 2008 a los 87 años, y en los siguientes años investigaciones de la Iglesia hallaron que también había sido padre de varios niños con al menos dos mujeres diferentes, visitaba a sus “familias” con regularidad y les enviaba dinero.

La orden reconoció que Maciel, que también era un adicto a la morfina, mantuvo “una prolongada y estable relación” con una de las mujeres.

El objetivo del encuentro, conocido como “capítulo general”, es redactar una nueva constitución para la orden que le permita alejarse de la influencia de Maciel y elegir nuevos líderes. Está previsto que dure al menos seis semanas.

En una misa que inauguró la reunión el miércoles, el cardenal Velasio De Paolis, el delegado papal que supervisó la orden en los últimos tres años, dijo que los delegados tenían que hallar “un camino común de sanación” y renovación espiritual.

“Ustedes han sufrido la vergüenza de ser acusados, mirados con sospecha y de haber sido expuestos a la opinión pública, incluso dentro de la Iglesia”, dijo el cardenal. “El sufrimiento los ha purificado, los hizo madurar”, agregó.

Los críticos de la orden dicen que aquellos cercanos a Maciel tenían que saber sobre sus delitos y no deberían participar en decisiones del capítulo general, al que asisten los superiores y delegados de los Legionarios de todo el mundo.

“Algunos Legionarios aún ven a Maciel como injustamente acusado. Las personas que se fueron lo llaman abiertamente un culto”, dijo Berry. “Estos temas deberían ser resueltos en discusiones con ayuda de terapeutas capacitados. A menos que la verdad se convierta en una prioridad, ¿cómo se puede cambiar un movimiento construido sobre mentiras?”, agregó.

El Papa Francisco, que pidió una “profunda renovación” de la orden, tendrá que aprobar la nueva constitución.

(Reporte de Philip Pullella; traducido por Gabriela Donoso y Patricia Avila, editado en español por Luis Azuaje)

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