DATOS-Estrategas del poder en Venezuela en ausencia de Hugo Chávez

jueves 31 de enero de 2013 12:04 CST
 

Por Marianna Párraga y Enrique Andres Pretel
    CARACAS, 31 ene (Reuters) - El presidente venezolano, Hugo
Chávez, permanece desde hace un mes y medio en Cuba tras sufrir
severas complicaciones en la cuarta cirugía a la que se sometió
para combatir el cáncer, lo que incrementó las dudas sobre su
capacidad para retomar las riendas del país petrolero tras su
reelección en octubre.
    Su vicepresidente y sucesor político, Nicolás Maduro, junto
con el jefe del Parlamento, Diosdado Cabello, y el ministro de
Petróleo, Rafael Ramírez, están a cargo de la estrategia
gerencial y política durante la ausencia presidencial,
autorizada por tiempo indeterminado por la Asamblea Nacional y
avalada por el máximo tribunal del país.
    Este heterogéneo triunvirato, que ha viajado varias veces a
La Habana y asegura mantener un estrecho contacto con Chávez,
encabeza las tres principales áreas del poder en Venezuela: el
consejo de ministros, el partido socialista -mayoría en el
Parlamento- y la poderosa industria petrolera.
 
    A continuación, el perfil y funciones que está desempeñando
la terna política sobre la que podría recaer el futuro de la
revolución bolivariana:

    * Nicolás Maduro, el sucesor:
    El vicepresidente, de 50 años, es el funcionario de mayor
poder en el territorio nacional desde que Chávez lo ungió
públicamente, antes de partir a Cuba, como su sucesor político,
un elemento imprescindible para contar con el apoyo de las bases
ante un hipotético escenario electoral.
    Encargado de liderar al tren ministerial y dirigir la acción
de gobierno en nombre del Comandante Presidente, hasta la fecha
ha sabido mantener la cohesión de la cúpula durante la crisis.
    Sin embargo, su actuación a la hora de suplir la ausencia
del mandatario en actos públicos ha llegado a sembrar
desconcierto en el chavismo luego de algunos discursos poco
hilvanados, con voz quebrada y ojos llorosos. 
    Maduro no tiene experiencia como alcalde o gobernador, pero
conoce bien los entresijos del oficialismo tras pasar seis años
como diputado en la Asamblea Nacional, que llegó a presidir
entre 2005 y 2006, y otros seis años como canciller, cargo que
ocupó hasta hace casi dos semanas.
    Ese tránsito lo convirtió en una de las figuras más
populares del Gobierno -aunque muy lejos del líder bolivariano-
y le permite llegar a este momento clave con gran apoyo en
importantes instancias políticas como el Parlamento y la
Procuraduría, que preside su pareja Cilia Flores.
    Además, su paso por el Ministerio de Relaciones Exteriores
le permitió desarrollar una estrecha relación con los aliados
internacionales del chavismo, llegando a ser uno de los
funcionarios más respetados por los líderes cubanos Fidel y Raúl
Castro, quienes han fungido como consejeros clave del mandatario
en momentos de crisis.
    El fornido político caraqueño, que inició su militancia
política durante la adolescencia en la Liga Socialista, es visto
por analistas como la opción más equidistante entre las
heterogéneas corrientes ideológicas del chavismo.
    Fue de los primeros civiles en unirse a la causa de Chávez
cuando estaba en prisión por el fallido golpe de Estado de 1992
y desde entonces ha demostrado una fidelidad irrestricta hacia
el líder socialista, quien siempre ha elogiado sus humildes
orígenes como chofer de autobús y sindicalista del Metro de
Caracas.
    Como vicepresidente, cargo que ocupa desde finales del año
pasado, es responsable de la empresa estatal Veximca que maneja
multimillonarios fondos para la compra de armas y bienes de
consumo a países aliados como Rusia y China, así como de varias
corporaciones nacionales y entes administrativos.
    Mientras una fracción de la oposición lo acusa de ejercer
"inconstitucionalmente" la autoridad por no haber sido
ratificado en las urnas, Maduro enfrenta el difícil reto de
liderar el primer ensayo general del chavismo sin Chávez en un
ambiente de elevada incertidumbre política y económica.
    
    * Diosdado Cabello, el operador político: 
    Cabello, que como presidente de la Asamblea Nacional podría
quedar encargado del país ante una ausencia absoluta del
presidente como dicta la Constitución, ha sido un nombre
infaltable del rompecabezas revolucionario desde sus inicios
como participante de la asonada golpista de 1992.
    Está encargado de la acción legislativa de la mayoría
oficialista en el Parlamento y de la dirección del Partido
Socialista Unido de Venezuela (PSUV), cuyos enormes recursos
humanos y políticos lo convierten en la segunda organización más
poderosa del país tras la petrolera estatal PDVSA.
    Polémico y camaleónico, es una de las piezas más
polivalentes del oficialismo, ejerciendo de diputado luego de
experiencias como gobernador, ministro, vicepresidente e incluso
presidente interino durante un fugaz golpe de Estado contra
Chávez en 2002.
    Acusado de amasar un creciente poder económico, su paso por
varias carteras como la de Obras Públicas y Vivienda y la de
Interior y Justicia, así como por el ente regulador de las
telecomunicaciones y la gobernación de Miranda, ha dejado un
reguero de denuncias de corrupción que nunca han prosperado ante
la Fiscalía.
    Poco se sabe sobre la relación personal de Chávez y Cabello
en 14 años de encuentros y desencuentros, pero nunca se ha
producido una ruptura irreconciliable, lo que ha permitido al
teniente de 49 años consolidar uno de los pocos liderazgos
autónomos en el seno del proceso.
    Analistas ven su relevancia en el triunvirato como el nexo
imprescindible entre el ala civil y militar de la
administración, aunque relativizan su ascendente sobre el grueso
de las Fuerzas Armadas.
    Además, tiene influencia sobre varias esferas económicas,
como la intendencia de tributos que preside su hermano y el ente
que administra el control de divisas.
    Detestado por la oposición y visto con suspicacia incluso
entre algunos sectores del oficialismo, Cabello es uno de los
funcionarios con menos aceptación en los sondeos, pese a que
tradicionalmente se le han endosado aspiraciones presidenciales.
    Sin embargo, el diputado se ha mostrado desenvuelto y
efectivo frente a las cámaras, elevando la temperatura de
confrontación para evitar que la oposición se fortalezca por la
prolongada ausencia del mandatario y prometiendo la unidad del
chavismo bajo cualquier circunstancia.
    
    * Rafael Ramírez, el gerente de la crisis:
    El ministro de Petróleo y Minas y presidente de la
todopoderosa Petróleos de Venezuela (PDVSA) es el encargado de
asegurar y distribuir los recursos para mantener en marcha las
políticas insignia de la revolución.
    Sosegado, de bajo perfil público y extremadamente leal, a
este ingeniero de 47 años de larga trayectoria gerencial se le
atribuye la planificación estratégica del Ejecutivo ante la
crisis generada por la ausencia del mandatario.
    Nombrado ministro de Energía tras el golpe del 2002, fue
clave para superar el feroz paro petrolero convocado por la
oposición a finales de ese año que derribó casi por completo la
producción de crudo y puso al Gobierno contra las cuerdas.
    En el 2004, Chávez le dio un poder sin precedentes al
ponerlo también al frente de PDVSA, desde donde se convirtió en
el arquitecto de la "nueva política petrolera" que culminó con
una polémica oleada de nacionalizaciones que le costó al país
numerosas demandas ante cortes internacionales.
    Desde entonces ha ido expandiendo su influencia política. Es
vicepresidente territorial -un cargo administrativo dentro del
consejo de ministros-, alto directivo del PSUV y líder de varios
programas sociales, incluyendo un ambicioso plan de viviendas 
que Chávez capitalizó en la campaña presidencial.
    En primera fila de las instancias decisorias, entre sus
múltiples funciones diplomáticas y de comercio exterior está la
coordinación de la estratégica comisión mixta Cuba-Venezuela,
las relaciones con los países de la OPEP y con miembros de
pactos como Petrocaribe y el Acuerdo Energético de Caracas.

 (Reporte de Marianna Párraga; Editado por Damián Wroclavsky)