23 de marzo de 2012 / 20:48 / en 6 años

ACTUALIZA 3-Católicos de México reciben fervorosos al Papa

* Miles vitorean a Benedicto XVI en primera visita a México

* Papa ataca “mal” de las drogas e idolatría del dinero

* Católicos esperan consuelo por violencia del narco

* Escándalo por abusos de padre Maciel salpica visita (Actualiza con arribo de Papa a México, discursos)

Por Miguel Angel Gutiérrez y Philip Pullella

LEON, México, 23 mar (Reuters) - El Papa Benedicto XVI fue recibido el viernes por fervorosos católicos de México, que anhelan una voz de aliento por la brutal violencia del narcotráfico en el país que ha costado la vida a decenas de miles de personas en los últimos cinco años.

En medio de vítores de cientos de personas congregadas en el llamado aeropuerto de El Bajío, en el central estado de Guanajuato, el Sumo Pontífice arribó a México, el segundo país con más católicos en el mundo después de Brasil, y fue recibido por el presidente Felipe Calderón y su esposa.

“En estos días pediré encarecidamente al Señor y a la Virgen de Guadalupe por este pueblo, para que haga honor a la fe recibida y a sus mejores tradiciones”, dijo Benedicto XVI en un discurso tras arribar a México.

“Y rezaré especialmente por quienes más lo precisan, particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia”, agregó.

Los fieles del Guanajuato, un bastión clave del catolicismo mexicano con imponentes iglesias coloniales, han dicho que esperan del Papa una voz de aliento ante la brutal violencia que ha cobrado unas 50,000 vidas desde el 2007.

“La presencia de Su Santidad entre nosotros adquiere un significado enorme (...) en momentos en que nuestra patria atraviesa por situaciones difíciles y decisivas”, dijo Calderón en su discurso de bienvenida.

“México también ha sufrido, Su Sanidad lo sabe, la violencia despiadada y descarnada de los delincuentes. El crimen organizado infringe sufrimiento a nuestro pueblo y muestra hoy un siniestro rostro de maldad como nunca antes”, agregó en una ceremonia que incluyó bailables y música de mariachi.

El Papa dijo horas antes a reporteros a bordo del avión que lo trasladó desde Roma hasta León, en Guanajuato, que es necesario “desenmascarar al mal” del narcotráfico en México, origen de la ola de violencia.

“Debemos hacer todo lo que sea posible para combatir este destructivo mal que ataca la humanidad y nuestra juventud”, afirmó.

El Papa se entrevistará el sábado con Calderón, cuya estrategia de combate a los poderosos cárteles de la droga está bajo serios cuestionamientos, a pocos meses de que los mexicanos elijan a quien lo sucederá a partir del 1 de diciembre.

La industrial ciudad de León, famosa por fabricar zapatos, estaba llena de fotografías del Papa Benedicto XVI y miles de fieles se amontonaron en el recorrido de más de 35 kilómetros que hará a bordo del “papamómil” desde su llegada hasta el lugar donde pernoctará.

En parte del trayecto, jóvenes vestidos de blanco colocaron una gran manta de letras negras que dice “Papa, reza para que se acabe la violencia y regrese la paz”.

“Escogimos este mensaje porque aquí en México se ve mucha delincuencia”, dijo Martín Zamora, un estudiante de 16 años que desde las siete de la mañana estuvo esperando el paso de El Papa. “Los jóvenes últimamente hemos preferido este camino de unirse a la delincuencia en lugar de combatirla, entonces el Papa puede venir aquí a curar a los jóvenes”, agregó.

LA SOMBRA DE JUAN PABLO II Y MARCIAL MACIEL

Pese al fervor católico que brota en León, en el resto del país Benedicto XVI no despierta tanta expectativa como su antecesor Juan Pablo II, que visitó México en cinco ocasiones.

La fe católica en México se ha visto disminuida por una menor labor pastoral, lo que ha permitido a iglesias protestantes ganar terreno, pero también por el escándalo del padre mexicano Marcial Maciel, quien por décadas abusó sexualmente de seminaristas y llevó una doble vida, algo que fue reconocido por la Iglesia recién en 2010.

Maciel, uno de los favoritos de Juan Pablo II, fue enviado por la Iglesia en el 2006 a una vida de penitencia y encierro, pero sin haber enfrentado a la justicia y cobijado por el imperio económico que formó con las donaciones de familias millonarias mexicanas.

“El entusiasmo que se está viviendo en León no es el mismo entusiasmo que está viviendo el país”, dijo Bernardo Barranco, especialista en temas religiosos y quien escribió el prólogo del libro que lleva el nombre de “La voluntad de no saber”.

“El tema de los abusos del padre Maciel evidentemente viene a opacar (la visita del Papa)”, agregó.

Una encuesta divulgada el viernes por el periódico Milenio mostró que un 82 por ciento consideraba “Santo Padre” a Juan Pablo II, mientras que sólo un 2 por ciento ve de esa manera a su sucesor.

El Papa desarrollará todas sus actividades, incluida una multitudinaria misa el domingo a la que asistirán cientos de miles de personas, en Guanajuato.

Según la encuesta, un 72 por ciento de los consultados dijo esperar que el Papa se refiera a la inseguridad que vive el país, frente a un 24 por ciento que prefiere que no lo haga.

“Sabemos que tiene que darnos un mensaje de que esto puede cambiar. Aquí estamos hartos, no es posible que sigamos igual”, dijo Rubén Santibáñez, médico de una asociación de doctores católicos cuya hermana viajó desde Los Angeles para ver al Papa y en su camino se encontró con avenidas bloqueadas por narcotraficantes en la occidental ciudad de Guadalajara.

El sábado, un día después de que llegue el Papa, será presentado a la prensa en León un libro con más de 200 documentos que buscan demostrar que el Vaticano sabía de los abusos de Maciel desde la década de 1940.

José Barba, uno de los ex seminaristas que sufrió abusos, sostiene que Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, disponía de información para iniciar un proceso contra Maciel desde 1998, cuando ex legionarios presentaron una denuncia canónica en su contra.

El Papa no tiene planeado reunirse con las víctimas de los abusos de Maciel porque, según autoridades locales católicas, prefiere concentrar el tiempo en el contacto con la grey y porque eventualmente también debería reunirse con las víctimas de la violencia.

“Siento que no ameritaría sentarse sólo en el tema de las víctimas del abuso porque en México es tanto el sufrimiento que hay, que reducirnos sólo a un tema sería muy radical”, dijo Jorge Martínez, sacerdote de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). (Con reporte adicional de Mica Rosenberg en León. Editado por Anahí Rama y Silene Ramírez)

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