3 de octubre de 2013 / 18:18 / en 4 años

Nuevas reglas enfrentan al Estado cubano con pequeños emprendedores privados

Por Rosa Tania Valdés

LA HABANA, 3 oct (Reuters) - Una reciente prohibición de vender ropa y otros productos importados informalmente está enfrentando por primera vez al Gobierno cubano con los emprendedores privados surgidos tras las reformas de Raúl Castro para modernizar la economía socialista.

En un aparente intento por frenar la importación sin pago de aranceles y mantener el control estatal sobre la venta de bienes extranjeros, Cuba prohibió la semana pasada por decreto la venta de ropa, calzado y otros artículos traídos por personas que viajan a países como Estados Unidos, México, Panamá o Ecuador.

La medida afecta a unos 20.000 pequeños empresarios. Y aunque se trata de menos de un 5 por ciento del casi medio millón de emprendedores surgidos con la apertura económica, decenas de personas consultadas por Reuters dijeron sentirse irritadas y con dudas sobre el futuro de algunas reformas.

“Para mí es un caos, porque realmente lo he perdido todo”, dijo William Alberto, que vende ropa traída de Estados Unidos, México y Ecuador.

“¿Qué hago con todos los maletines (de mercadería) que tengo? ¿Dónde los vendo? ¿Cómo recupero mi dinero?”, añadió.

Varios emprendedores dijeron que revenden productos importados porque carecen de insumos para confeccionar ropa. Bárbara Pérez, que tiene su punto de venta a pocos metros de Alberto, cuenta que decidió vender sus máquinas de coser e invirtió el dinero en comprar ropa importada.

En Cuba el único importador es el Estado. Como no existen mercados mayoristas, los emprendedores tienen que comprar en las tiendas minoristas con elevados impuestos y revender con escaso margen o abastecerse de productos traídos informalmente del extranjero.

Tras la flexibilización de las restricciones de viajes en Cuba y Estados Unidos, un creciente número de cubanos se dedicaron a ingresar todo tipo de productos a la isla, desde ropas hasta medicinas y televisores de plasma. Las autoridades no les cobran impuestos de importación, sino una tasa de acuerdo al peso del equipaje.

“La persona que tengo conmigo se quedará sin trabajo igual que yo y a inventar en la calle”, dijo Alberto. Inventar es una expresión generalmente usada por los cubanos para referirse a actividades ilegales.

La medida fue cuestionada incluso por los partidarios de Castro.

“Mala noticia. Esto tendrá que cambiar también”, escribió un comentarista cercano al Gobierno conocido como Yohandry en su cuenta de Twitter, @Yohandry8787.

“Me pregunto si no sería más fácil aprobar al cuentapropismo que vende ropa importada que lanzar esta actividad al mercado negro”, agregó.

SASTRES SI, REVENDEDORES NO

Tras reemplazar en el 2008 a su hermano Fidel, el presidente Raúl Castro propuso modernizar la economía socialista de la isla y mejorar la calidad de vida de sus 11 millones de habitantes.

Su fórmula preveía una significativa reducción del peso del Estado que hasta entonces controlaba casi el 100 por ciento de la economía y una reducción de la abultada plantilla de empleados públicos. Los cubanos fueron autorizados a montar pequeños negocios, siempre que pagaran impuestos.

Casi medio millón de personas se entusiasmaron con la idea y obtuvieron licencias para trabajar en 200 oficios desde peluqueros y taxistas hasta carteros o reparadores de paraguas.

Y aunque las venta de ropa importada no figuraba entre las categorías concebidas por las autoridades, miles de cubanos comenzaron a revender prendas traídas de “afuera” amparados en licencias de modistas o sastres.

“Me toma por sorpresa”, dijo Yudelkys López, de 37 años, mientras colocaba sus perchas con vestidos, blusas y algunos jeans que compró para revender. “Para todos es un golpe durísimo”.

“Va a ser un problema hasta para el propio país”, añadió. “La gente va a volver de nuevo para la calle a vender clandestino”.

Varios cuentapropistas, como los emprendedores privados son llamados en Cuba, dijeron a Reuters que reclamaron al nuevo sindicato de la categoría pero no han tenido respuesta.

La prohibición es de carácter inmediato y el Gobierno sugirió que no afecta sólo a los revendedores de ropa.

“La venta de productos de factura industrial, o comprados en el exterior por modistas o sastres, plomeros y productores o vendedores de artículos varios de uso del hogar, constituirá una infracción y llevará la aplicación de una contravención”, dijo el diario oficial Granma citando a la viceministra de Trabajo, Marta Elena Feitó.

La prohibición de revender productos importados llega después que la prensa oficial criticara la reventa de artículos comprados en las tiendas del Estado, acusando a los emprendedores de “especular” con productos que escasean.

Pero los emprendedores tampoco se quedaron callados.

“No somos modistas o sastres, como dice la licencia”, dijo Justo Castillo, un representante sindical del sector privado en La Habana. “Somos vendedores de ropa importada”.

“Abogamos porque se analice (la decisión). Tenemos muchos productos y mucho dinero invertido”, añadió. Y tras escucharlo, varios empleados como él lo aplaudieron.

Medios de prensa oficiales dijeron el jueves que autoridades del Ministerio del Trabajo se reunirían próximamente con los emprendedores afectados para buscar un “entendimiento”. (Reporte de Rosa Tania Valdés y Nelson Acosta)

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