23 de octubre de 2014 / 18:53 / en 3 años

ANÁLISIS-Argentina endulza condiciones para atraer inversiones energéticas, ¿pero será suficiente?

Por Eliana Raszewski

BUENOS AIRES, 23 oct (Reuters) - Argentina prometió generosos beneficios a las petroleras que inviertan en el país, pero será difícil seducirlas con una galopante inflación y un control cambiario que disparan los costos, sobre todo cuando un competidor como México acaba de abrir su sector.

Con la intención de recuperar la autosuficiencia energética, el Gobierno impulsa una ley a fin de aliviar el férreo control de cambio y otras restricciones para las empresas que inviertan al menos 250 millones de dólares en exploración y producción.

La presidenta Cristina Fernández apuesta a que la normativa -que tiene media sanción del Congreso- sea suficiente para atraer parte de los 200.000 millones de dólares necesarios para desarrollar Vaca Muerta, una formación que podría guardar una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo.

“Queremos que vengan a invertir y les damos un régimen estable e uniforme para que se logre lo antes posible el autoabastecimiento”, dijo el secretario legal del Gobierno, Carlos Zannini, a senadores. “Esto es para que vengan más inversiones y más rápido”.

Pero los problemas económicos del país, sumados a un default en julio que complicó el financiamiento, al intervencionismo estatal y a un discurso duro con el sector privado, podrían ser un cóctel demasiado fuerte para algunos inversores.

Argentina, la tercera mayor economía de América Latina, sufre una inflación del 40 por ciento anual calculan analistas privados. Eso genera incertidumbre sobre los costos: los insumos y servicios se ajustan mes a mes y los salarios frecuentemente.

Además, restricciones cambiarias impuestas por el Gobierno para frenar una fuga de divisas han generado una brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo de casi el 75 por ciento.

Con esas regulaciones, los dólares que las empresas ingresan al país a tasa oficial para invertir rinden bastante menos porque los precios de muchos insumos y servicios locales se ajustan al ritmo del mercado negro.

“La legislación es mejor que nada, aporta claridad a algunos temas pero no resuelve los problemas de fondo”, dijo una fuente de una petrolera internacional que opera en Argentina pidiendo omitir su nombre. “Hay muchas dificultades en el día a día”.

La inversión extranjera directa en Argentina se desplomó el año pasado un 25 por ciento a unos 9.000 millones de dólares, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), menos de la mitad de lo que recibió el vecino Chile.

Solo en el primer semestre de este año sufrió una caída de 101 por ciento frente al mismo período del 2013, según la CEPAL.

Y la inversión en el sector de hidrocarburos argentino fue mínima en los últimos dos años, según Sebastián Scheimberg, analista energético de la consultora Montamat & Asociados.

“Con esta macroeconomía, no podemos competir, no somos atractivos para nadie”, dijo Emilio Apud, ex secretario de energía de la nación. “Uno puede tener los recursos, pero hay que saber manejar las inversiones”.

ALGUNOS ESTÁN LLEGANDO

Con todo y obstáculos, algunas petroleras internacionales han aterrizado en busca de aprovechar la promesa de esquisto que representa la zona de la Cuenca Neuquina junto a los Andes.

Por ejemplo, la petrolera estatal argentina YPF cerró el año pasado un acuerdo con Chevron por 1.240 millones de dólares para el desarrollo no convencional de Loma Campana, en Vaca Muerta. La petrolera estadounidense obtuvo por decreto beneficios similares a los de la nueva ley.

Y a finales de agosto, YPF concretó un pacto con la malasia Petronas por 550 millones de dólares para perforar en una primera etapa más de 30 pozos no convencionales.

Aún así, las inversiones no alcanzan para opacar el déficit energético de Argentina, que se calcula aumentaría un 20 por ciento este año a 7.000 millones de dólares.

Eso es un dolor de cabeza para el Gobierno porque tiene que gastar parte de sus menguantes reservas internacionales para importar energía, justo cuando más necesita el dinero en medio de un pleito de deuda.

“Hoy el sector energético es donde más problemas tiene el Gobierno. Las necesidades que tiene en importar energía le distorsionan las cuentas fiscales y sus reservas”, dijo Mariano Lamothe, economista de la consultora Abeceb.com.

Hace poco, Miguel Galuccio, presidente de YPF, dijo a Reuters que se necesita atraer entre 150.000 y 200.000 millones de dólares para revertir el balance negativo del sector.

Y endulzar las reglas de juego para las petroleras es clave para lograrlo, según el Gobierno.

“Si queremos repetir Loma Campana (el yacimiento que YPF está desarrollando con Chevron), tenemos que ser más exitosos en atraer inversiones”, dijo Galuccio este mes a legisladores, asegurando que la nueva ley ayudará en última instancia a revertir la caída productiva en yacimientos convencionales.

UNA PIZCA DE AZÚCAR

La nueva norma -que se descuenta será aprobada por los diputados la próxima semana- estipula que las empresas que inviertan al menos 250 millones de dólares en los primeros tres años podrán disponer de las divisas que genere la exportación de hasta el 20 por ciento de su producción de hidrocarburos y no tendrán restricciones para importar bienes de capital.

Para asegurarse que se trata de planes de mediano plazo, esos beneficios regirán partir del tercer año de la inversión.

“Solo el tiempo dirá si la reforma planteada establece mayor previsibilidad, reglas claras para las inversiones y si es sostenible en el tiempo”, dijo Juan José Aranguren, presidente de Shell Argentina, en un artículo de opinión publicado por el diario Clarín en el que critica algunos puntos de la normativa.

La iniciativa se da en momentos en que otras naciones vecinas de Latinoamérica están luchando codo a codo por atraer las inversiones en el sector energético.

“Necesitamos tener estabilidad jurídica y fiscal. Somos lugares alternativos de inversión en no convencionales, competimos con México, Colombia, Polonia, tenemos que atraer esas inversiones”, dijo el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, que apoya los incentivos propuestos por el Gobierno.

México, un país muy amistoso con los inversores extranjeros, aprobó una reforma energética para abrir el sector a una mayor participación privada, generando entusiasmo pese a la presencia del crimen organizado en algunas zonas ricas en hidrocarburos.

Y Colombia también busca atraer dinero al sector para subir su estancada producción de crudo y gas, aunque algunos se quejan de la burocracia y ha habido resistencia de comunidades a proyectos, además de ataques guerrilleros a ductos.

La iniciativa argentina prevé mantener en el 12 por ciento el nivel de las regalías que cobran las provincias, al que se suman 3 puntos porcentuales por cada prórroga hasta un máximo del 18 por ciento. El gobierno nacional no cobra regalías, a diferencia del de México que las fija por proyecto y del de Colombia, que puede cobrar hasta un 25 por ciento.

Y establece los plazos de concesiones para la exploración y explotación de hidrocarburos en 35 años para no convencionales, en 25 para los convencionales y en 30 años para los de aguas profundas. Todos pueden prorrogarse por otra década.

México y Colombia, a diferencia de Argentina, ofrecen mercados con baja intervención estatal, una economía más estable, un tipo de cambio flotante y una inflación a raya.

Aunque los grandes jugadores de la industria del petróleo están acostumbrados a apostar fuerte en lugares complicados o en conflicto como Irak o Libia, los números tienen que ser lo suficientemente atractivos para correr el riesgo.

“La industria invierte muchas veces en contextos políticos o sociales muy difíciles, pero tiene que ver con la rentabilidad”, dijo la fuente de la petrolera extranjera. “Hoy en Argentina no tenés ninguna de las dos cosas, ni rentabilidad ni un contexto estable”. (Editado por Pablo Garibian)

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