23 de mayo de 2013 / 21:46 / en 4 años

Comandante de cartel mexicano se declara culpable de asesinato de funcionario EEUU

Por Chris Francescani

NUEVA YORK, 23 mayo (Reuters) - Un comandante de un cartel del narcotráfico mexicano conocido como “El Piolín” se declaró el jueves culpable ante una corte federal de Washington de ordenar la emboscada y asesinato de agentes de inmigración de Estados Unidos en el 2011, según funcionarios estadounidenses.

La declaración se refiere a un incidente de febrero del 2011, cuando dos “grupos de sicarios” del cartel de Los Zetas obligaron a un vehículo blindado del Gobierno estadounidense a salir de una carretera cerca de Ciudad de México y lo rodearon, dijeron fiscales federales.

El comandante de Los Zetas Julián Zapata Espinoza, conocido como “El Piolín”, ordenó a los agentes especiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos Jaime Zapata y Victor Avila que salieran del auto, dijo el fiscal general subrogante Mythili Raman, de la división criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Cuando los agentes se negaron, identificándose como diplomáticos de la embajada de Estados Unidos, Espinoza le ordenó a sus hombres armados que dispararan contra el vehículo. Zapata murió y Avila quedó con heridas graves pero sobrevivió, dijeron funcionarios.

Espinoza se declaró culpable del asesinato de Zapata y del intento de asesinato de Avila. Fue extraditado desde México a Estados Unidos en diciembre del 2011 y acusado por un gran jurado en abril del 2012.

El jueves, la corte reveló tres declaraciones de culpabilidad previas relacionadas al ataque. Otros dos hombres admitieron ser miembros del cartel Los Zetas y participar en el ataque, mientras que un tercero admitió haber ayudado a Los Zetas en la mortal emboscada.

Los cuatro hombres enfrentan una sentencia máxima de cadena perpetua. No se ha fijado todavía una fecha para la sentencia.

Los funcionarios de Estados Unidos suelen responder con una presión implacable contra las bandas de narcotraficantes mexicanos que atacan a sus agentes de la ley.

Cuando el agente de control de drogas Enrique “Kiki” Camerena fue secuestrado y asesinado en 1985 por miembros del grupo Los Zetas, funcionarios estadounidenses “virtualmente cerraron la frontera (...) y comenzaron a registrar auto por auto, buscando a Camerena”, dijo Nathan Jones, analista de la Escuela de Políticas Públicas James Baker de la Rice University.

“Lo que estaban haciendo en realidad era establecer un elemento de disuasión, poner límites”, sostuvo Jones. “Y funcionó. Dentro de un mes, Los Zetas entregaron lo que la mayoría de los analistas llaman un ‘chivo expiatorio’ para que pagara por el secuestro”, agregó.

Oliver Revell, quien dirigía la división de investigación criminal del FBI en ese momento, coincidió.

“Les hicimos pagar un precio que no quisieron volver a pagar”, dijo Revell a Reuters.

Esa sensación fue replicada el miércoles por el actual jefe de esa división del FBI.

“Que se sepa que un ataque contra cualquier agente federal en servicio a su país es un ataque a todos los agentes federales, y como tal es una prioridad para el FBI hasta que los responsables sean llevados a la justicia”, dijo el vicedirector Ronald T. Hosko en un comunicado. (Reporte de Chris Francescani; Traducido por Nadia López, Editado por Ricardo Figueroa)

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