13 de septiembre de 2012 / 22:03 / en 5 años

ENTREVISTA-Frente único de izquierda en México evitará más fracasos

* Propondrá crear un frente amplio al estilo de Uruguay

* Quiere evitar pulverización de la izquierda mexicana

* Izquierda debe ser oposición total a Gobierno de Peña Nieto

Por Anahí Rama y Dave Graham

MEXICO DF, 13 sep (Reuters) - El alcalde de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, una de las figuras más prominentes de la izquierda mexicana, apostará a la formación de un frente único de partidos de esa tendencia como plataforma para alcanzar el poder y evitar más derrotas como en las pasadas elecciones presidenciales.

La declaración del alcalde, que terminará su gestión el 5 de diciembre con alta popularidad, se da días después de que el candidato que representó a la perdedora izquierda en los comicios del 1 de julio, Andrés Manuel López Obrador, anunciara la formación de un nuevo partido.

López Obrador decidió alejarse de los partidos que lo postularon luego de que algunos legisladores se mostraran proclives a dialogar con el presidente electo Enrique Peña Nieto, a quien el ex candidato desconoce.

Ebrard, más moderado que López Obrador y que creció políticamente impulsado por éste, es visto por muchos en México como el que hubiera llevado por primera vez al poder a la izquierda captando a votantes independientes, pero que no quiso dar una pelea real por la candidatura para evitar divisiones.

En entrevista con Reuters, el alcalde dijo que quiere evitar a toda costa la atomización de la izquierda y formar un frente amplio, que incluya al nuevo partido de López Obrador y sea al estilo de la coalición que gobierna en Uruguay desde el 2005.

“Lo que tenemos que evitar es que se pulverice la izquierda”, dijo el alcalde de 52 años en su oficina ubicada en el Zócalo de la capital, la gran plaza pública precolombina donde conviven imponentes edificios coloniales con vestigios arqueológicos aztecas.

Su idea es convocar a la formación de un frente que incluya a su Partido de la Revolución Democrática (PRD), a dos organizaciones pequeños de izquierda -Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo-, y al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que López Obrador convertirá en partido político.

“La tarea que yo tengo que hacer es que estas diferentes corrientes o tendencias o partidos vayan juntos a las elecciones (...) Si no logramos ese objetivo antes del 18 (2018), no vas a acumular fuerzas para ser una opción nacional”, aseguró.

Hasta ahora, la izquierda ha gobernado con éxito en la Ciudad de México, donde ostenta el poder desde 1997, pero no ha logrado crecer en el interior del país, donde en la mayoría de los estados lidera el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Peña, que regresará a la presidencia el 1 de diciembre.

UNIDAD A PARTIR DE LA RUPTURA

La experiencia del Frente Amplio de Uruguay “ha sido una experiencia interesante. No quiere decir que vas a hacer todo lo mismo que se hizo allá, pero sí necesitamos intentar una organización que no esté cifrada ni en una sola persona ni en un solo partido”, explicó Ebrard.

El frente uruguayo está conformado por todas las corrientes izquierdistas del país sudamericano, desde moderados hasta los ex guerrilleros tupamaros, y siempre van a las elecciones con un candidato único.

López Obrador, un rijoso líder que denuncia que México es gobernado por “una mafia” conservadora integrada por el PRI y el Partido Acción Nacional (PAN) del actual presidente Felipe Calderón y empresarios, perdió por un puñado de votos la presidencia en el 2006 y lanzó airadas protestas.

El también alcalde capitalino antes que Ebrard ocupó por semanas las calles de la ciudad, con lo que muchos votantes le dieron la espalda y en los comicios de este año perdió por un margen más amplio frente al priista Peña, a quien denunció por compra de votos y desvío de dineros públicos.

Pero esta vez, la coalición de izquierda que lo postuló, encabezada por el PRD, no pareció muy dispuesta acompañarlo en sus protestas, lo que derivó en que anunciara el domingo pasado que dejará la coalición y convertirá a MORENA en partido, lo que muchos vieron como un mal y un bien para la izquierda.

Con el radical López Obrador con su propio partido, el camino se abre para que Ebrard tome mayor protagonismo como el líder de la izquierda y sea el candidato único en el 2018, aunque está por verse si le dejarán espacio.

“(Si) Andrés va a ser un factor de unidad o él va a decir yo me voy a volver a lanzar, eso no lo sé. Evidentemente va a ser un factor político que tenemos que tomar en cuenta dentro de la izquierda”, dijo Ebrard, quien en la capital impulsó la legalización del aborto y los matrimonios homosexuales.

A pesar de su moderación, dijo que durante la gestión de Peña la izquierda debe mantener una postura no negociadora y debe ser más bien una oposición informada que actúe como contrapeso de las reformas que pretende el próximo mandatario.

“Vamos a criticar cada una de tus (sus) medidas (...) Nosotros tenemos que ser la oposición. Si nosotros empezamos a aprobar cosas con ellos, entonces vamos a ser el último vagón del tren conservador de México”, enfatizó.

A pesar de que los coordinadores de bancadas de la izquierda en las cámaras de diputados y de senadores se han mostrado proclives a dialogar con Peña, Ebrard considera que hay temas en los que jamás van a estar de acuerdo, como una reforma fiscal que grave alimentos o abrir a la iniciativa privada la petrolera estatal Pemex. (Reporte de Anahí Rama. Editado por Silene Ramírez)

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