8 de octubre de 2014 / 0:47 / hace 3 años

Estudiantes en México rememoran choque con policía mientras se investiga masacre

6 MIN. DE LECTURA

Por Dave Graham

AYOTZINAPA, México 7 oct (Reuters) - La policía mexicana asesinó a tres estudiantes de magisterio, le disparó a otro en la cabeza y a uno más en el rostro, y se llevó en camionetas a una docena más, en lo que investigadores temen haya acabado en una masacre en un remoto y montañoso paraje, dijeron sobrevivientes del incidente.

La noche del 26 de septiembre, oficiales -que el fiscal asegura tienen nexos con una violenta organización criminal en la sureña ciudad de Iguala- persiguieron a cerca de 80 miembros de una escuela, popular por su radicalismo de izquierda, de acuerdo con testigos.

Por lo menos tres estudiantes murieron en una serie de enfrentamientos, que comenzaron después de que los jóvenes secuestraron tres autobuses de la estación local, según el gobierno del estado de Guerrero.

Los estudiantes aseguran que el tiroteo comenzó después de que se resistieron a la solicitud policiaca de entregar los autobuses y de que huyeran a pie del lugar. Tres estudiantes murieron y otras tres personas, incluido un conductor de taxi, su pasajero y a un futbolista adolescente, también fallecieron en el incidente.

Desde entonces, los investigadores han hallado 28 cuerpos en fosas comunes en una zona montañosa en las afueras de Iguala, en el estado de Guerrero. Funcionarios estatales de seguridad creen que algunos de los 43 estudiantes, que aún siguen desaparecidos desde la confrontación, están entre las víctimas.

El caso ha puesto en dudas la promesa del presidente Enrique Peña Niero de regresar el orden a México. La violencia del narco estalló durante el mandato de su antecesor, Felipe Calderón, y ha cobrado más de 100,000 vidas desde 2007.

La tasa de homicidios ha bajado desde que Peña Nieto asumió el poder en diciembre de 2012, pero el secuestro y la extorsión van en aumento, y la participación policiaca en la violencia en Iguala ha subrayado la amplia corrupción que persiste dentro de las fuerzas mexicanas de seguridad.

El gobierno de Guerrero ha ordenado el arresto del alcalde de Iguala, de sus dos principales jefes de seguridad y más de 20 policías bajo sospecha de haber participado en el incidente.

Dos de los tres, incluido el alcalde, están prófugos y ninguno de ellos ha hecho comentarios sobre las acusaciones.

El miedo y la desconfianza prevalece en aquellos que presenciaron los hechos.

Con la voz entrecortada por las lágrimas, Angel Neri de la Cruz, narró cómo uno de sus compañeros recibió un disparo de la policía en la cabeza y otro más lo recibió en la boca.

"El compañero se desangraba", dijo a Reuters de la Cruz, de 19 años, en el colegio de Ayotzinapa, solo para varones. "Escribió en su celular: 'sáquenme porque me estoy muriendo' porque no podía hablar", dijo.

Los dos estudiantes sobrevivieron, aunque con heridas, de acuerdo con sus compañeros.

De la Cruz y su colega Uriel Alonso dijeron que vieron a los policías manejar con entre 25 y 30 estudiantes en camionetas pick up.

"Nosotros vimos cuando se los llevaron. Lo que quiere decir que tenemos un narcogobierno que está aquí en Guerrero", dijo De la Cruz, de pie en un brillante complejo de dormitorios y salones, adornado con murales de socialistas revolucionarios como Carlos Marx o Ernesto "Che" Guevara, entre otros símbolos de rebelión.

Cientos de estudiantes ocuparon el martes, brevemente, la oficina del fiscal general de Guerrero, en protesta, y un grupo guerrillero conocido como el EPR emitió un comunicado llamando a resistir lo que calificaron como "terrorismo estatal".

mutilación

Uno de los estudiantes que murió en Iguala tenía la piel recortada debajo de su garganta y su cara había sido prácticamente desprendida. Funcionarios estatales en Iguala dijeron que les llevó horas la reconstrucción del rostro.

"Era de mucho sadismo", dijo uno de los representantes.

A Juan Rodríguez, un ex estudiante del colegio, le pidieron ver el cuerpo porque temían que se tratara de su cuñado, pero no fue así.

"La inseguridad ha aumentado más con Peña Nieto que con Calderón", dijo Rodríguez, de 33 años.

Tras el descubrimiento de los cuerpos en las afueras de Iguala, los investigadores estatales reportaron que la policía llevó a los estudiantes a quien se sospecha los ejecutó: miembros locales de una organización criminal.

No todas las víctimas pueden ser estudiantes desaparecidos, debido a que tres de ellos eran mujeres, dijo un funcionario local. La zona en donde fueron enterrados los cuerpos después de haber sido quemados en una pira ha sido utilizada como basurero de los enemigos de la banda, dijo otro funcionario.

La fiscalía estatal dijo que cree que los altos mandos de la ciudad podrían tener vínculos con la banda conocida como Guerreros Unidos, y los acusa de conspirar con el grupo para asesinar a los estudiantes.

Los funcionarios de Guerrero normalmente utilizan el término vándalos para referirse a los estudiantes.

Aquellos que estudian en el colegio aseguran que dependen parcialmente de los fondos recaudados en las calles y que tomaron los autobuses para propósitos de transporte.

Algunos funcionarios especulan que los estudiantes pudieron haber sido manipulados por una banda rival para crear inestabilidad en Iguala y debilitar a los Guerreros Unidos.

Pero los estudiantes rechazaron esta hipótesis y aseguraron que más bien pudieron haber sido blanco de la policía como una amenaza perturbadora. (Reporte de Dave Graham; Editado por Ricardo Figueroa)

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