20 de junio de 2012 / 19:24 / en 5 años

ANALISIS-Rousseff apuesta todo a lograr baja de tasas en Brasil

* Rousseff prevé más recortes en tasas de interés: funcionarios

* Ella no cambiará metas de austeridad presupuestaria, agregaron

* Decisión puede sellar otro año de expansión menor a la esperada

Por Brian Winter

BRASILIA, 20 jun (Reuters) - La presidenta Dilma Rousseff está jugando su presidencia para conseguir una "histórica" baja de las tasas de interés, apostando a que es la mejor estrategia para revivir a la economía brasileña en el mediano plazo, dijeron a Reuters miembros de su equipo económico.

Su decisión de centrarse en el declive de las tasas, más que en inundar a la economía con gasto público, eventualmente podría ayudar a Brasil a regresar al robusto ritmo de crecimiento de los últimos años.

Sin embargo, también puede condenar al país a un desempeño económico inferior al esperado para el 2012 y volverse en su contra en forma de elevada inflación, sin garantía de una solución a problemas estructurales profundamente enraizados en Brasil.

La tasa de crédito de referencia Selic se mantiene en un 8,5 por ciento, un mínimo histórico para el país, pero sigue siendo muy alta para los estándares mundiales. El banco central ha recortado la tasa en 4 puntos porcentuales desde agosto, con la esperanza de impulsar a una economía que actualmente está estancada por cuarto trimestre consecutivo.

La política clave que ha permitido que las tasas caigan es el compromiso de Rousseff con la austeridad fiscal, lo que ayuda a mantener limitada la inflación.

Su Gobierno ha establecido un objetivo relativamente ambicioso de superávit presupuestario primario -ingresos menos gastos, sin incluir los pagos de intereses sobre deuda- de cerca de un 3,1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) este año.

La debilidad sostenida en la economía brasileña, más el contagio financiero por la crisis de la zona euro, ha aumentado la presión de sindicatos y de algunos legisladores cercanos al Gobierno para que Rousseff baje su meta presupuestaria e inunde a la economía con nuevo gasto y otras medidas de estímulo.

Pero funcionarios del Gobierno, que hablaron con Reuters a condición de anonimato, dijeron que Rousseff sigue comprometida totalmente con la meta de austeridad.

Añadieron que la mandataria considera que las tasas en el país aún son demasiado altas y que reducirlas rendirá frutos para cuando se prepare para la reelección, en el 2014, lo que probablemente le asegurará un legado similar al de otros presidentes brasileños que contribuyeron a la modernización de la economía.

"Ella ve esto como una oportunidad histórica y está comprometida con hacer su parte para sacar ventaja de esto", dijo un funcionario que participa en reuniones regulares de política económica con Rousseff.

"Podría significar otro año mediocre (para el crecimiento económico), pero ella está dispuesta a aceptarlo", añadió.

Otro funcionario aseguró que "no ha habido discusiones serias para modificar la meta (de superávit primario)".

Como generalmente se considera que las tasas de interés brasileñas tienen un efecto retardado de unos seis meses antes de que se traspase a la economía, estimulando el crecimiento del crédito, la decisión de Rousseff podría sellar otro año de una expansión débil.

Ahora los mercados esperan un crecimiento de sólo un 2,3 por ciento el 2012, que se compara con la expansión de un 2,7 por ciento del 2011.

Los funcionarios no quisieron decir si Rousseff tiene en mente un objetivo para la tasa Selic, aunque sus comentarios implicaron que ella espera que las tasas caigan más de lo que anticipan actualmente los mercados. Los economistas esperan que la Selic cierre el año a un 7,5 por ciento, según la mediana calculada en un sondeo semanal del banco central.

RIESGOS DEL PLAN

El gran riesgo del plan de Rousseff es que los factores estructurales, que hacen que las tasas de interés del país sean tan altas, no han desaparecido por completo.

La tasa Selic superó el 25 por ciento en el 2003 y una iniciativa del 2009 para sostenerla en un sólo dígito no logró mantener el nivel cuando la inflación volvió a subir.

Muchos contratos dentro de la economía -arriendos, transporte y sueldos, entre otros- son ajustados automáticamente a las expectativas de precios.

Esa "indexación" implica que Brasil podría terminar tanto con inflación alta como con un crecimiento bajo si los esfuerzos de Rousseff fracasan, un escenario que afectaría su popularidad y su reputación como una administradora competente y centrada en los resultados.

"No veo cambios que pudieran garantizar un dramático declive en las tasas", dijo Alexandre Schwartsman, un economista y ex miembro del directorio del banco central.

El presidente del banco central brasileño, Alexandre Tombini, reafirmó el martes su posición de que cambios "estructurales" en la economía brasileña han permitido que la Selic baje sin causar una escalada en los precios.

La inflación fue de un 4,99 por ciento en los 12 meses hasta mayo, por debajo del 6,5 por ciento registrado al cierre del 2011 que fue un máximo de siete años. La meta de inflación del banco central es del 4,5 por ciento, con una "banda de tolerancia" de dos puntos porcentuales en cada dirección.

POSIBLES BENEFICIOS

Pese a los peligros potenciales, los beneficios de tasas de interés más bajas ayudarían a lidiar con muchos de los cuellos de botella económicos que actualmente frenan a Brasil, dijeron las dos fuentes del Gobierno.

El crédito se ha expandido fuertemente en los últimos años, pero los consumidores pagan en promedio un 30 por ciento de interés adicional por los créditos. Rousseff ha presionado activamente a los bancos para que bajen sus tasas de crédito junto con el Selic.

La mandataria ha sido criticada por depender demasiado del crédito y la demanda de los consumidores para estimular a la economía brasileña, en vez de tomar medidas para permitir una inversión más alta.

Pero un cambio estructural hacia tasas más bajas podría provocar también un enorme cambio en las carteras de inversión, que están orientadas hacia la deuda del Gobierno en un grado inusualmente alto para los estándares internacionales.

Los funcionarios creen que, mientras la deuda tenga un menor rendimiento, los bancos moverán sus fondos a inversiones más productivas, como el financiamiento de infraestructura de largo plazo. La tecnología, y por tanto la productividad, también podrían recibir un impulso.

Si los pronósticos se hacen realidad, Rousseff podría entrar al panteón de los presidentes brasileños que superaron obstáculos económicos enraizados y aparentemente insalvables.

Fernando Henrique Cardoso redujo la hiperinflación en su período, mientras que Luiz Inacio Lula da Silva contribuyó a reducir la inequidad y a sacar a 30 millones de brasileños de la pobreza durante su Gobierno. (Editado en español por Javier López de Lérida)

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