28 de marzo de 2012 / 14:47 / hace 5 años

ACTUALIZA 5-Papa pide por una Cuba "de todos y para todos"

7 MIN. DE LECTURA

* Papa critica embargo comercial EEUU en despedida visita Cuba

* Pide a cubanos nueva sociedad pese limitación libertades y economía

* Benedicto XVI se entrevistó con Fidel pero no con disidentes (Agrega citas Papa en despedida Cuba, detalles; cambia redacción)

Por Nelson Acosta y Rosa Tania Valdés

LA HABANA, 28 mar (Reuters) - El Papa Benedicto XVI instó el miércoles en su despedida de Cuba a que nadie se vea impedido de trabajar para renovar la sociedad por tener sus libertades fundamentales limitadas, al tiempo que volvió a criticar el embargo que Estados Unidos mantiene contra el Gobierno socialista desde hace cinco décadas.

Tras una visita de tres días al país caribeño, el Sumo Pontífice resumió su llamado por una reconciliación nacional pidiendo desterrar "las posiciones inamovibles" para lograr una Cuba "de todos y para todos", en medio de los mayores cambios que ve la isla desde el triunfo de la revolución en 1959.

"Es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales", dijo el obispo de Roma en el aeropuerto.

"(Una) situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país pesan negativamente sobre la población", agregó, criticando el embargo que Washington impuso sobre el país poco después del triunfo de la revolución socialista en 1959.

Desde su llegada a Santiago de Cuba el lunes, el Papa ha mandado el mensaje a las autoridades de que necesitarán la ayuda de la Iglesia en la búsqueda de nuevas vías y modelos para afrontar "sin traumas" las transformaciones por venir.

El presidente Raúl Castro agradeció al jerarca católico por su visita, en que encontraron "muchas y profundas" coincidencias pese a no estar de acuerdo en todos los temas. La visita ha transcurrido en un ambiente de mutua comprensión.

"Su encuentro con los cubanos le ha dado la oportunidad de conocer mejor y constatar la justeza de nuestros propósitos", dijo el mandatario cubano, antes de estrechar las manos del Pontífice cuando se subió al avión para salir del país.

El viaje de Benedicto XVI coronó un largo camino en la mejora de las relaciones del Gobierno con la Iglesia, que se ha convertido en el principal interlocutor de las autoridades en temas delicados como derechos humanos y libertades políticas.

Sin embargo, pese a las referencias más o menos veladas a los presos políticos, los exiliados y la urgencia de cambios de mayor calado en la nación caribeña, el líder católico no recibió a los disidentes, acusados por el Gobierno de ser mercenarios a sueldo de Estados Unidos.

Autentica Libertad

En la mañana, el Pontífice ofició una multitudinaria misa en la mítica Plaza de la Revolución, en la que instó a buscar la "auténtica libertad" para crear una sociedad más abierta.

"Hay otros que interpretan mal esta búsqueda de la verdad, llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en 'su verdad' e intentando imponerla a los demás", dijo desde el mismo púlpito donde Fidel, enfundado en verde oliva, arengaba a sus compatriotas con encendidos discursos revolucionarios.

Vestido con una toga morada, el Papa recorrió a bordo del papamóvil las principales arterias de la capital, aclamado por unos 300.000 cubanos que se protegían del inclemente sol del Caribe con gorras, viseras de cartón amarillas y sombrillas buscando recibir la bendición del obispo de Roma.

"El Papa devolverá la fe a muchos. Aquí en Cuba las dificultades económicas nos agobian tanto que los sueños se ven un tanto perjudicados", dijo José Correa, exhibiendo orgulloso tres crucifijos en su pecho en un país que fue oficialmente ateo y anticlerical hasta 1992.

Flanqueado por las efigies gigantes del guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara y el rebelde Camilo Cienfuegos, el Sumo Pontífice alemán reiteró la necesidad de que el Gobierno de más espacios a la Iglesia, incluyendo la posibilidad de llevar "pronto" sus enseñanzas a las escuelas y universidades.

"Es preciso seguir adelante (...) y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana", dijo al destacar con "alegría" la creciente consolidación de la alianza entre la Iglesia y el Gobierno.

El martes, el Santo Padre sostuvo una "cordial" reunión con Raúl Castro, quien asumió el poder tras la renuncia de su hermano mayor en 2008 por motivos de salud.

El Papa habría hecho un "pedido humanitario" a Castro, lo que muchos interpretaron como una solicitud para que libere a presos políticos o al contratista estadounidense Alan Gross, condenado a 15 años por instalar conexiones a internet consideradas ilegales en la isla.

Además, pidió restablecer el festivo de Viernes Santo, en un gesto similar al que tuvo Fidel con el fallecido Juan Pablo II al reinstaurar la Navidad antes de su histórica visita en 1998.

Marxistas Y Cristianos

Uno de los momentos más esperados del viaje fue el encuentro de Benedicto con Fidel Castro, que se entrevistaron durante media hora en la Nunciatura Apostólica de La Habana. [ nL 2E8QS108]

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, comentó que fue un encuentro sereno y cordial en el que conversaron sobre la liturgia de la Iglesia y los problemas que enfrenta la Humanidad. Incluso bromearon sobre su edad y el carismático rebelde le preguntó cuál es el trabajo del Papa.

El encuentro fue un espaldarazo para consolidar la alianza clave entre la Iglesia Católica y el Gobierno, que impulsa una serie de reformas para modernizar la economía sin renunciar al ideario socialista, ampliando el emprendimiento privado en áreas antes reservadas al Estado, como el turismo y la hostelería.

La visita generó las reacciones más diversas entre la población. Unos creen que el Papa ayudará a acabar con el bloqueo económico de Washington, otros que impulsará los cambios políticos y la mayoría que reavivará la fe tras décadas de anticlericalismo y proliferación de la Santería afrocubana.

"Sabemos que Cuba tiene que cambiar y lo estamos haciendo. ¿Pero cuándo va a cambiar Estados Unidos, con su bloqueo que nos ahoga? Ojalá Benedicto tenga algo que decirles a ellos también", dijo Maritza Álvarez, una empleada estatal de 40 años que esperó desde la madrugada para tener un lugar en las primeras filas.

La presencia del jerarca católico generó expectativas de una mayor apertura política en temas sensibles como derechos humanos y libertades civiles, pero el Ejecutivo dejó claro que los cambios no afectarán al sistema político de partido único.

"En Cuba no va a haber reforma política", dijo tajante el martes Marino Murillo, uno de los vicepresidentes cubanos y supervisor de las transformaciones económicas.

En respuesta, el portavoz de Su Santidad, aseguró: "La Iglesia no intenta imponer soluciones. Sabemos que hay un largo camino y que la historia de Cuba es compleja". (Editado por Javier Leira y Silene Ramírez)

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