23 de marzo de 2012 / 14:37 / hace 5 años

México espera entusiasta al Papa, pero pesan abusos y violencia

* Escándalo por abusos de padre Maciel salpica visita del Papa

* Católicos esperan consuelo por violencia del narco

Por Miguel Angel Gutiérrez y Mica Rosenberg

LEON, México, 23 mar (Reuters) - Católicos de México aguardan entusiastas el viernes el arribo del Papa Benedicto XVI, de quien esperan una voz de aliento por la brutal violencia del narcotráfico, pero con una fe lastimada por los abusos sexuales del difunto padre Marcial Maciel en un bastión clave de la Iglesia.

En su primera visita a un país de habla hispana en América tras casi siete años de pontificado, Benedicto XVI quiere animar a los fieles en la segunda nación con más católicos en el mundo después de Brasil, en momentos en que religiones protestantes han ido ganando terreno en la captación de adeptos.

El central estado de Guanajuato, tradicionalmente católico y con imponentes iglesias coloniales, es donde el Papa realizará todas sus actividades, incluida una multitudinaria misa el domingo a la que asistirán cientos de miles de personas.

En la industrial ciudad de León, famosa por fabricar zapatos, los fieles colocaron en fachadas fotografías del Papa Benedicto XVI, incluso en lugares de venta de los tradicionales tacos, y anuncios espectaculares sobre transitadas avenidas.

Cientos de personas entran y salen de tiendas de artículos religiosos y numerosos templos en el centro de la ciudad, donde se ven caminando por las calles a muchas monjas y sacerdotes que han llegado desde otros lugares del país a esta región conocida como el Bajío.

"Yo sí estoy muy entusiasmada de que venga el Papa ahora que México está de cabeza, hay mucha violencia y mucha gente no tiene empleo", dijo Francisca Martínez, de 51 años, cuando salía de orar de una iglesia acompañada de una hija y sus nietas.

En medio del entusiasmo católico en León, que dista mucho del fervor que despertaba el anterior Papa, Juan Pablo II, que visitó México en cinco ocasiones, el número de católicos en el país va en declive, en parte por el escándalo en torno a la vida del influyente padre mexicano Maciel.

Maciel, fundador de la orden de los Legionarios de Cristo que falleció en el 2008, fue hallado culpable de haber abusado sexualmente de seminaristas durante al menos tres décadas y condenado en el 2006 a una vida de penitencia, pero nunca sancionado por la justicia.

Si bien las denuncias de los seminaristas comenzaron en 1997, no fue sino hasta el 2010 cuando el Vaticano reconoció que Maciel llevó una doble vida y hasta procreó hijos con varias mujeres, lo que causó un gran impacto entre los fieles, muchos de los cuales lo veían casi como un santo.

LA VOLUNTAD DE NO SABER

El sábado, un día después de que llegue el Papa, será presentado a la prensa en León un libro con más de 200 documentos que buscan demostrar que el Vaticano sabía de los abusos de Maciel desde la década de 1940.

José Barba, uno de los ex seminaristas que sufrió abusos, sostiene que Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, disponía de información para iniciar un proceso contra Maciel desde 1998, cuando ex legionarios presentaron una denuncia canónica en su contra.

"El entusiasmo que se está viviendo en León no es el mismo entusiasmo que está viviendo el país", dijo Bernardo Barranco, especialista en temas religiosos y quien escribió el prólogo del libro que lleva el nombre de "La voluntad de no saber".

"El tema de los abusos del padre Maciel evidentemente viene a opacar (la visita del Papa)", agregó.

Sobre el caso de Maciel, Rocío, una vendedora de chamarras de piel en un mercado de León, dijo: "La gente a veces prefiere no voltear a ver lo malo".

El Papa no tiene planeado reunirse con las víctimas de los abusos de Maciel porque, según autoridades locales católicas, prefiere concentrar el tiempo en el contacto con la grey.

Aunque Guanajuato no es uno de los estados más azotados por la violencia del narcotráfico, que ha dejado más de 50,000 muertos en el país desde hace más de cinco años, la situación ha permeado en el ánimo de muchos mexicanos como Rubén Santibáñez, médico de una asociación de doctores católicos.

"Sabemos que tiene que darnos un mensaje de que esto puede cambiar. Aquí estamos hartos, no es posible que sigamos igual", dijo Santibáñez, cuya hermana viajó desde Los Angeles para ver al Papa y en su camino se encontró con avenidas bloqueadas por narcotraficantes en la occidental ciudad de Guadalajara.

El Nuncio Apostólico en México, Christophe Pierre, afirmó que el Papa no ignora la difícil situación de México.

"Se habla de violencia, no hay que esconderlo, pero les puedo decir que como representante del Santo Padre en este país desde hace cinco años, hay mucho más en México que la violencia, hay el deseo de vivir en armonía, y es a eso que viene el Santo Padre", dijo Pierre en conferencia el jueves. (Editado por Anahí Rama y Silene Ramírez)

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