23 de junio de 2013 / 2:39 / en 4 años

Protestas dispersas continúan en decenas de ciudades brasileñas

* Manifestaciones menos masivas y mayormente pacíficas

* Vandalismo provoca rechazo

Por Pedro Fonseca y Sergio Moraes

SALVADOR/BELO HORIZONTE, Brasil, 22 jun (Reuters) - P rotestas dispersas se produjeron el sábado en decenas de ciudades brasileñas, aunque un menor número de personas salió a las calles de Sao Paulo, Río de Janeiro y Salvador tras días de vandalismo y enfrentamientos con la policía.

Los manifestantes se mantuvieron mayormente alejados del partido por la Copa Confederaciones Brasil-Italia, que se jugó en la ciudad nororiental de Salvador, un alivio para los aficionados que han tenido que esquivar las protestas en la última semana.

Pero las tensiones estallaron fuera del partido entre México y Japón, en la ciudad suroriental de Belo Horizonte, donde la policía antidisturbios lanzó gases lacrimógenos contra los manifestantes después de que traspasaran un perímetro y se enrumbaran hacia el estadio. El juego continuó sin más incidentes.

Otras protestas en el país se realizaron pacíficamente, con unos 30.000 manifestantes marchando en la principal avenida de Sao Paulo contra un proyecto de ley en el Congreso que limitaría el poder de los fiscales para investigar la corrupción y otros delitos.

En la capital, Brasilia, cerca de 4.000 personas marcharon por los derechos de las mujeres, mientras que un grupo más pequeño se reunió para protestar contra el uso de dinero público para construir estadios para la Copa Mundial del fútbol del próximo año que se realizará en Brasil.

Las protestas que se extendieron por el país en la última semana parecen haber salido de la nada, con más de un millón de personas que tomaron las calles el jueves para transmitir una amplia gama de quejas que van contra un transporte público y hospitales deficientes hasta la corrupción y las escuelas de mala calidad y financiación insuficiente.

Las manifestaciones, las más grandes de Brasil en dos décadas, han atraído a una multitud en su mayoría jóvenes estudiantes y una clase media hartos de la política tal como está. Muchas de las marchas no fueron violentas. A menudo fueron eventos carnavalescos, aunque algunos acabaron con actos de vandalismo y saqueos, lo que ha provocado rechazo entre muchos brasileños.

Las protestas se han convertido en un dolor de cabeza para los políticos brasileños, entre ellos la presidenta Dilma Rousseff. En un discurso televisado la noche del viernes, Rousseff expresó su apoyo a las protestas y prometió frenar la violencia y los saqueos.

La mandataria también hizo un llamado para que los brasileños sean "generosos" con los cientos de miles de turistas que se esperan para la Copa del Mundo.

En Río de Janeiro, donde unas 300.000 personas se manifestaron el jueves en la protesta más grande de la ciudad, sólo un puñado de manifestantes se reunieron el sábado. Algunos estaban fuera de la residencia del gobernador del estado, Sergio Cabral, frente a la playa de Leblon.

Algunos manifestantes se enfrentaron con la policía en Salvador el sábado, pero los incidentes tuvieron lugar a cierta distancia del estadio donde Brasil venció a Italia 4-2.

(Editado en español por Mónica Vargas)

REUTERS MV

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