24 de noviembre de 2013 / 15:27 / en 4 años

ACTUALIZA 3-Honduras vota en reñidas presidenciales entre izquierdista y conservador de mano dura

* Las leyes de Honduras prohíben la publicación de información relativa a encuestas electorales, como la que incluye esta nota, el día de las votaciones (Agrega detalles, cita de candidata)

Por Miguel Angel Gutiérrez y Gustavo Palencia

TEGUCIGALPA, 24 nov (Reuters) - Honduras votaba el domingo en unas cerradas elecciones para elegir presidente entre la esposa de un derrocado mandatario que busca girar a la izquierda en el empobrecido país, y un conservador que quiere más militares en las calles para atacar el crimen en una de las naciones más violentas del mundo.

Xiomara Castro, cónyuge del ex presidente Manuel Zelaya, y el influyente exjefe del Congreso y candidato oficialista, Juan Orlando Hernández, llegaron a las elecciones virtualmente empatados en las preferencias, según la última encuesta.

A pesar de todo, los dos proclaman que ganarán a su rival al menos por una docena de puntos de diferencia. Y eso podría desatar conflictos cuando se declare a un vencedor en un país con una historia reciente de inestabilidad política.

Sea quien sea el ganador, a partir de enero deberá tratar de reducir la violencia que hizo de Honduras la nación con la mayor tasa de homicidios del mundo y encarar la difícil situación económica del segundo país más pobre del hemisferio.

“Estoy votando porque se acabe la muerte y el terror en que vivimos, aquí sale uno de su casa con miedo de que lo maten, las bandas operan libremente, muchos negocios han cerrado por las extorsiones”, dijo Nadyeli Pineda, una maestra de 45 años en un barrio donde muchos abandonaron sus casas por la violencia.

Castro, de 54 años y quien saltó a la arena política al encabezar protestas contra el golpe de Estado que sufrió su esposo en el 2009, encabezó durante meses los sondeos prometiendo una reforma constitucional para modernizar y “refundar” Honduras con un “socialismo democrático”.

“El día de mañana comienza una nueva Honduras”, dijo la ex primera dama a reporteros en la ciudad de Catacamas, al este de la capital. “El pueblo quiere un cambio, y el pueblo está listo para ejercerlo”.

De cumplirse sus augurios, se convertiría en la primera mujer en llegar a la presidencia de Honduras y rompería con el bipartidismo que ha dominado al país por casi doce décadas.

Pero Hernández ha venido ganando terreno con su compromiso de desplegar más militares en las calles para apaciguar la galopante delincuencia en el país. En un proceso de mediano plazo, propone depurar los cuerpos policiales.

Su campaña le dio una omnipresencia con carteles en las calles y spots televisivos, y eso lo ha ayudado, coinciden analistas. Castro, en cambio, estuvo al inicio de la campaña extrañamente ausente en los medios y quien apareció fue Zelaya.

¿EL REGRESO DE ZELAYA?

Una llegada al poder de Castro marcaría un giro de políticas y el regreso de Zelaya, que en estos comicios es candidato a diputado pero en la práctica sería el consejero más influyente de su esposa.

Un triunfo de Hernández, en cambio, mantendría el rumbo político de un país que ha sido dirigido durante la mayor parte de su historia por una poderosa y pequeña elite conservadora.

Unos 5,3 millones de personas están habilitados para elegir el destino de Honduras en las urnas, que abrieron a las 7.00 hora local (1300 GMT). El horario de cierre se extendió una hora hasta las 17.00 horas porque aún quedaba gente por votar en los comicios, en los que también serán electos diputados y alcaldes.

Aunque la elección transcurría sin sobresaltos bajo la vigilancia de unos 30.000 militares y policías, cinco personas fueron asesinadas el domingo cerca de una mesa de votación en la región de La Mosquitia, en el este de Honduras. La policía dijo que el crimen no estuvo relacionado con los comicios.

Para prevenir atentados, soldados custodiaban el domingo las torres de transmisión de electricidad y de telecomunicaciones en todo el país.

El Tribunal Supremo Electoral planea dar a conocer los primeros resultados el domingo antes de las 19.00 hora local.

DOLORES DE CABEZA

Una de las principales preocupaciones de los hondureños es el crimen. Los pandilleros y narcotraficantes acosan a los comercios con un “impuesto de guerra” que pagan desde tiendas hasta vendedores de tortillas y chicles en mercados del país.

La corrupción y el crimen organizado han infiltrado a la policía.

“El cáncer del crimen organizado permeó al sector justicia”, dijo Hernández, un abogado de 45 años, en una reciente reunión con corresponsales. “Quien delinque, el Estado tiene que ponerlo en su sitio. Sencillo”.

Mucha gente vive aterrada, y los problemas de inseguridad se suman los retos económicos.

Honduras sufre de un abultado déficit fiscal y debe salarios a maestros y personal de hospitales, lo que provoca frecuentes protestas y paros. Además cuenta con una pesada deuda pública interna que sigue creciendo.

La candidata del nuevo partido Libre propone una reforma agraria, subsidios a los más pobres y revertir algunas privatizaciones.

“Al país hay que refundarlo, los que nos han gobernado nos han hundido en la miseria y muerte, necesitamos otro país, y eso solo es posible con Xiomara y Manuel Zelaya que nos ofrecen una nueva Constitución”, dijo Benicio López, un carpintero y albañil de 34 años.

Hernández apeló a sus orígenes campesinos para capitalizar el descontento de los que menos tienen, enfatizando que sólo su opción puede garantizar bienestar y seguridad, lo que él asegura atraerá la inversión privada.

Los dos candidatos han dicho que de llegar al poder buscarán algún tipo de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para tratar de conjurar la crisis, aunque ambos han descartado devaluar la moneda local como sugiere el organismo.

Pero las dificultades económicas y la extendida pobreza han sido constantes en la historia de Honduras, donde muchos desconfían de los gobernantes.

“Es un grupo que siempre ha tenido sometido al país. De todo lo que puedan abarcar con sus manos, lo que se les cae por los dedos es lo que hay para los pobres”, dijo Isaac López, un empleado de 27 años que gana 650 dólares al mes. (Reporte adicional de Gabriel Stargardter. Editado por Ana Isabel Martínez y Pablo Garibian)

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