11 de febrero de 2013 / 21:09 / en 5 años

Renuncia del Papa provoca asombro, tristeza y cierta molestia en Latinoamérica

* Jerarcas católicos lamentan anuncio, pero alaban decisión

* Algunos ven oportunidad para elegir a un Papa carismático

Por Miguel Angel Gutiérrez

MEXICO DF, 11 feb (Reuters) - Los católicos de Latinoamérica reaccionaron el lunes con tristeza y hasta con molestia a la renuncia del Papa Benedicto XVI, mientras que otros vieron en la dimisión la oportunidad de que alguien con mayor carisma lidere la Iglesia.

Benedicto XVI, de 85 años, sorprendió al mundo y hasta a sus más cercanos colaboradores al anunciar que debido a su frágil salud renunciará el 28 de febrero, convirtiéndose en el primer Sumo Pontífice que dimite desde la Edad Media.

En Brasil, el país con más católicos en el mundo, miembros del clero y fieles lamentaron el anuncio de la salida del Papa, sobre todo porque esperaban que asistiera en julio a una programada reunión mundial de jóvenes en Río de Janeiro.

“Este es un momento que nadie esperaba”, dijo en conferencia de prensa Orani Tempesta, arzobispo de Río de Janeiro.

En México, la segunda nación con más católicos, la Arquidiócesis admitió estar en “shock” por la noticia del pontífice, aunque justificó plenamente su decisión.

El Papa visitó México en marzo del año pasado, en medio de un declive de fieles debido en parte al caso del influyente sacerdote mexicano Marcial Maciel, fundador de la orden Los Legionarios de Cristo, que cometió pederastia, llevó una doble vida con amantes e hijos y hasta tuvo adicción por la dopamina.

“Es una gran sorpresa, no esperábamos por supuesto la renuncia, no había signos, no había señales de que el Papa fuera a renunciar”, dijo el portavoz de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, a la cadena Televisa.

“Cabe señalar que está en su derecho y las justificaciones que da son totalmente aceptables”, agregó.

El Gobierno mexicano expresó en un comunicado “su pesar y absoluto respeto” al anuncio del Papa y recordó “con agrado” la visita del año pasado, en la que ofició una multitudinaria misa al aire libre en el central estado de Guanajuato.

Latinoamérica representa al 42 por ciento de la población católica de todo el mundo, de unos 1.200 millones de fieles, por lo que es el mayor bloque dentro de la Iglesia, comparado con un 25 por ciento en Europa.

UN PAPA MAS CARISMATICO

Muchos de los fieles lamentaron la noticia y dijeron que aceptaban sus argumentos para renunciar tras casi ochos años de papado y algunos hasta lo llamaron valiente por tomar esa decisión, pero en otros causó cierta indignación.

“No se vale renunciar, el mandato para el que fue elegido tuvo que haberlo concluido como fuera, la muerte es la única que puede terminar este mandato. Así vimos a Juan Pablo, hasta un atentado tuvo y siguió”, dijo Graciela Ortiz, un ama de casa de 78 años mientras salía de una iglesia en la Ciudad de México.

Benedicto siempre perdió en las comparaciones con su antecesor Juan Pablo II, quien visitó varias veces Latinoamérica. Ahora, algunos esperan que llegue un Pontífice más cercano a los fieles.

“Tú necesitas a alguien carismático en ese trabajo”, dijo Mercio Franco Maturano, un abogado de 51 años en Río de Janeiro, mientras transcurre el Carnaval. “Este Papa no inspiraba a la gente a seguirlo”.

En La Habana, a donde Benedicto XVI se dirigió luego de visitar México el año pasado, el arzobispo Jaime Ortega dijo que con su renuncia, el Papa ha dado una muestra de “invaluable humildad” al admitir sin temores que ya está débil y cansado para continuar con la responsabilidad.

Por su parte, el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, dijo: “Es un momento de consternación y gran tristeza”.

Si bien Benedicto XVI ha sido elogiado por conservadores por intentar reafirmar el tradicionalismo de la identidad católica, los liberales lo acusan de querer revertir reformas al interior de la Iglesia y de perjudicar los diálogos con comunidades musulmanas, judías y cristianas.

“No entiendo por qué ha renunciado, tendrá un motivo... Es un ser humano con todos sus pecados”, dijo Carlos Alberto Martínez, de 46 años, mientras pintaba cuadros frente a la catedral de La Habana que luego vende a turistas.

Otros fieles de la región dijeron que la renuncia es una oportunidad para romper el control que han tenido los papados de Europa, y podría abrir la puerta para un Papa latinoamericano.

“Yo estaría encantada, feliz, si los hondureños llegamos a tener un Papa”, dijo Suyapa López, una católica de 58 años que caminaba hacia su trabajo de secretaria en calles de Tegucigalpa.

Días antes de que Benedicto XVI fuera electo como Papa, en Honduras se mencionaba como “papable” al cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez, quien es visto con malos ojos por un sector de la población por haber apoyado el golpe de Estado contra el ex presidente Manuel Zelaya en el 2009.

No obstante, el arzobispo de Guatemala, Oscar Vián, dijo que ésta puede ser la oportunidad para un Papa de cualquier región del mundo.

“Podría ser el tiempo de un Papa negro, amarillo, rojo o también latinoamericano. O podría ser el tiempo de un Papa asiático o podría ser el tiempo de un Papa de otro continente”, agregó. (Reporte adicional de Rosa Tania Valdés en Cuba, Paulo Prada en Brasil, Lizbeth Díaz, David Alire y Anahí Rama en México, Gustavo Palencia en Honduras, Mario Naranjo en Venezuela, Alexandra Ulmer en Chile, Mike McDonald en Guatemala, y Juan Bustamante y Walter Bianchi en Argentina. Escrito por Miguel Angel Gutiérrez. Editado por Mónica Vargas)

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