17 de abril de 2013 / 23:06 / en 4 años

Coalición detrás de reforma inmigratoria en EEUU podría ser fragil

Por Caren Bohan

WASHINGTON, 17 abr (Reuters) - Los ocho senadores que redactaron un proyecto de ley destinado a reformar el sistema inmigratorio de Estados Unidos buscaron contentar a decenas de grupos de interés con la ley presentada el miércoles, esperanzados en que eso mejoraría las posibilidades de que fuera aprobada.

Tratar de contentar a defensores de los derechos de los inmigrantes, productores agrícolas, la Cámara de Comercio, la industria tecnológica y la organización laboral AFL-CIO hasta ahora ha dado resultado, y varias de estas partes difundieron declaraciones positivas sobre la mueva legislación.

Pero muchos de los comentarios favorables han sido acompañados por advertencias y declaraciones del tipo “si, pero...” que ilustran la vulnerabilidad de la ley, que deberá sobrevivir a meses de escrutinio legislativo.

El presidente de AFL-CIO, Richard Trumka, por ejemplo, alabó la nueva legislación en un comunicado de prensa pero también prometió que “trabajará para corregir” detalles no especificados que podrían causar “daño no intencionado pero serio a los trabajadores inmigrantes y al mercado laboral en general”.

También se mostró satisfecho con la ley Thomas Donohue, presidente de la Cámara de Comercio. Donohue calificó al trabajo de los senadores como “un paso crítico hacia una ley definitiva que funcionará para nuestra economía y para nuestra sociedad”, y agregó que la cámara seguirá impulsando sus propios cambios a la legislación.

America’s Voice, el principal grupo defensor de los inmigrantes entre los que apoyan la reforma, llamó a la propuesta “un gran avance” pero también dijo que buscaría mejoras, entre ellas el reconocimiento a cónyuges del mismo sexo que apliquen por una visa familiar.

La ley, redactada por cuatro legisladores republicanos y cuatro demócratas, fue concebida como medio para que millones de inmigrantes indocumentados alcancen el estatus de legalidad en Estados Unidos. Eso ya genera suficiente controversia, particularmente entre los republicanos que integran la Cámara de Representantes.

Pero también crea un sistema completamente nuevo diseñado para incrementar el flujo de trabajadores extranjeros para el sector agrícola, el de la construcción, y para labores poco calificadas. Además busca abastecer con empleados educados al sector tecnológico de Estados Unidos.

Estas provisiones se complementan con protecciones -de las cuales muchas podrían ser objetadas por la industria- que apuntan a calmar la preocupación de las organizaciones sindicales respecto a una invasión de mano de obra barata que competiría con los trabajadores estadounidenses.

El intrincado equilibrio de la ley es tanto una debilidad como una fortaleza. Como los diversos grupos interesados buscan pequeños retoques en el lenguaje del proyecto, si se aceptan todos los cambios la ley podría naufragar, como ha ocurrido en el pasado con otras legislaciones.

Lanae Erickson Hatalsky, directora de políticas sociales y de política en Third Way, un centro de estudios demócrata moderado que apoya la reforma inmigratoria, dijo que su mayor temor es la “muerte por mil recortes”, como le ocurrió a la legislación inmigratoria del 2007.

“Tengo esperanzas de que quienes apoyan la reforma no quieren que la perfección sea el enemigo de lo bueno esta vez”, dijo la dirigente. “Y si pueden unirse, pese a la presión de la derecha y de la izquierda, y se mantienen firmes para rechazar cambios a los principales compromisos de la ley, creo que pueden lograr la aprobación”, agregó.

La Cámara de Comercio es uno de los varios grupos que quieren pulir el lenguaje del proyecto, aunque no se refirió a un problema específico en su comunicado del miércoles.

“No hay dudas de que habrá aportes adicionales y análisis a través de audiencias y enmiendas en el Senado, y esperamos ser parte de ese proceso necesario”, dijo Donohue en el comunicado.

Pero los cambios al proyecto que dejarían contento a Donohue podrían no ser bien recibidos por AFL-CIO, que en marzo llegó a un acuerdo con la Cámara sobre un programa de trabajador-huésped que fue incorporado al borrador del proyecto.

Y las firmas del sector constructor están disconformes con lo que consideran un número considerablemente bajo de visas permitidas según la ley para su sector, algo que fue solicitado por los sindicados.

Geoff Burr, vicepresidente de asuntos federales de Edificadores y Constructores Asociados -que agrupa a compañías del sector-, dijo que si bien la organización apoya los objetivos de la reforma inmigratoria trazados por los senadores, podría decidir negarse a apoyarla a menos que se le apliquen cambios.

“Para ser honesto, no estoy seguro si este (proyecto) es el producto final, donde vamos a terminar”, declaró Burr a Reuters. (Reporte adicional de Susan Heavey; editado por Hernán García)

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