RPT-PERFIL-Nuevo Papa argentino conjuga moderación, humildad y preocupación social

martes 19 de marzo de 2013 05:43 CST
 

Por Damian Wroclavsky

BUENOS AIRES, 18 mar (Reuters) - Jorge Bergoglio, el cardenal convertido en el primer Papa jesuita de la historia del catolicismo, es un sacerdote argentino de hábitos monacales que no duda en atacar al poder político, aunque paradójicamente su actuación en ese terreno le deparó el capítulo más amargo de su vida clerical.

Reservado, poco afecto a lo mediático, preocupado por la marginación social, el nuevo Papa llamado Francisco gobernó con firmeza la arquidiócesis de Buenos Aires y proyecta un pontificado sin sorpresas en los desafíos que la sociedad moderna plantea a la Iglesia como la sexualidad, el divorcio, el aborto o la bioética.

Una de sus biógrafas, Frascesca Ambrogetti, lo describe como una "personalidad absolutamente moderada. Es absolutamente capaz de hacer la necesaria renovación (en la Iglesia) sin saltos en el vacío".

"Coincide con la necesidad de una Iglesia misionera. Que salga al encuentro de la gente, activa y no pasiva. Una Iglesia que no sea reguladora de la Fe, sino promotora y facilitadora de la Fe", explicó.

De 76 años, el ex cardenal es un hombre austero, de marcada espiritualidad y apegado a las tradiciones seculares del catolicismo. De aspecto hierático, habitaba un departamento pequeño -rechazó la residencia oficial del arzobispado, más confortable-, donde pasaba los fines de semana en soledad.

"Sobriedad y austeridad es su estilo de vida. Viaja en subte (metro), en colectivo (autobús), los viajes a Roma los hace en clase turista", describió Ambrogetti.

Como arzobispo de Buenos Aires, solía guardar para sus escasas apariciones públicas discursos cargados de palabras duras tanto para los políticos como para la ciudadanía, señalando la pobreza masiva, la marginación y la desigualdad social en Argentina.

Según medios de prensa internacionales, Bergoglio había sido uno de los cardenales más votados en el Cónclave del 2005 que convirtió a Joseph Ratzinger en Benedicto XVI.   Continuación...