25 de marzo de 2012 / 22:33 / en 6 años

ACTUALIZA 1-PREVIA-Fe y revolución esperan al Papa en Cuba

* Papa llega a Cuba tras asegurar que comunismo no funciona

* Se reunirá con Raúl Castro, pero no con disidentes

* Rumores sobre que Chávez podría entrevistarse con Benedicto XVI (Agrega citas, detalles, marcha de disidentes)

Por Nelson Acosta y Jeff Franks

SANTIAGO DE CUBA/LA HABANA, 25 mar (Reuters) - Fervientes católicos, ateos recalcitrantes, revolucionarios convencidos e irritados disidentes están atentos a la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba, la segunda parada de su gira por Latinoamérica a uno de los últimos países que defiende la bandera del socialismo.

La llegada del Sumo Pontífice el lunes desde México viene precedida por sus declaraciones sobre que el comunismo ya no funciona en Cuba y que la Iglesia Católica está lista para ayudar en la búsqueda de vías que permitan avanzar sin “traumas” hacia nuevos modelos en la isla.

El Papa se entrevistará el martes con Raúl Castro antes de salir de la isla el miércoles. Sin embargo, no está contemplada un posible encuentro con grupos opositores como las Damas de Blanco, que han pedido un encuentro con Su Eminencia.

El domingo, unas 30 mujeres vestidas de blanco y con gladiolos rojos realizaron su habitual marcha semanal en La Habana sin contratiempos para denunciar represión a los derechos humanos en la isla y pedir la libertad de los presos políticos.

“Le estamos pidiendo un minuto solamente al Santo Padre, puesto que queremos que sepa la realidad actual del pueblo de Cuba pese a la represión”, dijo Berta Soler, líder del grupo de las Damas de Blanco, al que el Gobierno cubano acusa de estar a sueldo de Estados Unidos para desestabilizar al país.

La caminata se realizó en medio de una maraña de fotógrafos y periodistas, luego de que la detención la semana pasada de varias disidentes levantara temores de un posible conflicto con las autoridades durante la visita papal.

“Escucharemos con todo respeto a Su Santidad. Respetamos todas las opiniones. Consideramos útil el intercambio de ideas”, dijo el viernes el canciller cubano, Bruno Rodríguez, al ser consultado por los comentarios del Papa sobre el comunismo, agregando que el Gobierno ha trabajado para que la visita sea un éxito memorable.

Además, los horas previas a la llegada del jefe de Estado del Vaticano están rodeadas de rumores sobre un posible encuentro con el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien llegó el sábado por la noche a la isla para iniciar la radioterapia con la que se tratará el cáncer que le diagnosticaron el año pasado.

“Esta mañana no había noticia de una solicitud de audiencia”, dijo Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, agregando que tampoco está completamente descartado tras las numerosas especulaciones surgidas en las redes sociales.

CONSOLIDAR VINCULOS, LIMAR ASPEREZAS

Un gigantesco cartel presidido por un joven Fidel Castro, ataviado con su histórico uniforme verde oliva y fusil en mano, dará la bienvenida al Sumo Pontífice a Santiago de Cuba, ciudad que es al mismo tiempo cuna del movimiento revolucionario nacional y hogar de la Virgen de la Caridad patrona de la isla.

“Santiago: rebelde ayer, hospitalaria hoy, heroica siempre”, reza la pancarta cerca de la Plaza Antonio Maceo donde el Papa oficiará la primera de sus dos misas en el país caribeño y a la que se espera que asistan más de 200.000 personas.

Sin embargo esta vez no será el líder histórico de la revolución el encargado de recibir al máximo jerarca de la Iglesia Católica, como hizo con Juan Pablo II hace 14 años, sino su hermano menor Raúl, quien lo reemplazó en el poder en 2008.

“Confío en Raúl, Fidel y sigo los pensamientos del Che (Guevara), aunque respeto al Papa (...) Le mostraremos que somos un pueblo solidario, instruido y con dignidad”, dijo Roberto, un militante comunista que esperaba bajo el abrasador sol caribeño de Santiago, a unos 900 kilómetros de La Habana.

La impactante visita de Juan Pablo II en 1998 aceleró el proceso de reconciliación entre la Iglesia y el Gobierno cubano tras décadas de roces desde el triunfo de la revolución en 1959, mientras que el viaje de su sucesor apunta a consolidar los vínculos cuando todavía persisten diferencias en temas como el uso de los medios de comunicación y la educación religiosa.

SIMBOLO DE REVOLUCION Y FE

Miles de cubanos peregrinan cada año a El Cobre para pedir milagros y bendiciones a Nuestra Señora de la Caridad, un pequeño santuario a pocos kilómetros de Santiago donde todo está preparado para que pernocte Benedicto XVI.

Desde su hallazgo hace cuatro siglos, esta pequeña imagen conocida popularmente como la Cachita se convirtió en un icono nacional que trasciende la religión y es ahora el centro de una visita con la que el Papa espera reavivar la fe de un país que fue oficialmente ateo hasta 1992.

El año pasado, una réplica de la imagen recorrió toda la isla en procesión atrayendo a cientos de miles de personas, lo que incrementó la percepción de que la Iglesia podría aumentar su peso como mediador social en momentos en que el Gobierno está impulsando un conjunto de reformas para reactivar la economía sin renegar de su ideario socialista.

“Creo en Dios, pero nunca he rezado”, dijo Leticia Rodríguez, de 17 años, cuyos padres militantes del Partido Comunista nunca la instruyeron en la fe católica de adolescente.

Pero en Santiago también hay otro poderoso símbolo de la isla: el Cuartel Moncada, una fortaleza militar que se alza en el centro de la ciudad y donde Fidel Castro ensayó su primer intento por derrocar al dictador Fulgencio Batista el 26 de julio 1953, fecha que luego se consideraría día de inicio de la revolución que lo catapultó al poder seis años después.

Banderas de Cuba y el Vaticano ondeaban por toda la ciudad y la plaza, donde se ha instalado una carpa azul y blanca y más de 3.000 butacas para que cubanos y feligreses de Estados Unidos, México, España y Venezuela, entre otros, escuchen el sermón.

“La visita papal es algo grande. En 1998 era muy niña y no pude verle (a Juan Pablo II)”, se lamentó Ana Isabel, una estudiante de 15 años, católica.

Otros, sin embargo, tienen ciertos reparos sobre la visita. José Conrado, un sacerdote de 60 años, consideró que el Papa debería reunirse con los disidentes pese a que eso podría tensar la relación con el Gobierno socialista.

“Creo que la iglesia cubana, el cardenal, los obispos, están manejando con mucha delicadeza la visita del Papa”, aseguró. (Reporte adicional de Miguel Angel Gutiérrez en Ciudad de México y Simon Gardner en Santiago de Cuba. Editado por Enrique Andrés Pretel)

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