24 de noviembre de 2013 / 13:32 / en 4 años

Honduras vota en reñidas presidenciales entre izquierdista y conservador de mano dura

(Las leyes de Honduras prohíben la publicación de información relativa a encuestas electorales, como la que incluye esta nota, el día de las votaciones)

Por Miguel Angel Gutiérrez y Gustavo Palencia

TEGUCIGALPA, 24 nov (Reuters) - Honduras elegía el domingo en unas cerradas presidenciales entre la esposa de un derrocado mandatario que busca girar a la izquierda en el empobrecido país, y un conservador que quiere más militares en las calles para atacar la alarmante violencia.

Xiomara Castro, cónyuge del ex presidente Manuel Zelaya, y el influyente jefe del Congreso y candidato oficialista, Juan Orlando Hernández, llegaron a las elecciones virtualmente empatados en las preferencias, según la última encuesta.

A pesar de todo, los dos proclaman que ganarán a su rival al menos por una docena de puntos de diferencia. Y eso podría desatar conflictos cuando se declare a un vencedor en un país con una historia reciente de inestabilidad política.

Sea quien sea el ganador, deberá encarar a partir de enero la difícil situación económica del segundo país más pobre del hemisferio y tratar de reducir la violencia que hizo de Honduras la nación con la mayor tasa de homicidios del mundo.

La candidata de 54 años, una ex primera dama que saltó a la arena política al encabezar protestas contra el golpe de Estado que sufrió su marido en el 2009, encabezó durante meses los sondeos prometiendo una reforma constitucional para modernizar y “refundar” Honduras con un “socialismo democrático”.

“Tómenme la palabra, palabra de mujer, vamos a trabajar por los pobres, vamos a generar bienestar, trabajo”, dijo Castro al cerrar su campaña aludiendo a la desigualdad reinante.

Pero poco a poco, Hernández ganó terreno con su compromiso de desplegar más militares en las calles para apaciguar la galopante delincuencia en el país. En un proceso de mediano plazo, propone depurar los cuerpos policiales.

“Mientras eso ocurre, tienen que estar presentes las fuerzas militares ayudándonos a recuperar la paz y la tranquilidad”, dijo Hernández, un abogado de 45 años, en una reciente reunión con corresponsales extranjeros.

Una llegada al poder de Castro marcaría un giro de políticas y el regreso de Zelaya, que en estos comicios es candidato a diputado pero en la práctica sería el consejero más influyente de su esposa.

Un triunfo de Hernández, en cambio, mantendría el rumbo político de un país que ha sido dirigido durante la mayor parte de su historia por una poderosa y pequeña elite conservadora.

Unos 5,3 millones de personas están habilitados para elegir el destino de Honduras en las urnas, que abrieron a las 7.00 hora local (1300 GMT) y cerrarán a las 16.00.

El Tribunal Supremo Electoral planea dar a conocer los primeros resultados el domingo antes de las 19.00 hora local.

DOLORES DE CABEZA

Una de las principales preocupaciones de los hondureños es el crimen. Los pandilleros y narcotraficantes acosan a los comercios con un “impuesto de guerra” que pagan desde tiendas hasta vendedores de tortillas y chicles en mercados del país.

La corrupción y el crimen organizado han infiltrado a la policía. Los pobladores en algunos barrios de Tegucigalpa, cansados de ser extorsionados, han abandonado sus viviendas, que luego son ocupadas por los propios delincuentes.

“El cáncer del crimen organizado permeó al sector justicia”, dijo Hernández en una reciente reunión con corresponsales. “Quien delinque, el Estado tiene que ponerlo en su sitio. Sencillo”.

Los retos económicos son tan grandes como los de seguridad.

Honduras sufre de un abultado déficit fiscal y debe salarios a maestros y personal de hospitales, lo que provoca frecuentes protestas y paros. Además cuenta con una pesada deuda pública interna que sigue creciendo.

“No más niños en las calles, no más hospitales sin medicinas”, dijo Castro en el acto final de campaña.

La candidata del nuevo partido Libre propone una reforma agraria, subsidios a los más pobres y revertir algunas privatizaciones.

Hernández ha intentado apelar a sus orígenes campesinos para capitalizar el descontento de los que menos tienen, enfatizando que sólo su opción puede garantizar bienestar y seguridad, lo que él asegura atraerá la inversión privada.

Los dos candidatos han dicho que de llegar al poder buscarán algún tipo de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para tratar de conjurar la crisis, aunque ambos han descartado devaluar la moneda local como sugiere el organismo internacional.

Muchos en privado creen que Hernández puede sacar ventaja con una campaña que le dio una omnipresencia en carteles callejeros y en la televisión. Castro estuvo al inicio de la campaña extrañamente ausente en los medios, y quien apareció fue Zelaya. (Reporte adicional de Gabriel Stargardter. Editado por Ana Isabel Martínez y Pablo Garibian)

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