19 de junio de 2012 / 14:09 / en 5 años

ENFOQUE-Gracias a Obama, ilegales mexicanos planean reencuentros

Por Simon Gardner y Ioan Grillo

IXMIQUILPAN, México, 19 jun (Reuters) - Paulina Gutiérrez, una costurera indígena otomí, durante años rezó por un milagro que le permitiera reunirse con sus dos hijos, quienes de niños fueron llevados sin documentos a Estados Unidos y han vivido permanentemente con el temor a ser deportados a México.

Ahora, gracias a un importante cambio en la política de inmigración de Estados Unidos anunciado por el presidente Barack Obama, apenas logra contener la emoción ante la posibilidad de abrazar nuevamente a sus hijos y a dos nietos que no conoce.

Sin los documentos para poder regresar a Estados Unidos, sus hijos no han podido viajar a México para visitarla.

Ella, a sus 58 años, dijo estar muy vieja como para hacer el pesado viaje a Estados Unidos con los traficantes de personas, conocidos como “coyotes”, así que desde que regresó a México en el 2007 no ha visto a sus hijos.

Sentada en una silla de plástico en su humilde tienda de suministros en las afueras de la ciudad de Ixmiquilpan, a unos 150 kilómetros al norte de la Ciudad de México, sus ojos se llenan de lágrimas al recordar cuando tomó la decisión de dejar a su marido e hijos en Estados Unidos.

Tuvo que volver a México para cuidar a sus padres enfermos.

Así que la decisión de Obama anunciada el viernes de permitir a los indocumentados jóvenes permanecer legalmente en el país para trabajar, siempre que cumplan con una serie de condiciones, fue una bendición para ella.

También es una victoria para el presidente Felipe Calderón, quien no se ha dado por vencido en la cruzada por ganar mejores condiciones para la población de inmigrantes mexicanos en Estados unidos, que tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, quedaron relegados en la agenda estadounidense.

Sin embargo, con la candidata presidencial de su Partido Acción Nacional (PAN) quedando rezagada en los sondeos de cara a los comicios generales del 1 de julio, es probable que la medida beneficie al opositor Enrique Peña Nieto, quien lidera las preferencias y llevaría de vuelta al poder al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

“¡Imagínese! Cada día durante cinco años he esperado recibir esta noticia por teléfono”, dijo Gutiérrez, escoltada por latas de refrescos y de chiles jalapeños apiladas en los anaqueles.

Sus hijos, Oscar y César cumplen la mayoría de las condiciones establecidas por Obama.

Ambos fueron introducidos al país antes de tener 16 años, han vivido en Estados Unidos por más del mínimo estipulado de 5 años, son menores de 30, y no tienen antecedentes criminales.

Solo hay un pequeño problema: ambos dejaron el bachillerato seis meses antes de graduarse, así que necesitan encontrar el modo de cubrir ese requisito para poder aplicar por un permiso de dos años para vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos.

“Ahora sólo espero que puedan hacerlo, para que vengan a visitarme y traigan a mis nietos”, dijo. “ Y quién sabe, quizás encuentran el modo de conseguirme papeles para poder regresar con ellos”, agregó.

La decisión de Obama pareció salir de la nada, luego de una agresiva campaña de deportación que el año pasado expulsó de Estados Unidos a un récord de 396,000 personas, en su mayoría mexicanos.

“Bienvenida decisión de @BarackObama de no deportar jóvenes indocumentados que cumplan requisitos. Justo reconocimiento a sus contribuciones”, escribió el viernes Calderón en su cuenta de twitter.

La combinación de mayor seguridad fronteriza, una lenta recuperación de la economía de Estados Unidos, la violencia del narcotráfico del lado mexicano del muro, y la estricta política de deportación de Obama, por primera vez desde la década de 1930 ubicó en cero el flujo migratorio de México hacia “el norte”.

No obstante, un 65 por ciento de los mexicanos repatriados lo hizo de manera voluntaria, según un estudio del Pew Hispanic Center en Washington.

Muchos lo hicieron por el impacto de la crisis financiera del 2008-2009 en el sector de la construcción estadounidense, que por años ha dado empleo a muchos mexicanos.

El Gobierno de Estados Unidos proyecta que la nueva política de inmigración beneficiaría hasta 800,000 de los 12 millones de indocumentados viviendo en el país.

El Pew Hispanic Center ubica la lista potencial de beneficiarios en casi 1.4 millones.

Al darles a los jóvenes indocumentados la oportunidad de obtener un trabajo legal, y por lo tanto con un salario más alto, también se podría elevar las remesas que envían a México.

Pese al récord de deportaciones, los inmigrantes mexicanos enviaron al país 5,300 millones de dólares en el primer trimestre del 2012, un 5.3 por ciento más que en mismo lapso del 2011.

REUNIONES FAMILIARES

“Es algo muy positivo para la población inmigrante”, dijo el sacerdote católico Luis Kendzierski sobre la nueva política de Obama. “Mantiene a las familias unidas, y da la oportunidad a la gente de hacer algo con sus vidas”, agregó.

“No tiene sentido deportar a estos jóvenes, que a menudo tienen más vínculos con Estados Unidos que con México”, explicó Kendzierski, quien dirige el albergue Casa del Migrante en Tijuana, que comparte frontera con San Diego, California.

Desde hace tiempo Obama ha apoyado medidas que permitan a los hijos de inmigrantes indocumentados estudiar y trabajar en Estados Unidos.

Una propuesta suya, conocida como DREAM Act sucumbió en el Senado ante la fuerte oposición republicana, tras ser aprobada por la cámara baja en el 2010.

Pero al final, todo es cuestión de los tiempos.

“Como viene la elección en Estados Unidos, tiene motivos políticos y eso está mal”, dijo Ana Laura Peña García, quien tiene una ferretería en el pueblo de San Juanico, en el central estado de Hidalgo, y cercano a Ixmiquilpan.

Ambos son puntos de alta migración hacia Estados Unidos.

“Pero a final de cuentas, es bueno para los inmigrantes ilegales, y eso me hace feliz”, agregó mientras se alistaba para conectarse a Facebook para charlar con tres primos que viven sin documentos en Estados Unidos.

“Les voy a decir que se alisten para visitarnos”, dijo.

Peña García calcula que cerca del 40 por ciento de la población de San Juanico ha emigrado sin papeles hacia Estados Unidos buscando una oportunidad económica.

Docenas de casas, dejadas atrás por los emigrantes, lucen vacías. Quienes se quedan lo llaman “pueblo fantasma”.

Para otros, el gesto de Obama llega demasiado tarde.

Javier Castillo pasó más de 10 años cargando cemento en Estados Unidos para poder enviar cada mes dólares a su familia en México, pero en abril fue detenido por conducir ebrio, y deportado.

Castillo, de 28 años y que se había acostumbrado a beber cerveza Budweiser y a hablar “spanglish” -mezcla de español e inglés adoptada por muchos latinos en Estados Unidos- de pronto está de regreso en México, en una zona pobre y azotada por la sequía, y sin empleo.

“La situación es muy dura aquí”, dijo Castillo, sentado junto a su esposa y sus dos pequeños hijos, mientras contaba los peces que logró atrapar en la presa del pueblo.

“Al menos todavía tengo un poco de dinero de lo trabajado en Greenville, pero cuando eso se acabe, no sé qué voy a hacer”, explicó. (Traducido por Armando Tovar)

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