Nuevo embotellamiento de emigrantes cubanos satura la frontera de Panamá durante gira de Obama

miércoles 23 de marzo de 2016 18:57 CST
 

Por Carlos Jasso

PASO CANOAS, Panamá, 23 mar (Reuters) - En Panamá, un nuevo embotellamiento de emigrantes cubanos que viajan hacia Estados Unidos amenaza con generar una nueva crisis diplomática en Centroamérica, poco después de que miles de isleños fueran sacados de la región antes este año en una operación aérea sin precedentes.

Justo cuando Barack Obama protagonizaba la primera visita de un presidente estadounidense a Cuba en 88 años, unos 1.500 emigrantes de la isla de Gobierno comunista se aglomeraban en la frontera de Panamá con Costa Rica, tratando de llegar a toda costa al país norteamericano para comenzar una nueva vida.

La aglomeración se produce después de que unos 6.000 cubanos salieran en aviones desde Costa Rica y Panamá tras una complicada operación diplomática con México y El Salvador que se cerró la semana pasada.

Sin embargo, otro contingente de cubanos se ha ido acumulando en el oeste de Panamá desde que las autoridades costarricenses dejaran de emitir en diciembre visas de tránsito para los cubanos, buscando frenar un flujo migratorio que desbordó su frontera con Nicaragua a finales del año pasado.

"Si no hubiera dejado Cuba habría acabado en prisión, porque amo la libertad y tener opciones", dijo Halena Leiva, una cubana de 31 años que ha trabajado limpiando casas en la ciudad fronteriza de Paso Canoas tras quedarse sin dinero en su largo viaje hacia el norte.

Durante su visita de 48 horas a la isla esta semana, Obama desafió al partido único de Cuba con llamados a la democracia y a las reformas económicas.

En los últimos años, Cuba ha relajado las restricciones al emprendimiento privado que ha permitido el surgimiento de una incipiente clase media, pero la mayoría de la gente sigue dependiendo del trabajo estatal, con salarios ínfimos que espolean a muchos a buscar prosperar en el extranjero.

"La visita de Obama es el comienzo de un cambio para bien", dijo Isbel Loriete, un soldador de 45 años que confía plenamente en que encontrará trabajo en cuanto llegue a Estados Unidos. "Todo cambio es para bien", agregó.   Continuación...