18 de septiembre de 2013 / 16:14 / hace 4 años

Crece desesperación entre turistas y pobladores en devastado balneario mexicano de Acapulco

* Miles de personas siguen varadas en el balneario

* Hay desabastecimiento de alimentos y agua, ayuda llega lentamente

* Policías y militares custodian comercios para evitar saqueos

* Autoridades piden paciencia

Por Luis Enrique Martínez y Alberto Fajardo

ACAPULCO, México, 18 sep (Reuters) - Miles de turistas esperaban el miércoles impacientes para ser evacuados del famoso centro vacacional mexicano de Acapulco, devastado por el paso de la tormenta Manuel y golpeado por un creciente desabastecimiento que llevó a las fuerzas de seguridad a custodiar comercios para evitar saqueos.

Las torrenciales lluvias que descargó Manuel desde el viernes hasta el lunes dejaron prácticamente incomunicado por mar y tierra al paradisíaco polo turístico, que estaba repleto de visitantes que aprovecharon el fin de semana largo por el feriado del Día de la Independencia.

Las autoridades calculan que unos 40,000 turistas quedaron aislados en el lugar, y varias líneas aéreas y aviones militares hacían vuelos extraordinarios desde el martes para evacuar a las personas hacia la capital del país.

Hasta la noche del martes sólo 2,500 personas habían logrado ser evacuados del balneario, visitado sobre todo por turistas de la Ciudad de México.

Algunos testigos dijeron que la situación tendía a normalizarse en la zona de Acapulco Diamante, donde hay grandes hoteles y condominios, a pesar de que tenían limitaciones en el suministro de agua y electricidad.

Pero en la periferia, donde vive la población pobre, reinaba el caos y los residentes reclamaban ayuda humanitaria. Los envíos del gobierno federal y de la Cruz Roja llegaban lentamente.

La secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, dijo que la prioridad era salvar vidas y trasladar a la gente a albergues, así como llevarles víveres y agua potable. Eso solo puede hacerse por vía aérea ante el colapso de las carreteras, que no se solucionaría hasta el viernes.

“Tenemos que tener todos paciencia, estamos trabajando también en abastecer a hoteles y para abastecer tiendas de autoservicio, que se están quedando sin abasto”, dijo la funcionaria al calificar la situación como de emergencia no sólo en Acapulco, sino en todo el estado de Guerrero.

La combinación de las tormentas Manuel e Ingrid -que afectó la costa este sobre el Golfo de México- el fin de semana generó lluvias fuera de lo común que dejaron al menos 57 muertos debido al desbordamiento de ríos y deslaves, principalmente en los estados de Guerrero y Veracruz, en el Golfo.

PROTECCION CONTRA SAQUEOS

La presidenta de la Asociación de Hoteleros y Empresas de Acapulco, Mariberta Medina, dijo el miércoles que en la zona de Diamante hubo saqueos el martes en algunas tiendas que sufrieron fuertes inundaciones.

“Desgraciadamente no fue un saqueo de necesidad de alimentos, sino de robar por robar. Se robaron hasta el adorno de Halloween, el adorno de Navidad, se robaron hasta el motor de una lancha o agendas, cosas que no ocupan para esta emergencia”, dijo en una entrevista de radio.

Policías y militares custodiaban el miércoles un gran complejo comercial en Diamante, donde algunas de las principales cadenas minoristas del país tienen tiendas.

Pobladores se quejan de que los comercios subieron los precios aprovechando la contingencia, y que la oferta de alimentos y bienes bajó dramáticamente porque hubo compras nerviosas hasta el martes.

“No están respetando los precios en las tiendas. Esperamos más de dos horas para entrar y sólo conseguimos sopa Maruchan (instantánea), algunas latas de atún y dos cajas de leche. Esto se va a poner feo”, dijo Clemencia Santana García, una vendedora ambulante de 45 años.

Los cuantiosos daños que sufrieron sobre todo estos dos estados y otras regiones del país podría poner presión sobre las finanzas públicas, en momentos en que la economía mexicana se encuentra en una fase de desaceleración y el Gobierno prevé que tendrá déficit en las cuentas federales en 2013.

Sólo en Guerrero, el gobernador del estado, Angel Aguirre, calculó el martes en unos 5,000 millones de pesos (387 millones de dólares) los daños en carreteras, puentes y miles de viviendas. El gobierno dispone de 6,300 millones en un fondo de desastres naturales para atender la emergencia de todo el país.

Manuel, que se degradó el domingo, se convirtió nuevamente el miércoles en tormenta tropical rumbo a la península de Baja California, en el noroeste del país, informó el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.

La estatal petrolera mexicana Pemex dijo que sus operaciones eran normales y que la producción de crudo y las exportaciones no habían sido interrumpidas. (Escrito por Ana Isabel Martínez. Editado por Anahí Rama y Pablo Garibian)

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