RPT-PREVIA-Mexicanos ante decisivo paso de elegir nuevamente al PRI

jueves 28 de junio de 2012 09:52 CDT
 

(Según las leyes de México, está prohibida la difusión de
encuestas, como la que menciona esta nota, días antes y durante
la elección. La información referida a encuestas es para
divulgación fuera del país)
    * Para ver producción PDF haga clic en: link.reuters.com/rew98s
    * Candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, lidera la mayoría
de las encuestas
    * Peña busca disipar temores sobre eventual regreso del PRI
al poder
    * México elegirá el domingo más de 2,127 cargos en disputa

    Por Anahí Rama
    MEXICO DF, 28 jun (Reuters) - Los mexicanos podrían devolver
la presidencia el domingo al PRI, un partido que gobernó por
siete décadas con mano dura y que pese a su mala imagen muchos
creen es la mejor opción para lidiar con la violencia del
narcotráfico, generar crecimiento económico y empleo.
    El candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI),
Enrique Peña Nieto, lideró las encuestas durante toda la campaña
electoral con una amplia ventaja sobre sus rivales más cercanos,
el izquierdista Andrés Manuel López Obrador y la oficialista
Josefina Vázquez Mota.
    Montado sobre una ola de popularidad, el abogado de 45 años
pudo remontar revelaciones de su vida privada como infidelidades
o hijos fuera del matrimonio, así como casos de supuesta
corrupción cometidos por ex gobernadores de su partido.
    Viudo y casado en segundas nupcias con una famosa actriz, se
volvió popular firmando sus compromisos con notarios cuando era
gobernador del Estado de México en 2005-2011, pero muchos
observadores creen que su imagen tomó vuelo por el apoyo
decidido de la gigante mexicana de medios Televisa.
    Según analistas, el PRI retornaría a la presidencia aún sin
haberse sacudido las mañas del viejo partido que controló la
vida política de México por 71 años seguidos, a menudo con
prácticas corruptas y persecución de opositores.
    Pero su atildado candidato ha intentado despejar los temores
de quienes temen el regreso de su fuerza, que aún controla los
principales sindicatos y organizaciones campesinas y ha sido
acusada de abuso de poder en varios estados que gobierna.
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    "Si México ya no es como antes, ¿por qué tendríamos que
gobernarlo como antes?", dijo Peña en uno de sus últimos
mensajes de campaña intentando disipar los miedos sobre el PRI.
    Para las elecciones más grandes en la historia de México,
cerca de 80 millones de mexicanos están habilitados para votar
el domingo cuando estarán en disputa 2,127 cargos, entre ellos
el de presidente y los senadores y diputados del Congreso
bicameral y seis gobernadores de estado. 
    
    DESESPERANZA Y VIOLENCIA
    Peña también ha intentado alejarse de una larga lista de
personajes oscuros del partido, como el ex gobernador de Oaxaca,
Ulises Ruiz, sobre quien pesan acusaciones de violaciones a los
derechos humanos, o el ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera,
señalado por complicidad con el narcotráfico.
    Evitó fotografiarse con Ruiz y con otros que pudieran
perjudicar su imagen como el ex alcalde de Tijuana Jorge Hank,
considerado una especie de gángster de esa ciudad fronteriza
donde tiene un imperio de casas de apuestas y está acusado de
haber mandado matar a un periodista.
    Pero pese a la desconfianza que despierta el partido en
parte de la población, la desilusión con los gobiernos del
conservador Partido Acción Nacional (PAN), que desplazó en el
2000 al PRI en un hecho histórico para la democracia mexicana,
hizo que muchos volvieran la mirada al PRI y a su abanderado.
    "Le dimos la oportunidad al PAN e hicieron un desastre (...)
Yo no quiero un país que siga así", dijo el domingo Raúl
Aguilera, un estudiante universitario de 22 años, en un
multitudinario mitin de Peña Nieto en el estadio Azteca de la
Ciudad de México.
    La candidata del PAN pagó los platos rotos de la
desesperanza y quedó tercera en la mayoría de las encuestas, a
lo que se sumaron divisiones internas en el partido.
    En medio de varias crisis económicas en Estados Unidos, del
cual México es altamente dependiente, las administraciones
panistas lograron una aplaudida estabilidad económica pero no
los empleos necesarios para la segunda economía latinoamericana,
donde alrededor del 46 por ciento de sus 112 millones de
habitantes viven en la pobreza.
    Peña ha prometido que de llegar al poder los mexicanos
vivirán mejor y sus sueldos rendirán más porque la economía
marchará mejor y bajarán los precios de servicios y alimentos.
    Pero no es su único reto.
    El ha prometido pacificar un país que ha vivido una escalada
de violencia desde que el presidente Felipe Calderón lanzó una
ofensiva frontal contra los cárteles del narcotráfico en 2006
que ha dejado más de 55,000 muertos y miles de desaparecidos y
desplazados de sus hogares. 
    Los cárteles no sólo luchan entre sí por las rutas de las
drogas hacia Estados Unidos sino que secuestran y extorsionan
manteniendo aterrorizados a pueblos enteros, muchas veces con la
policía como cómplice.
    
    LA SOMBRA DEL FRAUDE
    Por su parte, el izquierdista López Obrador, que en el 2006
perdió por un puñado de votos la presidencia frente a Calderón,
llega a la elección con unos 15 puntos detrás de Peña sin haber
logrado recuperar la popularidad de hace seis años, cuando
encarnaba las esperanzas de cambio sobre todo entre los pobres.
    "El triunfo de Peña Nieto es moralmente imposible (...)
Votar por el PRI, votar por Peña Nieto es votar por la
corrupción", dijo López Obrador en uno de sus últimos actos de
campaña el lunes en el occidental estado de Colima.
    El político, que en el 2006 impugnó la elección exigiendo
recuento de votos y desató protestas en la capital que dejaron
al país en una crisis política, ha hecho llamados en los últimos
días a cuidar los votos y desconocido las encuestas, agitando
así los fantasmas de la inestabilidad.
    Es probable que su partido, que gobierna en la capital desde
1997, le complique la vida a Peña en el Congreso, donde quedará
como segunda fuerza política en la Cámara de Diputados e
intentará evitar que pasen reformas como una mayor apertura a
privados en la petrolera estatal Pemex.
    Esto obligará al PRI, que necesitará mayorías especiales
para reformas como la petrolera, a negociar con el PAN, más
proclive a las reformas.
    El PRI regresaría a la presidencia de México pero en
realidad nunca se fue porque gobierna en 20 de los 31 estados y
es una enorme maquinaria política que volvería a controlar la
vida pública del país aún cuando Peña tenga intenciones de
gobernar democráticamente, dijo el analista Alberto Aziz.
    "Estos liderazgos corporativos son sus aliados, veo muy
difícil que se pueda salir de ahí. Va a llegar con las manos muy
amarradas en términos de las alianzas que ha hecho con
sindicatos y grupos empresariales", vaticinó.        

 (Reporte adicional de Lizbeth Díaz en Ciudad de México y Sara
Pablo en Colima, editado por Ana Isabel Martínez y Silene
Ramírez)