3 de agosto de 2015 / 19:23 / hace 2 años

Debilidad del peso mexicano alienta presiones de precios y sacude a banco central

Por Michael O‘Boyle

MÉXICO DF, 3 ago (Reuters) - Las empresas mexicanas advierten que podrían tener que comenzar a subir sus precios en caso de persistir la aguda depreciación del peso, elevando la presión para que el banco central de México eleve sus tasas de interés pese a la debilidad de la economía.

Con una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) apenas sobre el 2.0 por ciento, muchos empresarios se han resistido a traspasar a los consumidores los crecientes costos de las importaciones, pero algunos dicen que ya no pueden seguir soportando ese peso.

“Si el tipo de cambio se sigue manteniendo en 16 pesos por dólar o más alto, seguramente en los dos meses siguientes vamos a tener que hacer algún ajuste porque no va a ser posible seguir absorbiendo este tipo de impactos”, dijo el director de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Juan Casados.

Alzas de precios de los fabricantes podrían llevar al sector de servicios a seguir sus pasos y a mayores presiones por salarios, acabando con el éxito que ha tenido el país latinoamericano en controlar su inflación.

El peso se ha debilitado cerca de un 20 por ciento frente al dólar desde julio del año pasado y es la décima moneda con peor desempeño este año entre las 36 divisas más negociadas del mundo, según datos de Reuters.

Los ocho mínimos récord que tocó el peso mexicano en julio pasado han despertado recuerdos de devaluaciones que vapulearon a la economía del país.

La Reserva Federal de Estados Unidos podría comenzar a elevar sus tasas de interés en septiembre y México probablemente seguiría sus pasos, lo que ayudaría al peso a estabilizarse. Aunque eso podría demorar.

Marcello Hinojosa, jefe de una firma de reciclaje de desechos en la fronteriza ciudad mexicana de Tijuana, y que importa cerca de un 30 por ciento de sus insumos, dijo que su empresa ha estado soportando mayores costos de importaciones desde septiembre.

“Ahora es tanto (el aumento) que ya estamos arriba del 20 por ciento y no podemos absorber la totalidad de este incremento”, dijo Hinojosa, jefe local de la cámara empresarial Canacintra, que integra a industrias de sectores como alimentos, químicos, construcción y mobiliario.

“Vamos a tener que aumentar los precios”, agregó.

El economista Sergio Luna, del banco local Banamex, dijo que los empresarios deberían tener cuidado de aumentar las expectativas inflacionarias.

“Hay un elemento psicológico en todo esto”, dijo, argumentando que las autoridades financieras seguirán “con mucha atención” las advertencias de los empresarios sobre presiones en los precios.

Una débil demanda debería, sin embargo, evitar movimientos muy drásticos, según economistas. El crecimiento de la economía mexicana ha sido menor a las expectativas durante los últimos tres años.

INTERVENCIÓN

Los importadores ya han traspasado algunas alzas de costos. La inflación anual para productos no alimenticios subió a un 2.65 por ciento en la primera mitad de julio, 86 puntos básicos más que la reportada en el mismo mes del 2014.

Durante ese periodo la inflación anual se redujo a un récord de 2.76 por ciento por una menor presión en los costos de servicios, ante una caída en las facturas telefónicas luego de una reforma de telecomunicaciones y bajas en los precios de algunas materias primas que compensaron la debilidad del peso.

Esos efectos desaparecerán el año próximo y, si el peso continúa débil, los mayores costos podrían llevar a la inflación nuevamente por encima de la meta del 3.0 por ciento del Banco de México (central).

Sin embargo, cualquier alza de los precios debería de reflejar sólo una parte de la depreciación, pues las empresas pueden evitar transmitir a sus clientes costos en pesos como la distribución, dijo Armando Garza Sada, presidente del consejo de administración del conglomerado Alfa.

“Normalmente, si llegara a ser muy duradera, una devaluación del 10 por ciento, los precios aumentarían entre 2.0 y 3.0 por ciento”, comentó. “Yo estoy seguro de que el Banco de México no va a dejar que la devaluación se vaya a inflación”.

La semana pasada las autoridades intervinieron cuando la Comisión de Cambios -integrada por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda- casi cuadruplicó el monto de dólares de una subasta diaria a 200 millones, y redujo el umbral para activar la subasta de otros 200 millones de dólares por día.

Y el viernes, el gobernador del banco central de México, Agustín Carstens, dijo que la entidad podría subir la tasa de interés de referencia en cualquier momento, incluso antes que la Reserva Federal de Estados Unidos, si el peso requiere mayor respaldo.

Las intervenciones hicieron que el peso mexicano se recuperara desde su mínimo histórico del jueves, pero aún se mantiene por encima de 16 unidades por dólar, una cotización nunca vista antes de julio.

Y pese al apoyo, el mercado podría presionar a la moneda para poner a prueba la voluntad del Banco de México para subir las tasas.

“El gobernador (Carstens) está haciendo los sonidos correctos, como debe hacerlo dada la volatilidad”, dijo Andrew Stanners, gerente de un fondo en Aberdeen Asset Management en Londres.

“Pero claramente, el telón de fondo macro y el bajo traspaso actual significan que el mercado podría poner a prueba esa convicción”, comentó. (Reporte adicional de Lizbeth Díaz, Jean Luis Arce, Joanna Zuckerman Bernstein, Anna Yukhananov y Alexandra Alper, traducido por Tomás Sarmiento)

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