9 de agosto de 2016 / 16:26 / en un año

Sentido Común-Para estabilizar peso mexicano, economía, todos los ojos sobre Videgaray

9 ago (Sentido Común) - Las cosas este año no caminan en el rumbo que esperaba el gobierno y los vientos en contra del desempeño de la economía han impregnado de pesimismo las expectativas de algunos inversionistas y analistas financieros.

El peso mexicano no consigue respiro frente al dólar estadounidense y acumula una pérdida de casi 10% de su valor en el transcurso del año.

La economía del país se contrajo 0.3% durante el segundo trimestre del año, algo que no ocurría en los últimos 11 trimestres, de acuerdo con datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el órgano gubernamental responsable de recopilar la información económica y social de México.

En el entorno externo, la volatilidad que genera la incertidumbre sobre la siguiente alza de tasas de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos fue agravada por la decisión de los votantes en Reino Unido de apoyar la separación de la Unión Europea, el llamado Brexit.

Ciertamente el panorama es complejo pero, más allá de estos factores, algunos analistas creen que la debilidad del mercado cambiario y de la economía tiene su origen en las finanzas públicas, que se han debilitado por los menores ingresos petroleros que obtiene el gobierno por la combinación de bajos precios y de una menor producción de crudo.

El deterioro fiscal de México en los últimos años comienza a ser un foco de atención para los expertos, especialmente para aquellos que piensan puede ponerse en riesgo la estabilidad macroeconómica del país.

"La situación fiscal es crítica y en realidad es donde reside la solución hoy en día. Los riesgos externos ahí van a estar, el tema es realmente el interno, la situación fiscal", dijo Luis Foncerrada, director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Público, o CEESP, el órgano de estudios económicos del sector privado, en una conferencia de prensa hace un par de semanas.

Los datos disponibles dijeron que, hasta la primera mitad del año, el déficit público del país fue de 116 mil 593 millones de pesos (aproximadamente 6,259 millones de dólares), lo que se tradujo en una reducción de 67.7% contra los 351 mil 364 millones de pesos del año anterior.

No obstante, el menor déficit se explicó por los ingresos 167 mil millones de pesos (8,964 millones de dólares) que el Banco de México entregó al gobierno en abril, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, por concepto de remanente de operaciones --la ganancia que obtiene la banca central en un año fiscal y que debe entregar al gobierno por ser una entidad sin fines de lucro--.

Por ello, algunos analistas consideran urgente corregir las finanzas públicas para evitar que el déficit se eleve a niveles similares o incluso mayores que en 1994, en la llamada "crisis del tequila".

En ese entonces, hace más de 20 años, la falta de reservas internacionales y una fuerte salida de capitales del país se conjugaron para detonar la mayor crisis financiera de México.

Ahora las condiciones son otras, México tiene reservas internacionales por 177 mil millones de dólares, además de una línea de crédito flexible aprobada por el Fondo Monetario Internacional por 88 mil millones de dólares, un arsenal que le permitiría no encontrarse en el mismo caso de 1994.

Marco Oviedo, economista en jefe para México de Barclays, dijo sin embargo que el riesgo de un incremento mayor del déficit de cuenta corriente en éste y el siguiente año compromete la posición del país, cuyos fundamentales macroeconómicos le han permitido hasta ahora diferenciarse de otros emergentes.

"Terminaríamos con una cuenta corriente en déficit de 3.6% en este año, el nivel más alto desde la 'crisis del tequila'. Si la incertidumbre continúa en Europa y en Estados Unidos por las elecciones, el déficit puede terminar en 3.7% para el otro año", dijo Oviedo, de Barclays, durante la presentación de sus expectativas globales.

Esa preocupación no sólo se percibe entre analistas, también es compartida por algunos miembros de la junta de gobierno del Banco de México. En la última minuta sobre la decisión de política monetaria, la del 30 de junio, los participantes reconocieron "preocupaciones en torno al déficit de la cuenta corriente y la solidez de las finanzas públicas".

"Serían deseables acciones adicionales de consolidación en las finanzas públicas, tal como procurar un superávit primario a partir de 2017", dijo la minuta de Banxico, como también se le conoce al banco central del país.

Esta atípica recomendación, de proteger las finanzas, fue un llamado del banco central para que el gobierno haga un esfuerzo adicional para conseguir la meta de superávit primario que se tiene para el año entrante.

Es verdad que no todos son tan pesimistas. Para Alejandro Cervantes, economista senior de Banorte Ixe, la posibilidad de que el déficit de cuenta corriente aumente depende sobre todo de factores externos.

"No creemos que el crecimiento de déficit en cuenta corriente sea una preocupación... consideramos que en la propuesta de ley de ingresos y egresos [para el siguiente año] se plantará un mayor recorte al gasto público", dijo Cervantes en entrevista telefónica.

El analista de Banorte Ixe dijo que las autoridades actuaron bien. "Prueba de ello es la reacción de Banxico y la Secretaría de Hacienda frente a la volatilidad que disparó la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea".

Cervantes se refiere a los dos recortes que propuso el gobierno en lo que llevamos del año para proteger las finanzas. En total, Hacienda disminuyó 164 mil millones de pesos (aproximadamente 8,803 millones de dólares) del gasto de manera preventiva, para evitar un deterioro mayor de las cuentas públicas.

Además, en los últimos dos meses el gobierno subió los precios de las gasolinas, como respuesta de la recuperación de los precios internacionales del combustible. En el caso de la Premium el precio aumentó a su valor máximo permitido por ley para este año y en el caso de la Magna, la de mayor consumo en el país, el precio subió hasta quedar apenas dos centavos debajo del límite.

Cuando el precio de la gasolina fue bajo, principalmente en Estados Unidos, de donde se importa la mayoría, el diferencial con el que se vendía en México le daba al gobierno recursos adicionales que compensaban la caída por la venta de petróleo. Pero ahora, con la recuperación de los precios y la debilidad del peso, el gobierno decidió subir la gasolina para evitar un desajuste en sus finanzas públicas por los menores ingresos que podría obtener de la venta del combustible.

De acuerdo con cifras de Hacienda, la captación de ingresos por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) por gasolinas y diesel sumó 27 mil 195 millones de pesos tan sólo en junio de este año, lo que representa un aumento de 47% comparado con el mismo mes pero del 2015.

Así, en el acumulado de los primeros seis meses del año la captación del IEPS por gasolinas fue de 143 mil 614.5 millones de pesos (7,708 millones de dólares), o un incremento de 22.3% respecto al mismo lapso de 2015.

Para Foncerrada, del CEESP, las autoridades financieras del país ya dieron el primer paso al proponer un superávit primario para el otro año, pero falta más. "Eso es un paso muy importante de Hacienda para decir que hay un cambio en la dirección. Aunque se está en la dirección correcta, no es suficiente", dijo.

El gobierno federal tiene como compromiso disminuir el déficit público presupuestario como proporción del PIB hasta 0.5% en 2016 y bajarlo hasta 0% para el siguiente año. Incluso, las autoridades han expresado su intención de conseguir un superávit primario en las finanzas de 2017.

Tras el alza de la gasolina, algunos especialistas creen que la opción más viable para volver superavitarias las finanzas es recortar nuevamente el gasto.

Por ejemplo, Rodolfo Navarrete, director de análisis y estrategias de inversión de Vector Casa de Bolsa, consideró que hasta ahora lo que han anunciado las autoridades hacendarias no es suficiente y "se tiene que hacer un recorte al gasto público muy fuerte para cumplir la meta de un superávit primario para el próximo año".

"Debería de ser de 300 mil millones", dijo Navarrete, en entrevista telefónica, lo que prácticamente sería el doble de lo ya recortado este año.

Las dudas pudieran estar en que, por lo general, los recortes al gasto público tienen implicaciones negativas en la economía del país, porque afectan la generación de proyectos y, por consecuencia, en muchas ocasiones resultan en la pérdida de empleos para las empresas que dependen de los proyectos del gobierno.

El Banco de México ya ha dicho que la política monetaria no puede ser la única herramienta para estabilizar los fundamentos de la economía, así que ahora todos los ojos están nuevamente sobre Luis Videgaray. (Redacción Sentido Común)

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