21 de marzo de 2013 / 16:19 / en 5 años

ANALISIS-Inversores en bonos brasileños esperan que la inflación siga alta

* Inflación implícita refleja pérdida de credibilidad en política monetaria

* Esperanza de rápido y considerable aumento de tasas disminuye

* Indicadores de precios se deterioraron en las últimas semanas

Por Guillermo Parra-Bernal y Silvio Cascione

SAO PAULO, 21 mar (Reuters) - Por más que el banco central de Brasil prometa mantener a raya la inflación, los inversores en bonos no le creen.

La inflación en Brasil superó en los últimos dos años el centro de la meta del banco central y los inversores temen que los precios puedan transformarse en un problema de largo plazo si las autoridades no actúan pronto.

Los operadores prevén una inflación promedio del 5,77 por ciento hasta el 2018, según la llamada tasa de inflación implícita, que mide la brecha entre el rendimiento de la deuda vinculada a una tasa fija y la inflación.

“Los mercados quieren mostrarle a las autoridades económicas que ahí afuera existe un problema inflacionario que necesita ser resuelto ya”, dijo Vitor Pericles de Carvalho, un operador de renta fija con Ativa Corretora en São Paulo.

Una mayor tasa de inflación implícita lleva a los inversores en deuda a exigir un premio para protegerse de la futura inflación, o moverse a bonos indexados a tasas fijas.

Otros países en la región que mantuvieron un mayor control sobre los precios, como Chile o Colombia, han visto caer recientemente sus tasas de inflación implícita.

La creciente liquidez en el mercado de bonos ligados a inflación convirtió la tasa de inflación implícita en un “poderoso termómetro” del compromiso de las autoridades con el combate a la inflación, dijo Carvalho.

El banco central de Brasil recortó su tasa de referencia Selic hasta un mínimo histórico de 7,25 por ciento durante el último año, pese a una fuerte presión de precios.

Y aunque esa decisión pudo haber ayudado a apuntalar una economía -que creció apenas 0,9 por ciento en el 2012- erosionó la credibilidad de la autoridad monetaria a los ojos de los inversores.

Algunos inversores creen que la presidenta Dilma Rousseff presionó personalmente al banco central para bajar las tasas, una acusación que funcionarios del Gobierno niegan vehementemente.

Aunque el banco central brasileño no tiene independencia formal, en los últimos años tuvo autonomía para decidir sobre las tasas de interés.

El banco tiene una meta de inflación de 4,5 por ciento más menos 2 puntos porcentuales. La inflación fue de 6,31 por ciento en los 12 meses hasta el 1 de marzo.

La disposición del banco a reducir la inflación hasta el centro de la meta “parece baja”, dijo Drausio Giacomelli, un estratega de Deutsche Bank Securities. Su equipo dice que el banco central podría, de hecho, estar apuntando a una meta de inflación del 5,5 por ciento.

MEJORA REVERTIDA

La tasa de inflación implícita hasta el 2018 cayó de 5,9 por ciento en diciembre a 5,48 por ciento a mediados de febrero, cuando funcionarios del banco central comenzaron a sugerir que podrían elevar la Selic en los próximos meses.

De hecho los mercados esperan que la tasa de referencia suba a 8,25 por ciento a fines del 2013, según un sondeo reciente entre economistas realizado por el banco central.

Pero la inflación implícita volvió a ampliarse en reacción a recientes comentarios de autoridades sugiriendo cautela a la hora de decidir un posible aumento de tasas. Las autoridades reiteraron que la decisión dependerá de los indicadores económicos.

La tendencia decreciente en la tasa de inflación implícita fue revertida porque el banco “se mostró dubitativo frente a elevar preventivamente las tasas”, dijo Luciano Rostagno, un estratega del Banco WestLB do Brasil.

El actual deterioro en los indicadores de inflación podría ser la mayor amenaza a la estabilidad desde el 2002, cuando una fuerte caída de la moneda local y las tensiones políticas dispararon los precios un 12,5 por ciento.

El ciclo de recorte de tasas iniciado en agosto del 2011 empujó la inflación subyacente promedio a cerca de 6 por ciento, por encima de períodos comparables anteriores.

La inflación subyacente es ampliamente usada por los economistas para entender las tendencias de precios, pues excluye los más volátiles como los de alimentos y energía.

¿SUBE O BAJA?

En otras palabras, años de crédito fácil, fuerte gasto gubernamental y una robusta creación de empleo impulsaron la demanda de bienes más rápido que la oferta.

El mercado de bonos está básicamente previendo que la inflación seguirá alta en los próximos años, lo que explica por qué la tasa de inflación implícita ha oscilado entre 5,5 y 6 por ciento en los últimos meses.

“Brasil se destaca como un país donde la meta implícita tiende a subir, amenazando por lo tanto el anclaje de las expectativas de inflación”, señaló Giacomelli, del Deutsche Bank.

Carvalho, de Ativa, cree que las tasas de inflación implícita podrían subir hasta cerca de un 6 por ciento si el banco central demora el aumento de las tasas de interés a un nivel que ayude a anclar las expectativas de inflación.

Deutsche Bank está recomendando que los inversores tomen posiciones “estratégicas” en inflación implícita de largo plazo mediante bonos ligados a inflación con vencimientos en el 2018 y 2024. (Editado en español por Esteban Israel y César Illiano)

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