5 de agosto de 2010 / 17:42 / en 7 años

ENFOQUE-Fiebre oro impulsa minería ilegal en amazonía Sudamérica

* Control en Brasil desplaza mineros ilegales a Venezuela

* Fiebre oro, más voraz que la de California en siglo XIX

* Minería ilegal destruye selva prístina

Por Diego Oré

FRONTERA VENEZUELA-GUYANA, ago 5 (Reuters) - De lunes a viernes, por la mañana y por la tarde, Roberto Ventura llega a las afueras de una importante minera en el suroeste de Venezuela para solicitar trabajo, pero dos meses haciendo lo mismo han consumido su paciencia y el poco dinero que tiene.

“Ya no vale la pena seguir esperando. Con lo altos que están los precios del oro mejor me voy a la próxima ‘bulla’”, dijo Ventura, refiriéndose a los yacimientos ilegales recién descubiertos “donde el oro está en cada lugar que pisas”.

Tal como se dio la fiebre del oro en California a mediados del siglo XIX, ahora la zona conocida como el Escudo de Guyana -que comprende el sur de Venezuela, el este de Colombia, el norte de Brasil y la totalidad de Guyana, Surinam y Guyana Francesa- se ha convertido en centro de extracción del metal.

Y como Ventura, miles de mineros llegan diariamente al área de unos 2,6 millones de kilómetros cuadrados, considerada por la consultora estadounidense NWFS una de las cinco principales zonas productoras de oro en el mundo, lo que amenaza una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo.

“El aumento en los precios del oro es una de las principales razones para que la minería ilegal se haya incrementado en esa zona”, dijo a Reuters el ex presidente de la Asociación de Biología Tropical y Conservación (ATBC, por sus siglas en inglés), William Laurance.

Desde el 2000, el precio del oro se ha revalorizado más de un 300 por ciento, marcando máximos históricos seguidos al ser considerado refugio para los inversores en momentos de crisis.

El Escudo de Guyana, en la amazonía sudamericana, es también responsable del 20 por ciento de oxígeno del planeta, por lo que su contaminación ha alarmado a ecologistas.

Según Laurance, la actual fiebre del oro en el Escudo de Guyana es más perjudicial que la de California para el medio ambiente ante el fuerte impacto en la pesca, ecosistemas acuáticos y áreas ribereñas en las selvas tropicales.

PROBLEMA DORADO

Según cifras oficiales, Brasil produce unas 56 toneladas de oro al año, de las cuales sólo el 6 por ciento son ilegales. Pero eso no fue siempre así.

En 1983, el porcentaje de minería ilegal en el gigante sudamericano llegó a un alarmante 88 por ciento y en 1990 este tipo de actividad produjo 71 toneladas de oro, la mayor cantidad desde 1960 cuando se iniciaron los registros.

La producción de los mineros ilegales ha caído fuerte en las últimas dos décadas ante un mayor control de la actividad, confirmó el ministerio brasileño de Minería.

Además, lograr permisos legales y ambientales para desarrollar pequeña y mediana minería se ha vuelto cada vez más lento en Brasil, lo que obliga a migrar a muchos ‘garimpeiros’, como se le conoce en esta zona a los mineros ilegales.

Los ‘garimpeiros’ se lanzan a la búsqueda de oro en ríos y tierra firme con grandes dragas y en socavones de hasta 80 metros de profundidad, arriesgando su vida y el medioambiente.

Se calcula que para extraer cinco gramos de oro deben remover una tonelada de tierra y sedimentos, así como emplear mercurio y demás sustancias tóxicas que contaminan los ríos.

Cizinho es un ‘garimpeiro’ que tiene más de 20 años buscando oro entre Venezuela, Brasil y Guyana. Hace unos pocos meses levantó un campamento a orillas del río Cuyuní, en la frontera con Venezuela.

“Yo huí de Brasil porque el Gobierno empezó a combatir duramente a los mineros. Aquí todo es más tranquilo: si viene la Guardia sólo hay que darle 10 gramos (de oro) y no te molestan. Pero siempre hay que estar atentos”, dijo Cizinho dejando entrever su pistola Taurus.

Según los ‘garimpeiros’, las transnacionales esperan que ellos descubran grandes vetas para luego ir por concesiones mineras, gran parte adjudicadas en áreas protegidas.

Así sucede en Guyana, una ex colonia inglesa que logró su independencia en 1966, donde la minería ilegal representa casi el 80 por ciento de la actividad aurífera.

Las concesiones de oro y diamantes abarcan casi la mitad del territorio.

En la Guyana Francesa, gran parte del territorio está cubierto por bosques. Sin embargo, estos están desapareciendo ante la rápida expansión de la minería ilegal, que en los últimos años se ha multiplicado por cinco.

Un poco más al este, en Surinam, la producción actual de oro ronda las 25 toneladas, de las cuales 16 toneladas le corresponden a pequeños mineros, muchos de ellos ilegales.

El recientemente electo presidente de Surinam, Dési Bouterse, anunció la regulación del sector minero con la creación de 15.000 puestos de trabajos para reconversión. Sin embargo, recientes estudios aseguran que la cantidad de mineros superaría los 25.000.

Manuel Mendoza, conocido como ‘Veta’, trabajó más de 30 años como minero informal. Empezó cuando apenas era un niño junto con la mayoría de los miembros de su familia.

Hace seis años, cuando la minera rusa Rusoro Mining (RML.V) entró en Venezuela tras adquirir derechos sobre diversas concesiones mineras, se reconvirtió.

“Yo fui minero ilegal y hoy me siento feliz de trabajar en una empresa. Soy un reconvertido”, dijo Mendoza, padre de tres pequeños niños.

Así como Mendoza, decenas de otros mineros lograron reconvertirse en el último lustro. Sin embargo, la gran mayoría prefirió internarse en la selva y seguir tentando a la suerte.

“¿Tú crees que yo quiero estar día y noche metido en la mina? Pero es la necesidad que me obliga”, confesó José Vivas, un ‘garimpeiro’ que nació en Colombia.

En estos campamentos casi todos portan armas y adornan sus manos con anillos de oro. Según estadísticas de medios locales, cada semana mueren un promedio de 30 personas en peleas a machetazos o balazos.

Reporte adicional de Frank Jack Daniel en Caracas, Neil Marks en Georgetown, Ank Kuipers en Paramaribo, Pierre-Michel Forget en Cayena y Peter Murphy en Brasilia

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