BREAKINGVIEWS-Difícil hablar de Colombia sin hacerlo de petróleo: columnistas invitados

viernes 16 de enero de 2015 13:08 CST
 

(Los autores son columnistas invitados de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales)

Por Ilan Goldfajn y Joao Pedro Bumachar

SAO PAULO, 16 ene (Reuters Breakingviews) - La abrupta y rápida caída del precio del petróleo ha sacudido a América Latina. Si bien esperamos que el precio del Brent se recupere a 70 dólares por barril a fines del 2015, eso es menos que los 100 dólares de años recientes y el pronóstico sigue siendo incierto.

Venezuela está claramente entre los mayores perdedores de la región porque el petróleo representa el 95 por ciento de las exportaciones; los precios de sus bonos están cerca de niveles de incumplimiento. Colombia, aunque es menos obvio, tiene mucho que perder. Chile, como gran importador, es claramente un ganador.

Será difícil hablar de Colombia sin hablar de petróleo. Las exportaciones netas de energía representan un 8,4 por ciento del PIB, mientras que más de la mitad de la inversión extranjera directa va a actividades energéticas, incluyendo labores no petroleras como el carbón. Como era previsible, el peso colombiano ha sido una de las monedas de peor desempeño desde que los precios del petróleo comenzaron a caer.

Las cuentas externas no son las únicas en Colombia que se benefician del sector energético. Ha tenido un impacto directo en el sólido crecimiento reciente del país. La producción minera, de la que un 72 por ciento es petróleo y un 18 por ciento carbón, creció a un promedio del 6,2 por ciento en la última década.

La inversión en el sector tuvo un auge y otros se beneficiaron también. La construcción, por ejemplo, promedió una expansión cercana al 8 por ciento en los últimos 10 años.

La liberalización de la industria petrolera a partir del 2003 fue un factor clave. No obstante, el alza de los precios del crudo desde entonces ha ayudado a apuntalar esa expansión.

Hay algunos amortiguadores. El tipo de cambio flexible de Colombia es uno de ellos. El Gobierno tiene además una política fiscal contracíclica, lo que significa que mayores déficits públicos pueden aminorar el impacto negativo del golpe.   Continuación...