28 de julio de 2013 / 20:34 / hace 4 años

RPT-Visita del Papa a Brasil enciende señales de alerta sobre Mundial, Olimpiadas

7 MIN. DE LECTURA

(Repite para llegar a más suscriptores. Texto sin cambios)

* Fallas de organización plagaron visita del Papa

* Río sufrió problemas de seguridad, transporte y planificación

Por Paulo Prada y Anthony Boadle

RIO DE JANEIRO, 28 jul (Reuters) - Aún mayor que la adulación expresada esta semana por miles de católicos durante el viaje del Papa Francisco a Brasil es la incredulidad tras los problemas que plantearon dudas sobre la capacidad del país de organizar grandes eventos.

Menos de un año antes de que Brasil sea sede de la Copa Del Mundo de fútbol y mientras Río de Janeiro se alista a organizar los Juegos Olímpicos del 2016, hasta el alcalde de la ciudad se adjudicó un bajo puntaje por la organización de la Jornada Mundial de la Juventud, un festival católico que atrajo el domingo a más de 3 millones de personas para una misa en la playa de Copacabana.

La ciudad, dijo Eduardo Paes el viernes en una entrevista de radio, "sacó una nota más cercana a cero que a 10".

Los grandes eventos deberían, en teoría, exhibir la nueva estatura de Brasil como potencia emergente tras una década de fuerte crecimiento económico. Pero un estancamiento de la economía, el desencanto popular con la corrupción, el elevado costo de vida y la ineficiencia de los servicios públicos han llevado a muchos brasileños a calificar la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos como carísimas extravagancias.

El mes pasado, más de un millón de brasileños salieron a las calles para ventilar su frustración, alterando la Copa Confederaciones, una especie de ensayo general para la Copa del Mundo del próximo año.

Muchos lamentaron que el Gobierno gaste miles de millones de dólares en estadios de fútbol, en lugar de mejorar la pésima calidad de las escuelas, hospitales y el transporte público.

Y pese a recibir al Papa Francisco con los brazos abiertos, los brasileños están asombrados por los problemas ocurridos durante su visita. Fieles llegados de lugares tan remotos como Japón, Angola o Canadá debieron esperar en filas durante horas, apretujarse en autobuses repletos, enfrentar fallas en el metro y otros imprevistos de un evento planificado durante dos años.

Mas Presion Todavia

"Sólo el Papa puede salvar esto", tituló el sábado O Globo, el principal diario de Río de Janeiro.

El periódico aludía así al encanto y la capacidad de Francisco de pasar por alto una falla de seguridad apenas bajó del avión el lunes, problemas de transporte que impidieron a miles de fieles participar en algunas de sus apariciones y la decisión de cambiar a último minuto el lugar de la misa final porque las lluvias habían transformado el lugar en un lodazal.

"Todavía no sabemos qué vamos a hacer", dijo Catharina Cabrera, una oficinista de 22 años de São Paulo que recorría el sábado la playa de Copacabana en busca de un espacio libre donde extender su saco de dormir. Si regresa a la iglesia del norte de Río de Janeiro donde se está hospedando, explicó, quizás no logre llegar a tiempo para la misa final del domingo.

Especialistas en seguridad, transporte y planificación sostienen que esto es lo que ocurre cuando uno aumenta la presión sobre servicios ya colapsados en circunstancias normales.

Los embotellamientos de tráfico y el mal tiempo suelen paralizar Río de Janeiro, una ciudad que depende de túneles y puentes para conectar diferentes barrios separados por montañas, montes y playas.

Y si un festival de jóvenes católicos resultó caótico, es posible imaginar los riesgos de los hinchas del fútbol durante un Mundial o el desafío logístico de desplazar atletas y público para las competiciones olímpicas.

"Nunca hay forma de controlar absolutamente todo cuando uno reúne a tanta gente", dijo Christopher Gaffney, un profesor de la Universidade Fluminense do Río de Janeiro especializado en grandes eventos. "El foco debe estar en minimizar las oportunidades de que las cosas salgan mal".

Las autoridades de Río de Janeiro intentaron minimizar los problemas declarando feriados públicos y acordonando enormes zonas de la ciudad durante la visita, complicando el tráfico para todo el mundo menos para el Papa.

Los feriados, un recurso al que también echarán mano durante los eventos deportivos, fue criticado porque acaba afectando a la economía local.

Montones De Problemas

Pese a los feriados, un montón de cosas salieron mal esta semana.

El lunes, cuando Francisco se desplazaba desde el aeropuerto hacia el centro de la ciudad, su conductor tomó un camino equivocado y el automóvil del Papa fue acosado por fieles que intentaron tocarlo. Aunque el pontífice no pareció molestarse, sus guardaespaldas estaban horrorizados.

El martes, una falla en el metro de Río de Janeiro dejó algunas estaciones fuera de servicio durante más de dos horas, haciendo que muchos visitantes no pudieran llegar a tiempo a la misa inaugural de la Jornada Mundial de la Juventud.

A mediados de la semana las lluvias convirtieron Guaratiba, un suburbio de Río de Janeiro donde había sido levantado un gigantesco escenario para las últimas misas del Papa, en un inmenso lodazal. Y el jueves los organizadores no tuvieron más remedio que trasladar los eventos para la playa de Copacabana.

La decisión, aunque prudente, obligó a cientos de miles de personas a cambiar sus planes y -según los críticos- podría haber sido evitada si los organizadores hubieran elegido un lugar más adecuado en primer lugar.

Los habitantes de Guaratiba, que en algunos casos habían invertido miles de reales en concesiones para vender comida y bebidas a los peregrinos, quedaron abandonados en el barro.

Funcionarios de Río de Janeiro ayudaron a promover la ciudad como una sede de grandes eventos, argumentando que la ciudad tiene una larga historia de celebraciones como el carnaval y las fiestas de fin de año, que atraen a más de un millón de personas a las calles.

Ahora, sin embargo, las autoridades reconocen que los eventos internacionales requieren más preparación.

"Hemos tenido dos grandes eventos consecutivos y hemos aprendido de ambos", dijo José Monteiro, jefe de la oficina de seguridad y grandes eventos del estado de Río de Janeiro. ¿Y de cara a la Copa Mundial del 2015 y los Juegos Olímpicos del 2016? "Vamos a hacer los deberes" , añadió. (Reporte adicional de Felipe Pontes. Editado en español por Esteban Israel)

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below