5 de junio de 2012 / 16:33 / hace 6 años

RPT-ANALISIS-G7 debe mirar más allá de China en busca de rescate

(Repite para ajustar título)

* China sigue combatiendo efectos estímulos 2008-2009

* Foco Pekín está en lo interno antes de cambio de liderazgo

* Mercados emergentes, más débiles que en 2008-2009

Por Nick Edwards

PEKIN, 5 jun (Reuters) - Los jefes de Finanzas del Grupo de las Siete potencias industrializadas que esperan que China pueda rescatar a la zona euro deben buscar un caballero blanco en otra parte, mientras Pekín se enfoca cada vez más en asuntos domésticos este año.

Las autoridades del G-7 y algunos miembros del G-20 mantuvieron una teleconferencia de emergencia sobre la crisis de deuda de la zona euro el martes, un indicio de mayor alarma global sobre la amenaza que representan las tensiones al interior de la unión monetaria de 17 países.

Las conversaciones de G-7 se producen apenas dos semanas antes de una cumbre del G-20 que se realizará en México.

“La pregunta es ¿puede el G-20 hacer algo por acelerar y adelantar la fecha en la que China sienta que debe hacer algo? No lo creo”, dijo Tim Condon, economista jefe y director de investigación económica asiática de ING en Singapur.

China no tiene intenciones de extenderse demasiado en el corto plazo en la búsqueda de metas de largo plazo rechazadas en octubre del 2011, cuando funcionarios de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional le pidieron por última vez fondos de rescate a Pekín, pero sin voluntad de ofrecer acceso a mercados, garantías y ventas de tecnología exigidas a cambio.

Un foco cada vez más interno en China en los meses finales antes de una transición de liderazgo, que ocurre cada diez años, significa que sólo un colapso como el de Lehman, que detenga el comercio global y cueste millones de empleos chinos, podría cambiar el pensamiento de Pekín.

“China está totalmente consumida por lo que parece convertirse en un año complicado a nivel local. Si algo coincide con lo que es bueno para Europa, muy bien, pero para ellos hacer algo más allá (...) no creo mucho en la visión de que vayamos a tener un gran momento de acercamiento en el G-20”, dijo Condon.

La última vez que hubo uno de esos momentos fue a fines del 2008, cuando la destruida confianza en el sistema financiero global obligó a los bancos centrales a empezar a imprimir dinero para reflotar la economía y llevó a los países del G-20 a prometer paquetes de estímulo por unos 5 billones de dólares para inicios del 2009.

La contribución de China de 4 billones de yuanes (635.000 millones de dólares) a ese esfuerzo, revelado a fines del 2008 y lanzado en el 2009, fue vital. El mayor contribuyente mundial de crecimiento económico garantizó la actividad empresarial durante el 2010, pero con un alto costo de política interna.

ESPECULACION, CORRUPCION, INFLACION

“El estímulo de China el 2008 llevó a una extendida especulación, corrupción e inflación. No querrán hacer eso nuevamente”, dijo el economista independiente Andy Xie.

El estímulo de China fue apoyado por una política monetaria extremadamente laxa, que alimentó una rampante especulación inmobiliaria que vio duplicarse los precios en ciudades clave en menos de 12 meses, permitió que los gobiernos locales acumularan 10,7 billones de yuanes en deuda y presionó la inflación al consumidor a un máximo de 3 años.

Desde entonces, una campaña de ajuste de dos años apenas ha bajado la inflación hasta dejarla bajo control, un temor para Pekín mientras empieza a aliviar nuevamente la política económica para suavizar la desaceleración de su crecimiento.

También ha bajado las reservas requeridas a los bancos en tres pasos desde el otoño boreal del 2011, hasta recortarlas en 150 puntos básicos en total a un 20 por ciento y liberar unos 1,2 billones de yuanes estimados para nuevos préstamos.

Las medidas consideraron además reducciones de impuestos y de burocracia, mayor inversión en infraestructura, subsidios de consumo en algunos sectores familiares y reformas financieras para ayudar a salvaguardar el crecimiento.

Sin embargo, Pekín teme volver a perder mucho demasiado rápido y desatar una nueva ronda de alzas de precios que pongan en riesgo la estabilidad social.

El súbito descenso en las exportaciones durante la crisis del 2008-2009 dejó a unos 20 millones de trabajadores inmigrantes sin trabajo, un incentivo detrás del gigantesco paquete de estímulo. La economía podrá estar en desaceleración, pero los mercados laborales están más ajustados, los salarios crecen y los empleadores se ven en dificultades para conseguir personal.

La combinación hace particularmente difícil que Pekín haga grandes anuncios de importancia internacional para los mercados globales, pese a las elevadas esperanzas de que eso ocurra.

Brasil quiere que una acción coordinada para poner fin a la crisis europea sea el punto decisivo de la próxima cumbre del G-20, que se realizará en México el 18 y 19 de junio.

India registró su crecimiento trimestral más débil entre enero y marzo en casi una década, mientras que Brasil apenas se expandió durante los últimos meses del 2011, lo que generó dudas respecto a cuánto apoyo pueden ofrecer los mercados emergentes a la afligida economía mundial. (Editado en español por Gabriela Donoso)

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