Conductores de autobuses y taxistas paralizan en Honduras para clamar por su seguridad

miércoles 22 de octubre de 2014 16:29 CDT
 

TEGUCIGALPA, 22 oct (Reuters) - Taxistas y conductores de autobuses paralizaron el miércoles sus actividades en la capital de Honduras para demandar al Gobierno medidas de seguridad, ante una ola de crímenes contra sus colegas por parte de pandilleros que les exigen "impuestos de guerra" para trabajar.

Miles de personas se vieron obligadas a caminar en Tegucigalpa, capital del atribulado país centroamericano que está azotado por la violencia de las padillas o "maras", además de la generada por los cárteles mexicanos de la droga que disputan rutas para trasegar cocaína.

El paro fue convocado por los empresarios del transporte de Tegucigalpa y es el primero que se extiende a toda la ciudad de 1,2 millones de habitantes, en protesta por las cada vez más frecuentes extorsiones de los mareros, que hasta matan a quienes se oponen a pagarles.

Autobuses y taxis suelen ser atacados a tiros y algunos han sido incendiados, con sus conductores dentro, en las calles de las principales ciudades de Honduras, la nación con la tasa más alta de homicidios en el mundo con 90,5 por cada 100.000 habitantes, según el último reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD).

Cerca de 40 personas, entre conductores, cobradores, despachadores, empresarios del transporte y pasajeros murieron en ataques a tiros contra autobuses y taxis en el primer semestre del 2014 y otras 19 resultaron heridas, según el estatal Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH).

"Todas las semanas, todos los meses tenemos conductores, cobradores y pasajeros muertos a manos de las pandillas y otros grupos criminales que nos extorsionan. No tenemos ninguna seguridad", dijo a Reuters el empresario del transporte, Jorge Lanza.

Centenares de autobuses y taxis se ubicaron cerca de la casa presidencial, donde líderes del movimiento se reunieron con el ministro de Seguridad, Arturo Corrales, para pedirle la adopción de estrategias para aplacar la inseguridad en el transporte.

"A mi esposo lo mataron a tiros sentado en su asiento de conductor hace dos meses, él me decía que tenía miedo que lo mataran pero no podía obtener otro empleo", dijo a Reuters Carla Vásquez, que junto a otras siete mujeres a las que les fueron asesinados familiares lucía vestida totalmente de negro y tenía su rostro cubierto por un chal.

"No más extorsiones y muertes. Que cesen los crímenes de conductores y cobradores", decía una pancarta en un autobús donde los trabajadores jugaban cartas, en las cercanías de la casa de Gobierno.

Los extorsionadores imponen cobros de entre 30 y 60 dólares semanales a unos 1.400 autobuses y 7.000 taxis en Tegucigalpa, dijeron dirigentes del sector. (Reporte de Gustavo Palencia, editado por Ana Isabel Martínez/Gabriela Donoso)