14 de marzo de 2013 / 18:13 / en 5 años

Primer Papa jesuita lleva al Vaticano nuevo estilo y nuevas preocupaciones

Por Tom Heneghan y Mary Wisniewski

CIUDAD DEL VATICANO/CHICAGO, 14 mar (Reuters) - Los jesuitas, la legendaria orden de sacerdotes Católicos Romanos conocida por sus intelectuales, misioneros e iconoclastas, son excepcionales en la Iglesia porque hacen un voto de obediencia al Papa.

Ahora que uno de los suyos se ha convertido en el Papa Francisco, los jesuitas se preguntan perplejos si debería existir siquiera un pontífice de su congregación y cómo hará el argentino Jorge Bergoglio para cumplir con ese voto.

Los jesuitas se muestran doblemente impactados por la sorpresiva elección, pero seguros de que Francisco llevará la guía de larga tradición de espiritualidad de la orden que remarca las soluciones prácticas para los problemas del mundo.

“Estoy un poco sorprendido por el hecho de que tengamos un Papa jesuita”, dijo el portavoz del Vaticano, reverendo Federico Lombardi, quien también pertenece a la congregación. “Usualmente los jesuitas no aceptan, o al menos tratan de resistirse a ser nominados como obispos o Papa”.

“¿A quién obedecerá el Papa ahora? ¿Cómo trabajará su obediencia?”, se preguntó por su parte el reverendo Nicolas Steeves, un jesuita francoamericano que realiza estudios doctorales en París.

Francisco no ha dado todavía ningún lineamiento de las reformas que planea para el Vaticano, que en los últimos años se ha visto sacudido por varios escándalos, pero los jesuitas contactados por Reuters esbozaron las guías que podría usar.

BUSCAR A DIOS EN EL MUNDO

“La espiritualidad jesuita es muy práctica, se trata de ayudar a la gente a encontrar a Dios en las realidades concretas de sus vidas”, dijo el reverendo Kevin O‘Brien, un capellán jesuita en la Universidad de Georgetown, en Washington.

“El va a traer un cambio, pero el primer cambio es el que debe producirse en cada uno de nuestros corazones”, destacó Steeves, remarcando que los jesuitas podrían esperar orientación interna y luego hallar formas apropiadas de predicarla.

La Compañía de Jesús, el nombre oficial de los jesuitas, es la orden más grande y una de las más influyentes de la Iglesia. Cuenta con unos 18.000 sacerdotes y hermanos.

Fue fundada en 1540 por Ignacio de Loyola, un caballero español que fue herido en la batalla y experimentó una conversión religiosa. Su pasado militar inspiró a la orden, que se conoce también como la de los “Soldados de Dios”.

Se convirtió en una poderosa fuerza en la educación católica, con colegios y universidades en todo el mundo, y envió fervorosos misioneros a territorios lejanos para difundir los Evangelios.

En las estrictas reglas que la rigen, ningún jesuita debe buscar puestos altos u honores en la Iglesia. “Tomamos votos para rechazar ascensos oficiales para no estar atados y poder salir a la misiones”, explicó Steeves.

Solamente el Papa puede pedirles que hagan una excepción, algo que ellos le deben por su obediencia a la figura del Pontífice, agregó.

ENFRENTAMIENTOS CON EL VATICANO

Eso no ha impedido a la orden pelearse con el Vaticano a lo largo de los siglos. En la década de 1980, muchos de sus miembros se fastidiaron por la orden del Papa Juan Pablo de abandonar la actividad política de izquierda relacionada con la teología de la liberación, popular en América Latina entonces.

Algunos pagaron con sus vidas ese compromiso social. En 1989, seis jesuitas que enseñaban en la Universidad Centroamericana de San Salvador fueron acusados de ser izquierdistas durante la guerra civil del país y fueron asesinados por el Ejército salvadoreño.

Como provincial de los jesuitas de Argentina en la década de 1970, Francisco intentó con dificultad controlar a los sacerdotes activistas que trabajaban contra la dictadura liderada por el Ejército en ese momento, lo que le valió acusaciones de ser demasiado cercano a los militares represores.

El Vaticano también ha aplicado mano dura con teólogos y escritores jesuitas, incluido Thomas J. Reese, quien renunció como editor de la revista católica America en el 2005 por órdenes de la Santa Sede debido a sus artículos críticos sobre algunas posturas de la Iglesia.

“Al menos en Estados Unidos, los jesuitas han optado colectivamente, sobre todo desde el Concilio Vaticano Segundo, por jugar el rol de oposición leal”, dijo Russell Shaw, ex portavoz de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

ENTRE LOS RICOS Y LOS POBRES

El contraste entre la vida humilde de Francisco en Buenos Aires, donde vivía en un austero departamento en lugar de la confortable residencia del arzobispado, y el esplendor del Vaticano en el que ahora reside, refleja la tensión que suelen experimentar los jesuitas en su trabajo, dijo el reverendo Simon Bishop.

Los jesuitas aprenden a tener una especial preocupación por los pobres, pero además destinan mucha energía a la educación, con frecuencia, de los ricos, indicó el obispo, capellán jesuita de la Universidad de Oxford en Gran Bretaña.

“La vocación de los jesuitas es ser constructores de puentes entre las personas, entre aquellas que creen y las que no creen, aquellas que son pobres y aquellas que son ricas”, agregó.

“El lugar más difícil para estar es en medio de esos mundos, sentir la pena de los necesitados y ver quizá la indiferencia de los otros”, resaltó. “Mi esperanza en que Francisco sea capaz de ser el puente entre los pobres y los centros de poder”, agregó.

El reverendo Mark Bosco, profesor jesuita de Teología e Inglés en la Loyola University en Chicago, dijo que lo que Francisco probablemente lleve al cargo es el enfoque jesuita típico de ser activo en el mundo, en lugar de mantenerse aparte.

“Creo que verá el mundo con una luz positiva; creo que será como Juan Pablo II en ese aspecto, abrazará al mundo, verá a Dios en todas las cosas”, dijo Bosco.

DIFERENTES APROXIMACIONES

Esto se puede expresar en formas diferentes.

El reverendo Roc O‘Connor, rector de los jesuitas en la Creighton University en Omaha, Nebraska, dijo que un prominente jesuita había sido el escritor de los discursos del ex presidente estadounidense Richard Nixon en la década de 1970, mientras que otro, Daniel Berrigan, protestó en contra de la guerra de Vietnam.

La teología del Papa Francisco parece más ortodoxa que la de otros jesuitas, pero adopta una aproximación práctica hacia los problemas de la Iglesia.

Este estilo diferente ya quedó reflejado en el saludo del nuevo Pontífice el miércoles en la Plaza de San Pedro, dijo O‘Brien.

“Pidió la bendición de la gente, pidió silencio. Esa es una aproximación realmente diferente”, comentó.

Su humildad quedó al descubierto en pequeños gestos, como el hecho de que evitó usar muchas de las finas ropas preparadas para él, dijo el reverendo Edgar Debany, un jesuita estadounidense en Lagos y que ahora está planificando el establecimiento de la primera universidad jesuita en Africa.

“Vamos a ver una simplificación de la liturgia”, agregó, notando que Benedicto XVI había llevado de vuelta los tronos papales, las vestimentas decoradas y un estilo más formal para celebrar la misa.

La elección del nombre papal “Francisco” significa que el nuevo Pontífice quizás podría inspirarse en el reformador del siglo XIII San Francisco de Asís, que abrazó la pobreza como forma de reformar una Iglesia que se había volcado más a una vida mundana.

“¿Qué fue lo que hizo (San) Francisco (de Asís)? Abrazó a los leprosos (...)”, sostuvo O‘Connor.

“¿Quién es el leproso? ¿No sería interesante hacer eso, hablar a la gente a la que los Papas no le hablarían, a los leprosos de nuestro tiempo?”, reflexionó.

(Reporte adicional de Scott Malone en Boston. Editado en español por Javier Leira)

REUTERS JL PA ALM MV

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