ANALISIS-Poder sindical, moneda de trueque en reformas México

viernes 10 de agosto de 2012 10:05 CDT
 

* Sindicatos manejan millones de dólares en las sombras
    * Rivales buscan cambios en gremios por apoyo otras reformas
    * Sindicatos son pilar de poder PRI, que vuelve al gobierno
    * Presidente electo no planea tocar poder económico sindical

    Por Pablo Garibian y Miguel Angel Gutiérrez
    MEXICO DF, 10 ago (Reuters) - Cuando el sindicato minero de
México fue acusado de pedir 100 millones de dólares para
levantar una huelga en la mayor mina de  cobre del país hace
cinco años, las viejas sospechas de vicios y excesos en los
gremios volvieron a salir a la luz.
    Más allá de que el sindicato negó las acusaciones y su líder
demandó al entonces secretario del Trabajo por ellas, las
negociaciones fracasaron y la mina quedó paralizada por tres
años, desnudando el inmenso poderío sindical mexicano.
    Ahora el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto del
Partido Revolucionario Institucional (PRI), deberá convencer a
los sindicatos, históricos aliados de su agrupación, de ceder
algunos privilegios a cambio del apoyo político de rivales para
sus reformas estructurales.
    Durante su gestión de gobierno, el saliente Partido Acción
Nacional (PAN) intentó erosionar el poder gremial sin éxito.
Cuando en septiembre se convierta en oposición legislativa
quiere aprovechar para ajustarle las riendas a los gremios, que
han sido una fuente de poder y de votos para el PRI por décadas.
    Peña Nieto necesita el respaldo del PAN en el Congreso para
aprobar las reformas que buscan acelerar la economía y crear los
trabajos que demandan los mexicanos. De ellas depende en gran
parte el éxito o fracaso de su gobierno.
    Uno de los anhelos del PAN es hacer públicas las cuentas
sindicales, una caja no auditada donde millones de trabajadores
aportan obligatoriamente un porcentaje de su salario y que
financia en gran parte el andamiaje económico y las
movilizaciones de las organizaciones de trabajadores.
    "Todo se transforma en México menos la vida sindical", dijo
el ex secretario del Trabajo y futuro senador panista Javier
Lozano, autor de una reforma laboral que desde el 2010 duerme en
el Congreso y buscaba mayor transparencia en los sindicatos. 
    "De que no vamos a quitar el dedo del renglón, no vamos a
quitarlo", sostuvo el ex funcionario.
    Protegidos por una ley laboral mexicana que tiene cuatro
décadas sin cambios sustanciales, los sindicatos no están
obligados a rendir cuentas a sus afiliados. Además sus
dirigentes no son electos por voto directo de los trabajadores.
    Decenas de millones de dólares anuales pasan por las manos
de los jefes de grandes sindicatos como el de docentes (SNTE) o
el de trabajadores petroleros (STPRM) sin que estén obligados a
informar el destino de esos fondos, ni siquiera a los
trabajadores que representan.
    
    El poder económico sin la lupa de nadie llevó a excesos la
jefa del gremio de maestros ha rifado decenas de camionetas
Hummer, la hija del líder petrolero ha presumido sus viajes en
jet privado y un dirigente prófugo despacha desde Canadá.
    "Al final no es algo ilegal los abusos y los privilegios
sindicales, una vez que entra el dinero a esa caja, a ese hoyo
negro, no es fiscalizable. Los sindicatos no pagan impuestos y
además no llevan contabilidad", dijo el ex secretario Lozano.
    El argumento de los sindicatos es simple. Sin ese dinero
tendrían menos poder para velar por sus afiliados, por eso están
listos para defender su posición en el Congreso.
    "Los sindicatos si no tienen dinero, pues son sindicatos más
débiles, sindicatos más fáciles de vulnerar", dijo Isaías
González, jefe de la Confederación Revolucionaria de Obreros y
Campesinos (CROC) y futuro senador del PRI. 
    "El PAN quería pulverizar el movimiento obrero. Ahí sí Peña
Nieto no está de acuerdo", dijo González.
    
    REMANDO CONTRA LA CORRIENTE
    Por esos disensos, la reforma laboral que presentó el
Gobierno acumula polvo en el Congreso. 
    La iniciativa propone eliminar el descuento obligatorio de
la cuota sindical en el salario de los trabajadores, auditar las
cuentas gremiales e instaurar el voto directo para elegir a
líderes, entre otros puntos. Pero fue bloqueada por el PRI.
    Si en algo coinciden ambas partes es en la necesidad de
modernizar algunas bases de la economía mexicana, que quedó
retrasada en los últimos años frente al boom económico de otros
países de la región y aún tiene una pesada deuda social.
    Pero para eso el presidente electo necesita los votos del
PAN. Con sus legisladores en el Congreso no le alcanza para
aprobar las reformas laboral, energética y fiscal que busca y
que durante años el propio PAN intentó impulsar infructuosamente
contra una pared de legisladores opositores.
    "No vamos a soltar la agenda de transparencia y rendición de
cuentas que siempre ha tenido el partido también en sindicatos",
dijo Laura Rojas, próxima senadora panista. 
    "Nosotros vamos a ser una oposición responsable, pero eso no
significa que (...) vayamos a darle un cheque en blanco si no
vemos de parte de ellos un compromiso de desmantelar lo que le
hace daño a nuestra democracia y que sí pasa por minar intereses
que a ellos les han hecho ganar elecciones", agregó.
    Peña Nieto parece dispuesto a ceder en la necesidad de mayor
control en los sindicatos -que tienen unos 2 millones de
afiliados de los casi 16 millones de trabajadores registrados en
el Seguro Social- aunque no a recortar su flujo seguro de
dinero, según declaraciones antes de resultar electo.
    "Tiene muy complicada la negociación con el actual liderazgo
porque ese liderazgo sindical fue el que lo llevó al poder",
dijo Ricardo Raphael, analista y autor de un libro sobre el
sindicato docente. "Yo creo que va a mantener el status quo".
    Sindicatos consultados por Reuters se mostraron abiertos a
difundir sus presupuestos -de hecho algunos de mediano tamaño ya
los publican en Internet- y en instaurar un sistema de voto
directo y secreto para designar a las cúpulas.
    Pero de las cuotas sindicales obligatorias, ni hablar.    
    "No lo votaríamos a favor nunca los representantes
sindicales, eso se le digo abiertamente, desde ahorita", dijo
Patricio Flores, jefe del sindicato de trabajadores de la radio
y televisión (SITATYR), diputado electo del PRI.
    Cálculos extraoficiales estiman que el sindicato de maestros
-el mayor del país con alrededor de 1.5 millones de afiliados-
maneja 60 millones de dólares por año sólo en cuotas sindicales.
    El sindicato petrolero cobra un promedio de 20 millones de
dólares anuales en cuotas, según datos solicitados por Reuters a
la oficina de transparencia gubernamental (IFAI). 
    Pero eso es solo parte de los ingresos de los sindicatos,
que son beneficiados además por préstamos y otros aportes del
Gobierno y las empresas. Y eso sin contar los negocios internos
de proveeduría con compañías de los propios sindicalistas.
    Por ejemplo, el sindicato petrolero recibe apoyos del
Gobierno para varias actividades. Incluso obtiene 1.5 millones
de dólares promedio por año para viajes de los dirigentes.
    Los sindicatos ofrecen a cambio cursos de especialización,
clubes deportivos, centros recreativos y tarjetas de descuentos.
    El PAN podría aceptar que sigan las cuotas sindicales
obligatorias con tal de que se apruebe una reforma laboral que
comience a hacer más visibles las cuentas de los sindicatos y
flexibilice el mercado laboral, según miembros del partido.
               
    MATRIMONIO POR CONVENIENCIA
    Los lazos del sindicalismo con el PRI son muy profundos. Sin
ir más lejos, el sindicato petrolero (STPRM) "reconoce como
instrumento legítimo para participar en la vida política del
país al Partido Revolucionario Institucional".
    En el nuevo Congreso que comienza a operar en septiembre, el
jefe de ese sindicato, Carlos Romero Deschamps, se convertirá en
senador del PRI. Se le sumarán Armando Neyra, un líder de la
Confederación de Trabajadores de México (CTM); Joel Ayala, que
encabeza el sindicato de burócratas, además de Isaías González.
    Darles la espalda a los sindicatos podría ser una apuesta
riesgosa para el PRI. Si los gremios se sienten atacados podrían
movilizar a cientos de miles de afiliados y activar huelgas en
empresas como la petrolera Pemex, un pilar económico del país.
    Y hasta podrían mirar a la izquierda a la hora de orientar
sus lealtades, sobre todo cuando el Partido de la Revolución
Democrática (PRD) y sus aliados resultaron segundos en las
elecciones presidenciales de julio.
    "El PAN no se ha dado cuenta que si nosotros vamos a una
reforma laboral integral y total vamos a poner al movimiento
sindical en manos de la extrema izquierda que no necesariamente
quiere la productividad para el país", dijo el senador del PRI
Francisco Arroyo, que será diputado a partir de septiembre. 
    Hace dos décadas el sindicato de electricistas (SME) y el de
telefonistas (STRM) se cambiaron al bando de la izquierda, luego
de que la priísta CTM los presionara para sumarse a la
organización a cambio de renunciar a su libre albedrío político.
    Pero la relación con el PRI también trajo muchos beneficios
a los sindicatos. Bajo las décadas de reinado de ese partido el
poder gremial creció, junto con las acusaciones de corrupción.
    La jefa vitalicia del sindicato de maestros, Elba Esther
Gordillo, ha sido bautizada por analistas como la "Jimmy Hoffa
de vestido". Reportes de prensa la han acusado de tener más de
60 propiedades, pero ella asegura que recibió una herencia de su
abuelo y que la supo administrar muy bien.
    En el sindicato de mineros, el líder Napoleón Gómez Urrutia
ha logrado ganar ante la justicia varias causas en su contra.
Pero aún tiene una pendiente por el supuesto desvío de 55
millones de dólares de un fideicomiso a cuentas familiares y
trabaja desde Canadá porque tiene una orden de arresto en casa.
    Hace dos meses nada más, los periódicos mexicanos publicaron
el perfil de Facebook de la hija de Romero Deschamps. La mujer
presumía sus bolsas de diseñador y viajes en jet privado por el
mundo, aunque su padre tiene un sueldo de 1,800 dólares al mes.
    "No se puede dar un cambio real en la vida de nuestro país,
en la democracia, en la transparencia, con estos líderes que
representan exactamente lo contrario", dijo Vicente Fernández,
un jubilado de la petrolera estatal Pemex, vestido de guayabera.

 (Reporte adicional de Mica Rosenberg; Editado por Damián
Wroclavsky y César Illiano)