ACTUALIZA 3-Crece rechazo popular contra manifestaciones Brasil por violencia

viernes 21 de junio de 2013 16:57 CDT
 

* Rousseff reúne al gabinete en encuentro de emergencia
    * Un muerto, decenas de heridos en protestas del jueves a la
noche
    * Algunos organizadores llaman a detener las manifestaciones

 (Actualiza con anuncio de discurso de presidenta Dilma
Rousseff)
    Por Brian Winter y Silvio Cascione
    SAO PAULO, 21 jun (Reuters) - El rechazo popular a las
protestas que se desarrollan en todo Brasil crecía el viernes
tras los extensos desórdenes de la noche anterior, aun cuando el
grupo de izquierda que está en el centro del movimiento dijo que
ya no convocaría marchas por ahora debido a la creciente
discordia y violencia.
    La presidenta Dilma Rousseff se reunió el viernes con sus
principales asesores para encontrar alguna respuesta a las
masivas protestas en las que alrededor de un millón de personas
se volcaron a las calles.
    Rousseff pronunciará un discurso el viernes a las 21.00 hora
local, dijo una fuente del Palacio Presidencial que solicitó no
ser identificada.
    El viernes se produjeron algunas protestas esporádicas y
mucho menores a las del día anterior.
    Se esperaban nuevas marchas para antes del partido del
sábado entre Brasil e Italia por la Copa Confederaciones de
fútbol, mientras que diversos grupos intercambiaban propuestas
en Facebook y otras redes sociales para organizar nuevas
manifestaciones para comienzos de la próxima semana.
    Las protestas que estallaron la semana pasada tomaron por
sorpresa al Gobierno. Miles de brasileños se han movilizado,
furiosos por varios temas, desde la corrupción y el pobre estado
del transporte público, hasta el gasto para la organización del
Mundial de fútbol el próximo año y los Juegos Olímpicos 2016.
    Las marchas han contribuido a provocar bajas en los mercados
financieros de Brasil y han avergonzado hondamente al país,
mientras se desarrolla la Copa Confederaciones -torneo
considerado el ensayo general para el Mundial-.  
  
   La FIFA, ente rector del fútbol mundial, dijo el viernes que
no ha discutido la posibilidad de cancelar la Copa
Confederaciones. 
    Las manifestaciones en general han sido pacíficas y
lideradas por la clase media. Pero el viernes, las redes
sociales bullían de condenas contra la violencia por escenas de
jóvenes enmascarados saqueando tiendas, provocando incendios y
dañando edificios.
    El Movimiento Pase Libre, en Sao Paulo, uno de los primeros
grupos en convocar las protestas, dijo que por ahora dejaría de
llamar a las marchas, luego de los enfrentamientos el jueves
entre grupos con distintos objetivos y tendencias políticas.
    Sin embargo, no es probable que eso detenga las protestas.
El movimiento ha tomado vida propia en los medios sociales y ha
crecido incluyendo una amplia gama de reclamos y agrupaciones. 
    A diferencia de manifestaciones previas, gran parte de la
violencia del jueves fue generada por los propios manifestantes,
en lugar de tratarse de alguna respuesta de mano dura de parte
de la policía.
    Decenas de personas fueron heridas la noche del jueves y una
persona murió en el interior del estado de Sao Paulo después de
que alguien embistió su auto contra un grupo de manifestantes.
    Los sondeos muestran que la mayoría de los brasileño siguen
satisfechos con Rousseff y con una economía que se ha frenado
últimamente pero que ha podido mantener el desempleo en mínimos
históricos. A diferencia de las protestas en el mundo árabe, los
manifestantes no buscan derrocar el Gobierno y la democracia en
Brasil se muestra capaz de hacerse cargo de los reclamos.
    No queda claro qué puede hacer Rousseff en el corto plazo.
Los alcaldes de varias ciudades revocaron las alzas en las
tarifas del transporte público, que detonaron las
manifestaciones, pero estas siguen en aumento.
    La mandataria además corre el riesgo de sufrir
complicaciones en su probable reelección el año próximo, tanto
por la violencia creciente como por la reacciones en contra de
las escenas de violencia. 

 (Reporte de Brian Winter y Silvio Cascione. Traducido por
Gabriel Burin/Janisse Huambachano; Editado por Mónica Vargas y
Javier Leira)