11 de enero de 2019, 23:07 p.m. / hace 2 meses

CONTEXTO-Problemas de combustibles en México tienen raíces en robo y en refinerías deficientes

    Por David Alire Garcia y Marianna Parraga
    CIUDAD DE MÉXICO, 11 ene (Reuters) - El presidente Andrés
Manuel López Obrador ha lanzado el ataque más fuerte contra la
corrupción y el crimen organizado de su novel gobierno: detener
el robo de combustible que ha crecido dramáticamente en los
últimos años.
    El nuevo líder está tratando de detener el robo a través de
ductos clave que transportan combustible, pero el esfuerzo por
reencauzar la distribución a través de carro tanques ha
provocado largas filas en las gasolineras, al tiempo que amenaza
con dañar la economía y su popularidad si persiste la escasez.
    Desde el mes pasado, el veterano izquierdista López Obrador
ha ordenado el cierre de seis oleoductos principales
especialmente vulnerables a las tomas ilegales y desde las que
bandas criminales y otros ladrones han desviado combustible
valuado en miles de millones de dólares.
    El presidente, que asumió el cargo el 1 de diciembre, obtuvo
una aplastante victoria electoral con promesas de erradicar la
extensa corrupción, fortalecer a la golpeada petrolera estatal
Pemex y garantizar la estabilidad de los precios de los
combustibles.
    
    ¿POR QUÉ HAY TANTO ROBO DE COMBUSTIBLE EN MÉXICO?
    El creciente mercado de combustibles para motores en México
es un jugoso objetivo para los ladrones. En tamaño, es el sexto
más grande del mundo, según datos de la Secretaría de Energía,
con una demanda diaria total de casi 1.18 millones de barriles
de gasolina y diésel.
    La falta de atención del Gobierno ha permitido a grupos
organizados hacer perforaciones a lo largo de los principales
oleoductos de Pemex. La complicidad interna en las refinerías y
terminales de la empresa también ha abierto la puerta al robo de
carro tanques completos cargados de combustible.
    El combustible robado de la infraestructura de Pemex termina
también en manos de los mismos minoristas que venden legalmente
gasolina y diésel de Pemex.
    
    ¿CÓMO COMENZÓ EL ROBO DE COMBUSTIBLE Y QUIÉN ES EL
RESPONSABLE? 
    El robo de combustible ha sido un problema en México durante
décadas, pero ha ido en aumento en los últimos años. El combate
al narcotráfico ha hecho que los cárteles se vuelquen a otras
formas de robo y la red de oleoductos de la nación resultó ser
un blanco perfecto.
    Los robos se intensificaron en los últimos años a raíz de
las reformas al sector petrolero por parte del expresidente
Enrique Peña Nieto, quien abrió la industria a la inversión
extranjera. A su vez, los precios minoristas subieron, dando a
los cárteles la oportunidad de un mayor margen de ganancia
través de las ventas de gasolina en el mercado negro.
    Los ladrones se conectan a los ductos y actualmente están
desviando el equivalente a alrededor de una quinta parte del
consumo total nacional de gasolina, unos 150,000 barriles por
día (bpd), según cálculos de Reuters basados en datos oficiales.
Luego revenden principalmente a gasolineras cómplices.
    Pemex contabilizó más de 12,500 tomas ilegales en su red de
ductos de combustible durante los primeros 10 meses de 2018, más
que en el año previo. El robo generalizado le cuesta a Pemex más
de 3,000 millones de dólares anuales, según cifras oficiales.
    López Obrador ha dicho que más del 80 por ciento del robo es
organizado por empleados de Pemex, aunque no ha proporcionado
pruebas. También ha señalado reportes de que el sindicato ha
estado restringiendo el acceso a partes de las operaciones de la
empresa. 
    Estados del centro y occidente, incluyendo Querétaro,
Guanajuato, Hidalgo, Michoacán y Jalisco, son los más afectados
por el robo en los ductos, así como la refinería de Salamanca,
que ha estado especialmente afectada por el crimen organizado y
violentos disturbios.             
      
    ¿POR QUÉ MÉXICO NO PRODUCE SUFICIENTE GASOLINA?
    Durante años, las seis refinerías de petróleo de Pemex han
operado por debajo de su capacidad, debido a una mezcla de falta
de inversión y de mantenimiento así como accidentes frecuentes,
incluyendo explosiones mortales que han provocado paros
costosos.
    El año pasado, las refinerías operaron a cerca de un tercio
de su capacidad de procesamiento de crudo de 1.63 millones de
bpd, en comparación con 2013, cuando procesaron cerca de 1.4
millones de bpd.
    
    ¿CÓMO CUMPLE MÉXICO CON SUS NECESIDADES DE COMBUSTIBLE?
    En los últimos años, México se ha vuelto cada vez más
dependiente de las importaciones de combustibles, y las compras
al exterior de gasolina, destilados y gas licuado de petróleo
representaron en 2018 cerca de dos tercios de la demanda total. 
    En 2016, las importaciones y la producción nacional
representaron aproximadamente la mitad cada una.
    México tiene 16 terminales marítimas capaces de recibir
combustible importado, más 74 terminales de almacenamiento y más
de 8,800 kilómetros de ductos. 
    Las importaciones fluyen principalmente a través de las
terminales Pajaritos, Tuxpan y Veracruz, en la costa mexicana
del Golfo de México, que recientemente se han convertido en
cuellos de botella para las importaciones. 
    México es un mercado de exportación fundamental para las
refinerías y empresas comerciales estadounidenses y es el mayor
comprador de gasolina y diésel de Estados Unidos. 
    En octubre, Estados Unidos exportó 621,000 bpd de gasolina a
México, lo que representa aproximadamente el 60 por ciento de
los 1.03 millones de bpd exportados ese mes, según la
Administración de Información de Energía (EIA) de ese país. 
    Si bien los volúmenes son mucho más bajos que los
suministros transportados por mar, los envíos por ferrocarril
desde Estados Unidos han crecido sustancialmente y alcanzado
niveles récord varias veces desde principios de 2017, según la
Asociación de Ferrocarriles Americanos, el grupo ferroviario más
grande de ese país.
    
    ¿QUÉ HACE EL GOBIERNO?
    El nuevo gobierno inició el cierre de las principales
tuberías de combustible el 27 de diciembre. La producción en las
refinerías de Madero y Minatitlán en la costa del Golfo de Pemex
también se ha detenido parcial o totalmente, lo que contribuye a
la necesidad de combustibles importados como reemplazo.
            
    López Obrador espera que unos 5,000 carro tanques puedan
distribuir suministros a más de 11,000 gasolineras en todo el
país.
    Si bien la gran mayoría de las estaciones son franquicias de
Pemex, un número creciente pertenece a nuevos participantes
privados, entre ellos el gigante ExxonMobil         y la empresa
comercial Glencore         , que en algunos casos importan su
propio combustible.
    El costo del transporte de gasolina y diésel en camiones
cisterna es casi 14 veces más caro que a través de ductos, según
un estudio de la Comisión Federal de Competencia Económica de
México, o Cofece.
    Tanto Pemex como López Obrador han buscado convencer a
ciudadanos cada vez más inquietos de que existe mucha gasolina y
que 4,000 soldados están supervisando las refinerías y otras
instalaciones clave. También ha suplicado paciencia a los
ciudadanos mientras se normaliza el nuevo sistema de
distribución.
    El equipo de López Obrador aún tiene que explicar cómo
financiará los costos de distribución mucho más elevados. 
    

 (Reporte adicional de Adriana Barrera en Ciudad de México,
Jarrett Renshaw y Stephanie Kelly en New York. Escrito por
Adriana Barrera y Miguel Angel Gutiérrez, editado por Javier
Leira)
  
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