25 de octubre de 2011 / 16:48 / en 6 años

REPORTE ESPECIAL-Más poder y retos para presidenta argentina

-- PARA VER LA VERSION PDF DE ESTE REPORTE, CON FOTOGRAFIAS Y GRAFICOS, HAGA CLICK EN link.reuters.com/jaq64s

POR Guido Nejamkis y Nicolás Misculin

BUENOS AIRES, oct 25 (Reuters) - Tras cuatro tormentosos años en el poder, la presidenta argentina Cristina Fernández fue reelecta con un abrumador apoyo gracias a un veloz crecimiento económico estimulado por sus políticas estatistas, aunque el negativo contexto global y las urgencias domésticas podrían dificultar el escenario de su segundo mandato.

Fernández ratificó el domingo en las urnas que es la figura excluyente de la política argentina al captar la mayor cantidad de votos desde el retorno de la democracia al país en 1983. La mandataria, que tuvo que atravesar dramáticos momentos durante su gestión, como una pelea con el poderoso sector agropecuario y la muerte de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, obtuvo un 54 por ciento de los votos y gobernará hasta el 2015.

La histórica ventaja de casi 40 puntos frente al segundo le permitirá a su agrupación recuperar el control del Congreso, dominar al peronismo -la fuerza hegemónica de la política local- y junto a sus aliados gobernar 20 de las 24 provincias argentinas.

^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

Gráfico sobre mapa político link.reuters.com/maq64s

Gráfico sobre economía link.reuters.com/naq64s

Gráfico de cosecha granos link.reuters.com/saq64s

Gráfico de peso argentino link.reuters.com/vaq64s

Argentina moderaría expansión [ID:nN1E79N06Q]

Agro argentino se resigna [ID:nN1E79H1PR]

Sueño industria ante difícil reto [ID:nN1E79H1HS]

Apreciación real peso argentino seguirá [ID:nN1E79K0Q0] ^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

De espaldas a la ortodoxia económica recomendada por Wall Street, la primera gestión de Fernández estimuló constantemente el consumo privado pese a la alta inflación, abundó en estatizaciones, aplicó una fuerte protección a la industria local y mantuvo un pesado sistema de subsidios que ayudó al país a expandirse a un ritmo cercano al 8 por ciento anual.

Esa estrategia se vio favorecida por los altos precios de los granos que Argentina exporta, que mantuvieron las arcas públicas superavitarias gracias a los impuestos a las ventas externas.

Muchos creen que la crisis global terminará forzando a la presidenta a alterar parte de "el modelo", como lo llaman sus partidarios. Y fue la propia mandataria quien en el discurso de celebración de su triunfo hizo un elíptico llamado a contener las demandas salariales que mantienen activa la peligrosa carrera de los sueldos contra los precios.

"Un mundo turbulento, difícil, complejo que exige que todos depongamos parte de nuestras aspiraciones para poder lograr que el conjunto pueda realizarse y no sólo los sectores", apeló Fernández, que iniciará su segundo mandato el 10 de diciembre. Los analistas advierten de la consecuencias que podría traer una nueva desaceleración económica global y una posible reversión del ciclo económico que favoreció a Argentina en los últimos años.

También hacen hincapié en las crecientes señales de fatiga que ven en el esquema de expansión monetaria constante. "La etapa económica que se abre se presenta más complicada que los buenos años del viento en las velas y el consumo desplegado", dijo el analista político Jorge Raventos, un sociólogo crítico del Gobierno.

Otros auguran más conflictos si la presidenta opta por profundizar el rumbo político, como los que la enfrentaron con el agro y los medios de comunicación críticos.

El analista Marcos Novaro, director del Centro de Investigaciones Políticas, advirtió que podría haber "medidas que afecten derechos relevantes de la sociedad y que esas medidas no generen conflictos (...) Hasta aquí no ha habido mayor resistencia a medidas de ese tipo", dijo. Novaro hace referencia a decisiones como la intempestiva reestatización de los fondos privados de pensión o un intento por desguazar el crítico grupo de medios Clarín.

ESPERANDO SEÑALES

Fernández festejó la victoria bailando en un escenario de la histórica Plaza de Mayo ante una multitud que gritaba su nombre y el de su fallecido esposo y antecesor.

En las próximas semanas debe anunciar quiénes integrarán su futuro gabinete, en el que tiene que reemplazar al ministro de Economía, Amado Boudou, electo vicepresidente.

Los analistas creen que una rápida designación de un equipo económico experimentado tranquilizaría al mercado, que antes de los comicios registraron una fuerte demanda de dólares para sacarlos del país, avivando la presión sobre las reservas del Banco Central y el peso.

"El desafío más urgente que enfrentará la próxima administración tiene que ver con desactivar la salida de capitales", dijo en un informe la consultora Ecolatina.

"Deberá diseñar una estrategia integral que reduzca la expectativa de devaluación e inflación. Fortalecer el resultado (presupuestario) primario, moderar la expansión de la cantidad de dinero y las subas salariales deberían ser los ingredientes fundamentales de este plan", agregó.

Hacia dentro del Gobierno, partidarios de políticas amigables con la inversión extranjera libran una solapada batalla con sectores más proteccionistas por el futuro control de la economía, según analistas.

"La designación del gabinete va a generar mucha especulación, uno va a poder extrapolar ciertas decisiones según quienes sean designados", dijo el analista Sergio Berensztein, de la consultora Poliarquía.

La popularidad de Fernández, una abogada de 58 años con un estilo de Gobierno hermético y centralizador, se apoya en la expansión económica, generosos planes sociales y subsidios al transporte y la energía.

HEGEMONIA

La victoria permitirá que la Alianza Frente para la Victoria que conduce Fernández controle el Congreso. Sumando a sus aliados, llegaría a 131 bancas en la Cámara de Diputados, dos más que las necesarias para tener quórum propio. En el Senado también lograría la mayoría.

Ese escenario sería similar a los primeros cuatro años de Kirchner en el poder, cuando las audaces reformas presentadas por el Gobierno eran rápidamente aprobadas por los legisladores.

"Empieza un tiempo político con un protagonismo exclusivo y excluyente de la presidenta", dijo el analista político Fabián Perechodnik. "El resultado no deja un líder opositor con claridad", agregó.

El amplio apoyo convirtió también a Fernández en la mandataria más votada en la historia democrática de Argentina después de Juan Perón, fundador de su partido, que en 1973 obtuvo más del 60 por ciento para llegar a su tercer período de Gobierno.

El presente contrasta dramáticamente con el panorama en el 2009. Con la economía golpeada por la crisis global, Fernández perdió ese año la mayoría del Congreso, pero su popularidad remontó tras la súbita muerte de Kirchner en octubre del 2010 y por una sostenida mejora de la actividad.

Su sucesión, uno de los riesgos políticos que señalan los observadores, también acecharía a Fernández bajo la forma de una temprana disputa en el peronismo, puesto que no puede ser reelegida nuevamente sin una reforma constitucional.

"El partido dominante en Argentina tiende a reunificarse. Hay un proceso de reunificación del peronismo detrás del liderazgo de Cristina que creo que se va a profundizar. (Los dirigentes peronistas) Van a tratar de participar por la interna que se viene por la sucesión", dijo Novaro.

En los últimos días de campaña, la diezmada oposición agitó la idea de que Fernández evaluaba una reforma constitucional que habilitara la reelección indefinida de los presidentes. El domingo, los simpatizantes de la mandataria que la vivaban en la Plaza de Mayo gritaban: "Para Cristina, la reelección".

Fernández pareció diluir esa idea, cuya concreción sería compleja ya que requeriría de mayorías calificadas en el Congreso para poder llamar a una convención que reforme la Constitución.

"Soy una mujer que milita desde muy joven. He llegado a lugares que en mi vida pensé que podía llegar. No solamente tuve el honor de ser la primera mujer electa Presidenta, sino que tengo el honor de ser la primera mujer también reelecta como Presidenta. Yo no quiero más nada. Mi compañero también fue presidente. ¿Qué más puedo querer?", dijo.

El variopinto movimiento fundado por Perón, que incluye liberales, nacionalistas y fuerzas de derecha e izquierda, ha gobernando a Argentina durante 20 de los últimos 22 años. Esas múltiples facetas del partido hace difícil para muchos analistas aventurar quién podría ser el sucesor.

El otro gran ganador del fin de semana es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, un peronista que se ha ido adaptando a los bruscos cambios del partido en las últimas tres décadas.

Fernández, en cambio, promete trabajar para dar larga vida a su visión del peronismo.

"Cuenten conmigo para seguir profundizando un proyecto de país que ayude a mejorar la vida de los 40 millones de argentinos. Para eso nos necesitamos unidos", dijo el domingo a sus seguidores tras la aplastante victoria.

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below