18 de noviembre de 2008 / 16:24 / en 9 años

Ofensiva gremial para frenar despidos Argentina; empresas alerta

BUENOS AIRES, nov 18 (Reuters) - La mayor central obrera de Argentina, un estrecho aliado del Gobierno, lanzó esta semana una agresiva cruzada para evitar despidos masivos por la crisis financiera global y la desaceleración de la economía local, en una ofensiva que puso en alerta a los empresarios.

La poderosa Confederación General del Trabajo (CGT) hizo pública su intención de presentar un proyecto de ley que hasta triplica los montos de las indemnizaciones en los despidos sin causa, en momentos en que el consumo, la industria y el saldo del intercambio comercial de Argentina pierden fuerza.

Tras cinco años de expansión económica a tasas superiores al 8 por ciento y una mejora sustancial de todos los indicadores sociales, la preocupación por el desempleo volvió al primer renglón de la agenda oficial argentina.

La producción automotriz fue la primera en recibir el golpe de la debacle financiera internacional, y lo tradujo en despidos, suspensiones y adelanto de vacaciones del personal. Otros sectores, como el bancario, el textil, el cárnico y el de curtiembres lo siguieron, según datos de la CGT.

El Gobierno logró desactivar parcialmente esas cesantías y puso en práctica un procedimiento que obliga a las compañías a notificar los despidos al Ministerio de Trabajo para abrir una negociación.

Y poco después, reaccionó la central obrera.

“Hemos visto que hay algunas empresas que despiden ‘por si acaso’ y que hay muchos despidos encubiertos”, dijo a Reuters el diputado oficialista Héctor Recalde, autor del proyecto de ley a pedido del titular de la CGT, Hugo Moyano.

El texto, cuyas normas en caso de ser aprobadas serán retroactivas al 1 de octubre, estipula que los trabajadores echados sin causa recibirán un pago indemnizatorio muy superior al vigente para su actividad y, en caso de no aceptar el dinero, el despedido tiene opción a exigir su reincorporación.

Argentina tiene un desempleo del 7,8 por ciento, según datos del tercer trimestre anticipados por la presidenta, muy lejos del 24 por ciento que había rondado en lo peor de una furiosa crisis que azotó al país en 2001 y 2002.

SEñALES CRUZADAS

Aunque el oficialismo no dio señales de apoyar la iniciativa gremial, Moyano se mostró el lunes sonriente en un acto junto al ex presidente Néstor Kirchner, esposo de la mandataria Cristina Fernández y titular del partido en el poder.

Muchos analistas lo leyeron como un gesto compensatorio a un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia que liberó la afiliación gremial y amenaza con minar el poder de la CGT.

Pero al día siguiente las señales desde la Casa Rosada no eran tan diáfanas: el jefe de Gabinete, Sergio Massa, dijo que había que “trabajar en soluciones prácticas para el momento y no atarse a otras que son duraderas y cuesta desarmar”.

Más allá de si avanza o no en el Congreso, para los empresarios la embestida sindical echó nuevas sombras sobre el clima de negocios en la tercera economía latinoamericana.

“Esto genera más incertidumbre, en una situación en la que el empresario no sabe si invertir o no”, dijo Juan Lascurain, titular de la Unión Industrial Argentina, al diario Clarín.

Casi el 60 por ciento de los 3.092 votantes de un sondeo realizado por el diario La Nación -un duro crítico del Gobierno- calificó el reclamo de la CGT de “inadmisible”, mientras que el 10,3 por ciento lo señaló como “acertado”.

Reporte de Damián Wroclavsky, Editado por Inés Guzmán

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