Partido de Calderón es golpeado, pero será clave reformas México

martes 3 de julio de 2012 16:00 CDT
 

* Actual partido gobernante PAN sería la tercera fuerza en
diputados
    * PAN dice apoyará reformas, pero no incondicionalmente
    * Una izquierda fortalecida será dique para los proyectos de
Peña

    Por Miguel Angel Gutiérrez y Mica Rosenberg
    MEXICO DF, 3 jul (Reuters) - El partido gobernante de México
sufrió una aplastante derrota al perder la presidencia y
espacios políticos claves en estados y legislaturas, pero será
una pieza medular para que el nuevo Congreso pueda sacar
adelante las reformas que prometió el próximo mandatario.
    El opositor Enrique Peña Nieto ganó la presidencia el
domingo, pero su Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el
aliado Partido Verde no tendrán mayoría absoluta en las cámaras
de diputados ni de senadores, según cifras preliminares, lo que
los obligará a negociar con sus adversarios políticos.
    La correlación de fuerzas en el nuevo Congreso, que iniciará
actividades el 1 de septiembre, será decisiva para que Peña 
eche a andar sus prometidas reformas en materia laboral,
energética y fiscal para "modernizar" al país.  
    Por un lado, tendrá que lidiar con una alianza de tres
partidos de izquierda -cuyo candidato presidencial Andrés Manuel
López Obrador quedó 6 puntos detrás de Peña y aún no reconoce el
triunfo de su oponente- que se fortaleció al ganar dos gobiernos
estatales y saltaría como segunda fuerza en la influyente cámara
baja, que tendrá como primera mayoría al PRI.
    Los izquierdistas, liderados por el Partido de la Revolución
Democrática (PRD), han dicho que no aprobarán las reformas que
Peña quiere, poniéndolo contra las cuerdas para que busque el
apoyo de la bancada del Partido Acción Nacional (PAN), al que
pertenece el actual presidente, Felipe Calderón.
    El PAN sería la tercera fuerza política en diputados
-cayendo desde la mayoría relativa que tuvo al inicio del
Gobierno de Calderón en 2006- y la segunda fuerza en el Senado,
según varias proyecciones.
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>TABLA-Probable distribución de próximo Congreso 
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    Una probable alianza PRI-Verde con el PAN alcanzaría para
aprobar reformas constitucionales, que requieren del voto de las
dos terceras partes de los parlamentarios, indispensables para
que Peña pueda avanzar en su plan de permitir inversión privada
en la vital petrolera estatal, Pemex, en todas sus áreas, desde
exploración hasta refinación.
    Pero si el PAN hace alianza con los partidos de izquierda,
como ocurrió en coaliciones para elecciones de gobernadores en
2010 que arrebataron el poder al PRI en tres de sus bastiones,
bloquearía cualquier reforma de Peña, quien ha dicho capitaneará
un gobierno dialogante y abierto a las negociaciones.
    "Ellos van a necesitar al PAN para obtener la supermayoría"
en el Congreso, dijo Edwin Gutiérrez, administrador de
portafolios de inversión de Aberdeen Asset Management en
Londres. "Pero la gran pregunta es: ¿Cuál será el precio del PAN
para cooperar?", agregó.
    
    LAS CONDICIONES DEL PAN
    Peña, quien aseguró en su campaña que de llegar al poder
impulsaría un mayor crecimiento económico para que la gente
tenga empleos dignos y mejores ingresos, ha dicho que buscará
elevar la recaudación tributaria, una de las más bajas de
América Latina, con una reforma tributaria.
    El abogado de 45 años que asumirá el 1 de diciembre dijo que
sus reformas estructurales buscan oxigenar la expansión
productiva del país de más de 112 millones de habitantes, de los
cuales casi la mitad vive en la pobreza.
    Su controversial partido aprobó en los primeros años de
Gobierno de Calderón varias reformas, pero después las rechazó
sistemáticamente, especialmente hacia el final de la gestión
cuando puso sus energías en la carrera electoral.
    El PAN presentó varias reformas parecidas a las que Peña
propuso en su campaña, pero el PRI las bloqueó en el Congreso.
    Un caso emblemático fue un proyecto de reforma laboral, que
según los panistas el PRI boicoteó por motivos electorales y que
Peña quiere impulsar con fuerza ahora en el primer periodo
legislativo del nuevo Congreso.
    "Nosotros no vamos a actuar de una manera tan egoísta, o de
tan poca visión como lo hizo el PRI cuando obstaculizó reformas
que presentó el presidente Calderón. Analizaremos las propuestas
que vengan del Ejecutivo y plantearemos las alternativas", dijo
el senador del PAN, Rubén Camarillo, quien será ahora diputado.
    "Vamos a seguir sosteniendo las mismas tesis en la
oposición, sería una falta de congruencia cambiar nuestra
postura, pero tampoco le vamos a dar un cheque en blanco al
gobierno", agregó el legislador, uno de los principales
negociadores de reformas durante el actual gobierno.
    Líderes políticos del PAN, como Camarillo y José González
Morfín, actualmente líder del Senado y probablemente uno de los
próximos jefes de la bancada del PAN en la cámara baja, dijeron
que presionarán para que se incluya en la reforma laboral varias
propuestas que el PRI rechazó.
    Los panistas quieren regular los emplazamientos a huelga,
facilitar las contrataciones y despidos en empresas, pero sobre
todo restarle poder a los sindicatos, que fueron creados por el
PRI y sobre los que ejerce poder, con medidas como eliminar las
cuotas obligatorias que deben hacen los trabajadores.
    "En muchos de lo sindicatos corporativos del PRI hay una
serie de excesos que son absolutamente inaceptables", dijo
González Morfín.
    
    IZQUIERDA, UN DIQUE
    La izquierda, cuyo avance en las elecciones impidió que el
gobierno del PRI coronara una mayoría aplastante en el Congreso,
pasará de ser la tercera a la segunda fuerza en diputados,
actuando como un dique de contención a las reformas de Peña.
    "La prioridad para nosotros es ir a las reformas políticas
que acaben con la corrupción que ha invadido el sistema
electoral mexicano, como condición de todo lo demás", dijo
Manuel Camacho Solís, un dirigente del PRD que será senador.
    El partido de López Obrador, que ha tenido serios conflictos
internos por la elección de sus líderes, parece estar definido
en cuanto a que se opondrá a una reforma que implique inyectar
capital privado en Pemex, pero este espinoso tema podría además
generar divisiones dentro del propio PRI.
    En el 2008, algunos de sus legisladores se unieron a los
izquierdistas para bloquear partes de una reforma de Calderón
con el fin de atraer participación privada a Pemex.
    La reforma fue aprobada tras varios meses de debates y foros
con expertos y en medio de protestas callejeras, porque incluyó
contratos con empresas privadas para exploración y producción.
    No obstante, el actual líder de los senadores del PRI,
Manlio Fabio Beltrones, quien podría ser el próximo jefe de los
diputados priistas, aseguró que en el partido hay unidad en
torno al próximo presidente.
    "Todos nos tenemos que poner a acordar una nueva
gobernabilidad, una reforma energética y una reforma hacendaria,
que es la única manera a llegar al 6 por ciento (de crecimiento
económico) que prometió Peña Nieto", agregó.
    La conformación final del Congreso se conocerá hacia el fin
de semana, cuando los partidos finalmente conozcan su poder y
margen de negociación para los próximos tiempos.

 (Reporte adicional de Michael O'Boyle, Krista Hughes, Daniel
Trotta y Noé Torres, editado por Ana Isabel Martínez)