15 de mayo de 2012 / 16:53 / en 6 años

Masacre México evidencia drama víctimas de narco sin identificar

* Más de 8,000 cadáveres sin identificar desde el 2006

* Fracaso para resolver crímenes alimenta impunidad

Por Ioan Grillo

MONTERREY, 15 mayo (Reuters) - Las probabilidades de que los investigadores puedan identificar los 49 cuerpos arrojados en una carretera en el norte de México el fin de semana son lejanas, incluso si no los hubieran descuartizado y quitado cabezas y extremidades.

Más de 8,000 cadáveres no han sido identificados en México desde el 2006, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). En el mismo lapso, la comisión reportó 5,400 casos de personas desaparecidas, pero estima que son más debido a que muchos no denuncian por la desconfianza en las autoridades.

Las fallas y dificultades para encontrar o identificar a víctimas de masacres y asesinatos han levantado críticas a la ofensiva militar contra los cárteles de las drogas que inició el presidente Felipe Calderón a finales del 2006.

El drama de miles de afligidas familias que buscan a sus seres queridos es uno de lo más graves asuntos con los que se encontrará el sucesor de Calderón, quien será electo en los comicios del 1 de julio.

“Cuando no encuentras a tu familiar, te destruye completamente”, dijo Irma Hidalgo, cuyo hijo de 18 años fue sacado a rastras de su casa en Monterrey en el 2011 y nunca más volvió a aparecer.

“Nada más queremos saber si está vivo, o si no, ponerlo a descansar”, agregó.

Hidalgo llamó de inmediato a la morgue al saber del hallazgo de los cadáveres el domingo a las afueras de la industrial ciudad de Monterrey, pero la policía le dijo que los cuerpos habían sido mutilados y que sólo podían ser identificados con pruebas de ADN.

La mujer está lista para dar su muestra cuando las autoridades se la pidan y compararla con las de las víctimas.

PESADILLA FORENSE

La gran cantidad de muertos que genera la violencia del narcotráfico, que ha dejado unos 55,000 fallecidos desde que Calderón asumió hace casi cinco años y medio, y la falta de una infraestructura y protocolos forenses adecuados, dificulta a las autoridades esclarecer los casos de homicidio.

Equipos de emergencia han tenido que enfrentarse a fosas clandestinas con más de 200 cadáveres, muchos en estado de descomposición, o masacres como la de los 49 cuerpos -sin cabezas, manos ni pies- en la localidad de Cadereyta, a unos 29 kilómetros al este de Monterrey.

Una manta en la escena del crimen indicó que los responsables fueron miembros del temible cártel de los Zetas, que se enfrenta con el cártel del Golfo, que le dio origen, pero también con el de Sinaloa, que dirige el prófugo Joaquín “el Chapo” Guzmán y es una de las grandes organizaciones criminales de América.

Los equipos forenses admiten que tienen una tarea extremadamente difícil.

“Antes, nada más trabajaba con muertes por accidentes viales y de repente un crimen pasional. Nunca pensé que iba a ver este nivel de violencia en mi país”, dijo un forense en Monterrey que pidió no ser identificado. “El otro día, fui primero a un incidente con cinco baleados en una calle y luego con tres en otro lugar y luego a cinco descuartizados”, agregó.

La fuente destacó que el trabajo se vuelve rutinario pese a los horrores que afronta.

“Primero te sientes mareado cuando tienes que trabajar con cuerpos que han sido decapitados o mutilados. Pero luego te acostumbras y no sientes nada”, afirmó.

También se ha convertido en un gran reto almacenar tantos cadáveres.

Después del hallazgo del domingo, vehículos forenses necesitaron realizar varios viajes para recoger los 49 cadáveres desde el lugar donde fueron encontrados hasta una morgue en un hospital público en Monterrey.

Funcionarios dijeron que los cadáveres apenas entraron en sus refrigeradores. En otros casos, como cuando se encontraron fosas comunes cerca de la localidad de San Fernando, en el estado de Tamaulipas, el Gobierno tuvo que enviar camiones refrigeradores para almacenar a todas las víctimas.

Muchos de estos cadáveres fueron trasladados a la Ciudad de México, y después de casi un año sin ser identificados, varios fueron enterrados en una fosa común.

CRIMENES SIN ESCLARECER

Calderón defiende la ofensiva contra los narcotraficantes diciendo que su Gobierno ha realizado decomisos récord de droga y arrestado o abatido a líderes de los cárteles.

“Hay gente que le reprocha a mi Gobierno que combata a los criminales, y ahora sí que qué querían que hiciera. ¿Que los invitara a pasar, que les invitara un cafecito o qué?”, preguntó el mandatario al inaugurar recientemente un hospital. “El que no quiera combatir a los criminales, que no sea gobernante, es la verdad”, agregó.

Pero los críticos señalan que incluso mientras soldados y policías se enfrentan a los narcotraficantes, el Gobierno ha fallado en el esclarecimiento de más crímenes.

Menos del 20 por ciento de los homicidios de los últimos dos años han llevado a arrestos o condenas, según cifras de la policía y de tribunales.

Familiares denuncian que las autoridades le dan menos importancia a los casos de desaparecidos, que la policía toma nota pero no abre una investigación para cada caso. En estados y municipios, muchas veces los agentes trabajan para los cárteles y están involucrados en las desapariciones.

Jorge Varestegui ha estado buscando por casi dos años a su hermano y sobrino, secuestrados por hombres armados en una barricada cerca de la ciudad de Parras, en el norte del país.

“La policía no toma los casos de desaparecidos en serio, dicen que la persona huyó de casa y no que fue secuestrado aun cuando les presentas pruebas para comprobarlo”, dijo.

Con tantos asesinatos sin resolver, la policía no puede identificar si las víctimas son narcotraficantes en pugna con rivales o simples civiles que fallecieron en medio de las hostilidades.

“El Gobierno da una explicación simple, que solo son criminales matando a criminales. ¿Pero cómo sabe eso si no resuelven los crímenes?”, se preguntó Indira Kempiris, una activista de derechos humanos en Monterrey.

“Muchas víctimas son de los sectores más vulnerable de la sociedad y no tiene recursos de buscar realizar una investigación y se haga justicia”, agregó. (Reporte adicional de Dave Graham, editado en español por Miguel Angel Gutiérrez y Javier Leira)

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