13 de junio de 2014 / 23:59 / en 3 años

ACTUALIZA 1-MUNDIAL-Brasil entra finalmente en la onda de la Copa

(Actualiza información)

Por Brad Haynes y Mary Milliken

SAO PAULO/CUIABA, 13 jun (Reuters) - La fiebre del Mundial se intensificó el viernes en Brasil, a medida que los hinchas llenaron los estadios por segundo día consecutivo y se apagaron las violentas protestas.

Pese a las corridas de último minuto para terminar algunos de los estadios y las torrenciales lluvias en las ciudades del nordeste del país donde se disputaron los partidos el viernes, el espectáculo en la cancha superó las preocupaciones fuera de los estadios.

Hinchas ruidosos vieron como Holanda humillaba al campeón mundial España con una derrota 5-1 en Salvador. Más al norte, en Natal, un aguerrido México se impuso por 1-0 sobre Camerún pese a la controvertida decisión del árbitro de anularle dos goles.

Y Chile despachó por 3-1 a la modesta Australia en Cuiaba.

Tras una apertura sin contratiempos el jueves, la ausencia de grandes problemas el viernes permitió que los organizadores respiraran aliviados tras retrasos, sospechas de corrupción y controversias respecto de los 11.000 millones de dólares gastados por Brasil en la organización del evento.

Aún así las fuerzas de seguridad se mantuvieron alertas tras un año de protestas contra el elevado costo de las obras en una nación con deficientes servicios públicos como salud, educación y transporte.

Si bien las manifestaciones fueron perdiendo fuerza desde las masivas protestas de julio del año pasado, pequeños grupos radicales continúan planeando alterar el Mundial, que se prolongará hasta el 13 de julio.

El triunfo de Brasil sobre Croacia en el partido inaugural desató celebraciones hasta la madrugada del viernes en varias ciudades, con fuegos artificiales y bocinazos resonando durante horas a medida que los hinchas se pusieron finalmente la camiseta y festejaron el primer Mundial en Brasil desde 1950.

Unos 100.000 policías patrullan las 12 ciudades sedes del Mundial, apoyados por casi 60.000 militares. El jueves, luego que la policía usó gases lacrimógenos, granadas de estruendo y balas de goma para dispersar a los manifestantes en Sao Paulo, Amnistía Internacional dijo que merecían “tarjeta amarilla”.

La presidenta Dilma Rousseff, que buscará la reelección en octubre y fue abucheada e insultada por los hinchas durante el partido inaugural, dijo el jueves a sus partidarios que no se sentía intimidada por las hostilidades.

La mayoría de los hinchas dicen que quieren disfrutar del Mundial, incluso si están de acuerdo con las reivindicaciones de los manifestantes.

“No van a poder impedir que nosotros nos divirtamos ¡Especialmente cuando Brasil gane!”, dijo Pedro Ribeiro, un empresario de 29 años de Belo Horizonte

“La gente tiene derecho a quejarse”, agregó, “pero no tiene derecho de ser violenta”.

Pocas horas antes de los partidos del viernes todavía habían dudas sobre la preparación de algunas sedes, incluyendo las tres donde fueron disputados los partidos de la jornada.

El duelo México-Camerún en la nordestina Natal fue disputado bajo una lluvia torrencial, en medio de una huelga de autobuses y entre persistentes dudas sobre seguridad en el estadio.

Una tribuna provisoria no había pasado todos los controles de seguridad y los inspectores no pudieron entrar al estadio el viernes porque la FIFA estaba preparando el partido. Alrededor de 100 hinchas fueron colocados en asientos alternativos.

En Porto Alegre, en el sur de Brasil, la lluvia interrumpió los trabajos en el estadio antes del partido del domingo entre Honduras y Francia.

En Cuiabá, un calor seco calcinaba las polvorientas calles en torno a la Arena Pantanal. Trabajadores seguían luchando el viernes por la mañana para instalar alfombras y equipos de aire acondicionado, apenas unas horas antes del partido entre Chile y Australia.

Pero el ambiente era festivo en todo el país. Y los turistas se tomaban las cosas con humor.

Christian Reilly, un ejecutivo australiano, bromeó sobre el hecho que muchas de las obras de infraestructura prometidas en Cuiabá, incluyendo un tren ligero y mejoras en el aeropuerto, todavía no terminaron.

“Nos sorprendió que el hotel estuviera en su lugar”, dijo. “Pero es bueno. Lo estamos pasando bien”. (Reporte adicional de Andrew Cawthorne en Belo Horizonte, Michael Kahn en Natal, Steve Keating en Porto Alegre, Philip O‘Connor en Recife y Brian Winter en Sao Paulo. Editado por Rodrigo Charme y Esteban Israel)

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