31 de marzo de 2011 / 19:25 / en 6 años

ANALISIS-Pensiones en Brasil: costosas, injustas, insostenibles

* Sistema de pensiones, gran carga sobre empresas y Gobierno

* Funcionarios públicos obtienen mayores beneficios

* Perspectivas inciertas sobre reforma de ley en el Congreso

Por Raymond Colitt

BRASILIA, mar 31 (Reuters) - Las ordenadas filas y el rápido servicio en una restaurada sucursal de las oficinas del sistema de previsión social de Brasil en el centro de Brasilia son una muestra de una modernidad digna de la séptima mayor economía del mundo.

Pero la moderna fachada cubre un sistema previsional costoso, desigual y proclive a la corrupción que refleja un Brasil más atrasado, con grandes distorsiones económicas y sociales.

Generosos beneficios para unos pocos privilegiados, un laberinto de resquicios legales y una creciente población que envejece hacen a las pensiones brasileñas una carga insostenible para las empresas y el Gobierno.

Los desembolsos para el sistema de pensiones ya son uno de los mayores gastos del Gobierno, pues son responsables de un 11 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), en comparación a un 6,2 por ciento en Argentina, un 2,9 por ciento en Chile y un 12,6 por ciento en Estados Unidos.

El déficit previsional total, que se espera sea de 77.000 millones de reales este año (47.000 millones de dólares), aumentará a más del doble en la próxima década, muestran proyecciones oficiales.

Eso podría minar los esfuerzos del Gobierno por recortar la deuda y de ese modo reducir la tasa de interés, que está entorpeciendo el crecimiento económico.

“Sólo se pondrá peor, el Gobierno no puede seguir financiando esto”, dijo el ministro de Previsión Social, Garibaldi Alves Filho.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha mostrado poco empeño por reformar el sistema, en parte debido a que los sindicatos que se oponen a las reformas son algunos de sus principales simpatizantes.

A Rousseff, que ha continuado las políticas económicas amistosas al mercado de su predecesor desde que asumió mandato el 1 de enero, le preocupa que una impopular reforma previsional pueda mellar sus índices de aprobación, que ya están en riesgo debido a recientes medidas de austeridad.

“Ella enfrenta una situación económica difícil, está siendo muy cautelosa este año, que podría ser el año para comenzar estas reformas”, afirmó Alves Filho.

Se espera que el crecimiento económico de Brasil se desacelere a un 4 por ciento este año, tras anotar una robusta expansión del 7,5 por ciento en el 2010.

CASANDOSE CON MUERTOS

Los funcionarios públicos son la principal razón para el agujero financiero en el sistema previsional de Brasil.

Considerando que los funcionarios hayan trabajado durante 35 años, pueden retirarse a cualquier edad y aún así recibir enormes beneficios.

La pensión mensual promedio para un funcionario público jubilado es de 6.200 reales (3.803 dólares), casi 10 veces el del sector privado.

Eso significa que alrededor de 2 millones de funcionarios públicos retirados hacen un mayor agujero en las arcas previsionales que 28 millones de pensionados del sector privado, cuando se incluyen otros beneficios.

El pago a los parlamentarios, que en promedio asciende a 19.546 reales al mes, sólo alimenta el descontento con el sistema previsional.

“Es una enorme distorsión de la distribución de los ingresos”, dijo Fernando Gaiger, de la consultoría económica gubernamental Ipea.

Millones de agricultores que contribuyen con poco o nada, pero igual obtienen beneficios, se añaden a la nómina del Gobierno, al igual que una serie de resquicios legales e ilegales que fomentan el abuso y la corrupción.

Es cada vez más común ver a mujeres jóvenes casándose con hombres mayores para obtener una pensión vitalicia como viuda y algunas incluso se casan con hombres muertos, falsificando licencias de matrimonio, afirman funcionarios.

También se ha sabido de trabajadores que obtienen certificados de nacimiento falsos para jubilarse anticipadamente.

POBLACION QUE ENVEJECE

Los operarios del sistema de previsión social a veces han sido descubiertos participando en el fraude al aceptar sobornos para aumentar los beneficios.

“No sabemos cuánto perdemos, pero es un gran problema”, dijo Dilmar Pregadier, del departamento de fraudes del ministerio.

Pero incluso sin trucos sucios, la perspectiva financiera no se ve bien. Brasil tendrá una población más vieja en las próximas décadas. El porcentaje de ancianos saltará de 9 a 25 por ciento al 2050, mudando el peso de mayores pagos previsionales a menos contribuyentes.

Todo esto tiene preocupados a los líderes empresariales.

Los empleadores y empleados pagan un impuesto para pensiones del 31 por ciento sobre sus salarios, más que en Suiza o Alemania.

“Brasil no puede cargar dichos costos. Ellos minan la competitividad de los negocios y merman fondos públicos que deberían ir a infraestructura o educación”, afirma Mario Sergio Carraro, economista de la Confederación Nacional de la Industria (CNI).

La mayoría de la gente en Brasil concuerda con que los recortes de beneficios no deberían afectar a los contribuyentes actuales, sino sólo a los futuros empleados.

Pero incluso eso enfrenta un apoyo político incierto. Un proyecto de ley que debería poner un límite a las pensiones para nuevos funcionarios públicos ha estado atascado en el Parlamento por cuatro años, mientras líderes del Congreso desestiman la necesidad de realizar reformas estructurales.

“Desafortunadamente, podría ser necesaria una crisis a gran escala para despertar a Brasil para que lidie con este problema en forma seria”, sostuvo Carraro.

Editado en español por Luis Azuaje

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