29 de noviembre de 2012 / 20:38 / en 5 años

Gobierno Colombia y FARC hacen receso en diálogo paz sin avances concretos

5 MIN. DE LECTURA

* Conversaciones se reanudarán en La Habana el 5 de diciembre

* Primera ronda termina sin acuerdo público, partes moderadamente optimistas

* Unico punto tratado ha sido el desarrollo agrario

Por Rosa Tania Valdés y Enrique Andres Pretel

LA HABANA, 29 nov (Reuters) - El Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC concluyeron el jueves la primera ronda de conversaciones de paz en Cuba, sin que todavía hayan logrado algún acuerdo concreto en el intento por poner fin a medio siglo de conflicto interno en la nación sudamericana.

El ex vicepresidente colombiano Humberto de la Calle, jefe de la delegación gubernamental, dijo que los primeros 10 días de negociaciones "han avanzado dentro de lo previsto" y planean reanudar el proceso en La Habana el 5 de diciembre.

"No trasladaremos las conversaciones de la mesa a los micrófonos. Más que discursos queremos resultados concretos y ese es nuestro norte: avanzar dentro del marco del acuerdo general y la discusión de la agenda pactada", dijo de la Calle en una breve intervención en la que no admitió preguntas.

"Cuando haya información relevante de las conversaciones la haremos pública de manera oportuna", agregó el político, quien mostró un tono moderado al reiterar que "esperan" alcanzar acuerdos que lleven a una paz "duradera y estable".

Por el momento, los únicos acuerdos públicos entre las delegaciones han sido la organización de un foro en diciembre sobre el tema agrario en Bogotá y la creación de una página web para facilitar la participación de la ciudadanía.

Está previsto que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), cuyo equipo está liderado por Ricardo Téllez, alias Rodrigo Granda, ofrezcan su evaluación de la primera ronda de diálogos en una conferencia de prensa más tarde el jueves.

El primer intento de paz entre los rebeldes marxistas y el Gobierno en una década se inició en la isla el 19 de noviembre con una agenda de cinco puntos a discutir: desarrollo agrario, participación política de los guerrilleros, fin del conflicto, narcotráfico y resarcimiento a las víctimas.

Bajo la modalidad de "nada está acordado hasta que todo esté acordado", ambas partes han mantenido una discreción total y nada se ha filtrado a los medios sobre el avance de las discusiones, que hasta el momento sólo han abordado el primer punto de la agenda sobre "desarrollo agrario integral".

El hermetismo ha sido uno de los grandes éxitos de la mesa de diálogo, luego de que el anterior intento por poner fin a la sangrienta guerra interna de Colombia, que ha dejado decenas de miles de muertos y millones de desplazados desde su inicio en 1964, naufragó en parte por la presión mediática.

Durante este primer acercamiento, las FARC declararon un cese al fuego unilateral de dos meses y liberaron a los últimos rehenes de alto nivel que mantenían en su poder como gestos de buena voluntad, pese a que el presidente Juan Manuel Santos se ha negado en redondo a relajar la ofensiva militar en Colombia.

Desde que en septiembre el Gobierno y guerrilla pactaran iniciar el diálogo directo -con el respaldo de Cuba y Noruega y el acompañamiento de Venezuela y Chile-, ambas partes se han mostrado moderadamente esperanzadas sobre la posibilidad de poner fin al conflicto armado más prolongado de la región.

Sin embargo, los primeros compases de la mesa de diálogo no han estado exentos de polémicas que muestran la dificultad que entraña el proceso. Los guerrilleros acusaron al ministro de Defensa colombiano de sabotear el diálogo de paz mientras que el Ejército señaló a los rebeldes de incumplir su propia tregua.

Aún así, las FARC -consideradas terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea- negaron que existan tensiones en las mesas de diálogo y que el optimismo es "elevado".

El Gobierno espera que las negociaciones sean expeditas y se lleguen a compromisos en menos de un año, mientras que los insurgentes creen que un proceso tan complejo podría tardar más.

Una década de ofensiva militar colombiana respaldada por Estados Unidos ha debilitado a las FARC, acusadas de financiarse con el narcotráfico, los secuestros y la extorsión, aunque expertos aseguran que el grupo todavía tiene capacidad para realizar ataques de alto impacto. (Editado por Silene Ramírez)

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