27 de enero de 2017 / 18:31 / en 7 meses

ENFOQUE-Plan de Trump de eliminar "captura y liberación" de migrantes podría golpear al muro

Por Frank Jack Daniel

GUADALUPE, México/TORNILLO, Texas, ene 27 (Reuters) - Los planes del presidente Donald Trump de poner fin a la política estadounidense de "capturar y liberar" podrían estrellarse contra un muro, advirtieron defensores de migrantes. Y no precisamente con el que pretende construir en la frontera con México.

"OK, Señor Trump, ¿no los quiere en libertad? Muéstreme dónde los va a retener, muéstreme el edificio", dijo Rubén García, director de Annunciation House, un refugio de la Iglesia Católica en El Paso, Texas, para familias migrantes.

El grupo de García recibió más de 400 migrantes liberados por el Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICA) tan solo entre el lunes y el miércoles, el día cuando Trump anunció su plan de medidas para abatir la inmigración ilegal.

"Los están liberando no porque quieran hacer el 'capturar y liberar', sino porque no tienen suficiente espacio en los centros de detención", explicó García en referencia a esa política que consiste en dejar en libertad a los inmigrantes detenidos mientras esperan audiencia en Estados Unidos.

El hecho de que ahora casi la mitad de los inmigrantes aprehendidos en la frontera sean familias centroamericanas o menores, y que hay muy poco espacio disponible en los centros de detención, pone de relieve el potencial problema que tiene el nuevo Gobierno para eliminar la práctica de "capturar y liberar".

Trump anunció planes para aumentar la cantidad de centros de detención para migrantes, pero establecerlos tomará tiempo y podría enfrentar desafíos legales, dijeron expertos en migración.

Una revisión de Reuters de los datos del Departamento de Aduanas y Patrulla Fronteriza muestra un ritmo acelerado de familias centroamericanas que se entregan en la frontera y son liberadas mientras esperan la deportación o el asilo.

En el último trimestre de 2016, el número de personas -la mayoría familias y menores- que se entregaron a los agentes en la frontera entre México y Estados Unidos subió casi un 25 por ciento comparado con el mismo lapso del año previo, según los datos.

Los agentes detuvieron a un total de 136,670 personas cruzando la frontera mexicana, el máximo desde el 2008, de los cuales un 48 por ciento eran menores no acompañados o familias con hijos.

Casi 45,000 padres con hijos fueron detenidos entre octubre y diciembre, pero la frontera tiene actualmente camas sólo para unas 3,300 personas en esta categoría de migrantes, mayormente en los centros de detención de Karnes y Dilley, en Texas, según datos de ICA de 2016.

Debido a que la mayoría de las familias provienen de América Central no pueden ser inmediatamente expulsadas a México.

La falta de espacio en los centros de detención para familias con hijos significa que casi todos esos migrantes, que huyen mayormente de la violencia y la pobreza en Honduras, Guatemala y El Salvador, son provistos de una tobillera electrónica, una cita judicial y luego liberados.

Muchos terminan solicitando asilo, un proceso que puede tomar cinco o más años en resolverse, destacaron abogados de inmigrantes. Incluso sin pedir asilo, puede llevar años deportar a familias en las atestadas cortes migratorias de Estados Unidos.

Trump podría expandir una política utilizada durante el Gobierno del ex presidente Barack Obama de emplear bases militares para albergar temporalmente a los migrantes. Por ejemplo, la base Fort Bliss, en El Paso, ha acogido a miles de niños desde septiembre. También puede explorar vías para adecuar otras instalaciones existentes.

Construir más centros de detención tomará tiempo. Este tipo de instalaciones suelen ser desafiadas legalmente por abogados de derechos civiles, que ponen en entredicho las condiciones de vida en su interior.

Trump podría buscar ampliar otro programa de Obama dirigido a aumentar el número de centroamericanos solicitantes de asilo que inician el trámite en sus países de origen.

A largo plazo, el presidente estadounidense podría pedir a México que deje a los migrantes hacer la solicitud de asilo desde allí, aunque ahora los lazos mutuos están muy deteriorados por la promesa de Trump de hacer pagar a su vecinos del sur por el muro en la frontera.

García, el director del albergue, reconoció que si Trump finalmente tiene éxito en abrir cientos de centros de detención adicionales para familias, eso podría reducir el número de migrantes.

"La voz de que hay más probabilidades de ser encerrado y regresado en un avión se correría", dijo García. Los centroamericanos son usualmente deportados a Estados Unidos vía aérea.

"QUIEREN SER DETENIDOS"

Aunque la cantidad que se entrega es mayor cerca de McAllen, Texas, el incremento ha sido particularmente notable en el sector fronterizo de El Paso, donde el 60 por ciento de los migrantes aprehendidos entre octubre y diciembre eran menores o grupos familiares.

El Paso, que durante años fue un punto tranquilo para la migración, vio cómo las familias detenidas en el último trimestre de 2016 casi se triplicaron hasta 5,200, mientras que el número de menores solos se duplicó a 1,972.

El agente fronterizo estadounidense José Romero ha sido testigo de primera línea de esta tendencia a lo largo de la alta y herrumbrosa verja que se extiende 65 kilómetros entre El Paso hasta más allá de Tornillo, Texas, salpicada de cruces rurales.

"Un montón del tráfico que estamos viendo ahora mismo son grupos familiares (...) que cruzan y vienen buscando a agentes para entregarse de inmediato", dijo Romero, calificándolo de un cambio respecto al pasado, cuando los migrantes trataban de escabullirse por la frontera sin ser detectados. "Quieren ser detenidos".

La valla, finalizada en el 2010, acaba abruptamente cerca de unos huertos de nogales con diques de irrigación en el lazo texano, cruzando el Río Grande desde el Valle de Juárez, una región algodonera carcomida ahora por el narcotráfico.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y el secretario de Comercio del Gobierno de Obama, Penny Pritzker, abrieron en febrero un nuevo cruce fronterizo desde el Tornillo, en el lado estadounidenses, hacia Guadalupe, en México, con la esperanza de impulsar el comercio entre ambos países.

Ocho meses después, el tráfico de camiones por el puente todavía era modesto. En ese mismo tiempo, el ICA tuvo que abrir un centro temporal de detención con 500 plazas en tiendas de campaña blancas sobre el asfalto en el lado estadounidense del puente para ayudar a procesar el auge de familias migrantes aprehendidas por los agentes fronterizos de la zona.

Reporte adicional de José Luis González, Lizbeth Díaz y Mica Rosenberg; Traducido por Enrique Andrés Pretel; Editado en español por Silene Ramírez

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