Duro camino espera a plan económico de presidente electo México

lunes 2 de julio de 2012 07:13 CDT
 

Por Luis Rojas
    MEXICO DF, 2 jul (Reuters) - Enrique Peña Nieto prometió
que, de llegar a ser presidente de México, elevaría los ingresos
de los trabajadores y bajaría los precios de los alimentos, pero
cuando asuma el poder en diciembre deberá enfrentar algunas
trabas legales que podrían complicar el cumplimiento de sus
promesas.
    Durante sus actos de campaña, entrevistas y propagandas, el
ex gobernador del central y populoso Estado de México lanzó esas
propuestas junto con ofrecimientos de apoyo al empleo y mejoras 
a los programas de seguridad social. 
    Pero el político de 45 años, al igual que los otros
candidatos que compitieron con él, no detalló las vías por las
que se obtendrían más recursos para poner en marcha sus planes,
que necesariamente tendrían que pasar por un aumento del
presupuesto, acotado por ley a márgenes establecidos desde el
2006. 
    "Las plataformas no ahondan en los temas que tienen que ver 
con el financiamiento", dijo Alejandro Villagómez, economista 
del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), que ha
dado seguimiento a las principales propuestas de los candidatos.
    "Entonces el problema es que si nos quedamos al nivel de la 
campaña pues hay muchas promesas, pero vamos a tener problemas 
una vez que se intenten implementar", agregó. 
    Peña Nieto dijo que daría prioridad a una reforma fiscal 
en su Gobierno y aunque no dio detalles de cuáles serían los
elementos de esa iniciativa, sus asesores han sugerido que
incluiría ampliar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a
alimentos y medicinas, una opción que ha sido polémica por años.
    De hecho, legisladores del PRI rechazaron propuestas tanto 
del Gobierno del ex presidente Vicente Fox (2000-2006) como del 
actual mandatario, Felipe Calderón, ambos del conservador 
Partido Acción Nacional (PAN), para gravar en alguna medida con 
IVA a los alimentos y las medicinas. 
   
 
    El PRI regresará al poder en diciembre tras arrebatarle la
presidencia al PAN con una imagen rejuvenecida, pero aún con el
estigma de ser un partido corrupto y causante de severas crisis
económicas. 
    Peña Nieto se afilió al PRI en 1984, dos años después de una
aguda devaluación de la moneda y de uno de los más profundos 
desplomes económicos, que sumió al país en lo que se conoce como
"la década pérdida" en los años ochenta.
    
    CON EL PRI, MAS BUENO QUE MALO 
    Retomando el sesgo de gobiernos paternalistas y benefactores
del PRI, Peña Nieto centró su campaña en un decálogo en el que 
propone mejorar los salarios, detener la tendencia alcista de 
los precios de los alimentos, reducir las tarifas eléctricas, 
otorgar becas escolares y vales para medicamentos. 
    Su intención es lograr que la economía mexicana crezca 
"hasta tres veces más" que lo actual para que las familias 
"tengan calidad de vida, mejores ingresos y les alcance para 
más", según dijo durante la campaña. 
    Pero sus adversarios lo atacaron señalando promesas 
incumplidas cuando gobernó en el Estado de México (2005-2011), 
vecino a la capital y un pulmón de la economía del país. 
    "Me parece que votar por los partidos revolucionarios es 
apostarle al retroceso", dijo el analista económico Macario 
Schettino. 
    "Como gobernador, su administración no tiene mucho que 
celebrar: redujo la competitividad de su estado, incrementó la 
opacidad, fue la entidad en la que más creció la pobreza y en la
que más cayó la calidad educativa", añadió. 
    Aún así, desde el comienzo de las campañas hace tres meses, 
el priísta se ubicó en la cima de las preferencias, favorecido
también por su estilo fresco de aproximarse a la gente y por su
matrimonio con una actriz de telenovelas.
    Más allá de la factibilidad de las propuestas, sus 
simpatizantes están ansiosos por ver al PRI de regreso al poder,
tras dos gobiernos del PAN en los que no se lograron importantes
reformas económicas, no se generaron suficientes empleos y se
libró una sangrienta batalla contra el narcotráfico que ha
cobrado la vida de más de 55,000 personas. 
    "Nosotros anteriormente siempre estábamos mejor con los
priístas, contra todo lo que se diga", dijo Fernando Molina, un 
maestro de 34 años, en uno de los cierres de campaña de Peña 
Nieto. 
    
    CANDADOS AL GASTO 
    Entre diciembre de 2000, cuando asumió Fox, y mayo de 2012, 
México generó solamente 3.3 millones de empleos según cifras de 
la Secretaría del Trabajo, que utiliza el número de trabajadores
afiliados a la seguridad social, un fiel registro del 
mercado laboral formal. 
    La pobreza también aumentó, en medio de débiles expansiones 
económicas para cada periodo presidencial, de alrededor del 2 
por ciento promedio anual. 
    De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la 
Política de Desarrollo Social (Coneval), autónomo del Gobierno, 
la pobreza patrimonial se expandió a 57.7 millones de personas 
en el 2010, desde los 52.7 millones del 2000. 
    Pero las intenciones de Peña Nieto de revertir la pobreza en
el país de 112 millones de habitantes, mejorando los salarios y 
los programas sociales también cuentan con el presupuesto 
gubernamental en contra. 
    El investigador Fausto Hernández dijo que el 90 por ciento 
del presupuesto mexicano ya está asignado y regido por la Ley 
Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que pone
límites al gasto para evitar endeudamientos que pongan en riesgo
la estabilidad fiscal. 
    "Es poco lo que pueden cumplir (...) el gobierno federal 
tiene muchos más candados", dijo Hernández, quien también formó 
parte de un equipo de revisión de las propuestas.

 (Reporte adicional de Liz Díaz y Gabriel Stargardter; Editado
por Adriana Barrera y Javier López de Lérida)