13 de mayo de 2014 / 17:38 / hace 3 años

Decisión de Obama sobre deportaciones de EEUU plantea riesgos políticos

Por Jeff Mason y Julia Edwards

WASHINGTON, 13 mayo (Reuters) - La decisión del presidente Barack Obama sobre posibles cambios a la política de deportaciones de Estados Unidos prepara el escenario para una refriega en un año electoral que podría ayudar a los demócratas a ganar puntos entre su base política, mientras enoja a republicanos abiertos a una reforma migratoria.

Se espera que en las próximas semanas el Gobierno de Obama anuncie revisiones en las políticas que determinan cómo los inmigrantes indocumentados son seleccionados para ser expulsados de Estados Unidos.

Los partidarios quieren ver amplias acciones ejecutivas debido a que una legislación para reescribir las leyes migratorias está estancada en el Congreso.

Pero los expertos afirman que los cambios probablemente serán modestos debido a que la Casa Blanca espera lograr un acuerdo legislativo este verano boreal antes de las elecciones legislativas de noviembre, o el próximo año, cuando ya esté operando un nuevo Congreso.

Activistas y asesores legislativos esperan que el Departamento de Seguridad Nacional, que está revisando las orientaciones para deportación, se concentre en varias áreas.

Entre ellas figuran un menor período de tiempo en que los inmigrantes son considerados "nuevos" y enfrentan un mayor escrutinio para deportaciones; la instauración de mayores exámenes de antecedentes de detenidos cuando se consideren que deben irse; y la protección a inmigrantes que sirven en las fuerzas armadas de Estados Unidos de la amenaza de expulsión.

La decisión de qué tan lejos ir crea un dilema político para Obama.

Si hace grandes cambios, sería muy apreciado por los votantes hispánicos que lo impulsaron a la presidencia y que están furiosos por el alto número de deportaciones durante su mandato.

Si adopta medidas simbólicas pero mucho menos abarcadoras, se arriesga a exacerbar la decepción entre latinos y otros en su base política en momentos en que Obama quiere que acudan a las urnas para elegir a legisladores demócratas en noviembre.

"Esto es sobre Obama que es presionado por su base y qué tan lejos puede ir para asegurarse de que esas personas se presenten (a votar) en el 2014", afirmó Lanae Erickson Hatalsky, directora de política social y política en Third Way, un centro de estudios no partidista con sede en Washington.

Sin embargo, si adopta cualquier acción ejecutiva se arriesga a alienar a los mismos republicanos que necesita para lograr su meta final de conseguir la aprobación de un proyecto de ley con un camino a la ciudadanía para cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país.

Los republicanos en la Cámara de Representantes han dicho que podría haber interés en abordar la reforma migratoria este verano boreal.

Pero el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, ha dicho que cualquier intento por revisar la ley existente sin la aprobación del Congreso será contraproducente.

MOVILIZAR A LA BASE

Los estrategas e incluso algunos ex asesores del presidente creen que Obama debería desechar las objeciones de republicanos y dar a los demócratas un impulso con un gran cambio en la política migratoria.

"Creo que debería ser más agresivo respecto a defender el argumento de 'si no vas a actuar, lo haré yo'", comentó Luis Miranda, un ex asesor de la Casa Blanca que trabajó en asuntos migratorios y que ahora es director gerente de la firma de comunicaciones MDC Strategies.

El analista político de Hunter College de Nueva York Kenneth Sherrill dijo que la probabilidad de que los republicanos aprueben una reforma migratoria este año es baja.

Los hispanos consultados en un sondeo de Reuters/Ipsos entre enero del 2012 y marzo de este año han preferido consistentemente el manejo inmigratorio de los demócratas en comparación al de los republicanos.

Sin embargo, sólo un 35 por ciento aprobó el manejo del tema por parte de los demócratas en marzo, que es el último mes para el que está disponible el dato, que se compara al 44 por ciento de los encuestados cerca de la época en que Obama fue reelecto. (Traducido por Patricio Abusleme)

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