17 de octubre de 2013 / 19:09 / hace 4 años

Inundaciones en México devastan a violento y quebrado Acapulco

8 MIN. DE LECTURA

Por Gabriel Stargardter

ACAPULCO, 17 oct (Reuters) - La violencia del crimen organizado y la amenaza de la bancarrota habían casi borrado ya el brillo de Acapulco antes de las catastróficas inundaciones del mes pasado, que dejaron cocodrilos en las calles y convirtieron a gran parte de la ciudad turística mexicana en un lodazal.

Alguna vez un centro de recreo para ricos y famosos, Acapulco se convirtió en 2012 en la capital del crimen en México, en un ciclo de asesinatos, secuestros y extorsiones centrado en las peleas entre bandas del narcotráfico.

Acapulco batallaba para contener la violencia cuando en septiembre fue golpeado por la tormenta más dañina que haya azotado a México. Las lluvias inundaron el aeropuerto, atrapando a miles de turistas, cruciales para la economía local.

Las carreteras hacia el puerto del Pacífico colapsaron y el promedio de ocupación hotelera cayó a un 20 por ciento en las semanas después del desastre.

Los caminos están abiertos de nuevo y gran parte de desastre ha sido limpiado, pero las tasas de ocupación todavía tienen que recuperarse. La semana pasada fue de un 49 por ciento.

Los hoteles de Acapulco han comprado anuncios en diarios nacionales ofreciendo viajes al dos por uno. El mensaje es simple: más que mandar paquetes de comida, la mejor manera de ayudar es venir y gastar dinero.

El turismo produce más de las dos terceras partes del ingreso del estado de Guerrero, donde está Acapulco, y con muchos cuartos de hotel vacíos, las finanzas de ciudad en aprietos y la violencia del narcotráfico extendiéndose, el puerto enfrenta un gran reto para recuperar su reputación.

Durante las lluvias, los hoteles sirvieron como refugios de emergencia. Dos semanas después, cuando Reuters hizo una visita a media semana, el agua faltaba o estaba racionada en muchos establecimientos destacados. En el hotel Elcano, de 180 habitaciones, sólo alrededor de 20 cuartos estaban ocupados.

"Esperamos que esto ya sea el fondo. Estas ocupaciones que tenemos estos días no las habíamos tenido nunca", dijo el gerente de Elcano, Pedro Haces.

La ciudad depende ahora del turismo nacional y tiene el atractivo de las playas más cercanas a la capital del país: un viaje de cuatro horas por tierra en lugar de un vuelo caro a otros lugares como Cancún.

Las tormentas Manuel e Ingrid trastocaron la economía de Guerrero y el gobernador del estado, Angel Aguirre, dice que el daño total podría exceder los 18,000 millones de pesos (1,400 millones de dólares), equivalente a un 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del estado.

La gigantesca cuenta ha cavado un agujero más grande para las finanzas del puerto, al que el alcalde Luis Walton declaró en bancarrota el año pasado.

"El ayuntamiento de Acapulco no tiene la capacidad económica para poder resolver todo esto. No podemos. Eso tiene que hacerlo la federación y el gobierno del estado", dijo Walton.

La desgracia de Acapulco se ha convertido en algo tan común que las señales en la carretera fuera de la ciudad rezan: "No hables mal de Aca", un juego de palabras que relaciona "acá" y la primera tres letras del nombre de la ciudad.

Pelicula De Gansters

Cuando la lluvia comenzó la noche del 15 de septiembre, muchos en el barrio Miramar II se reunieron para mirar la pelea de boxeo entre el mexicano Saúl "Canelo" Alvarez y el campeón mundial Floyd Mayweather.

Al amanecer, las esperanzas de Alvarez habían colapsado y los colonos de Miramar II, una zona de pequeñas casas cerca de los hoteles más lujosos en la ciudad, estaban bajo el agua.

El biólogo Arturo Sánchez, de 43 años, se vio forzado a escapar de la severa inundación por los techos de las casas vecinas, pues el agua había rebasado ya a los automóviles.

Miramar II está ubicado junto a un río y fue construido pese a advertencias de que la zona era susceptible a inundaciones.

Residentes como Sánchez perdieron todo y acusan a los desarrolladores de coludirse con las autoridades públicas para construir sin la planeación adecuada.

El presidente Enrique Peña Nieto ha prometido investigar los señalamientos en torno a que los permisos para construir se emitieron de forma ilegal en áreas como Miramar II, que se ha convertido en un símbolo de la corrupción en Acapulco.

Cuando Walton asumió el gobierno a finales de 2012, dijo que Acapulco estaba en una crítica situación financiera y no era capaz de pagar sus deudas de unos 170 millones de dólares, legado de una mala gestión.

Acapulco saltó a la fama a mediados del siglo XX con visitantes como el presidente John F. Kennedy y la actriz Marylin Monroe.

Pero su popularidad entre los turistas así como su estratégica ubicación para los contrabandistas de cocaína de Sudamérica a México y a Estados Unidos la ha transformado en un punto muy lucrativo para los cárteles de la droga.

Cuando las bandas locales comenzaron a fragmentarse durante la ofensiva militar del ex presidente Felipe Calderón, surgió el caos mientras grupos rivales luchaban por el control.

La caída del cartel de los Beltrán Leyva en 2009 constituyó un punto de inflexión y en tres años la ola de violencia dejó a la ciudad con la mayor tasa de homicidios del país.

En 2012 hubo 1,063 asesinatos, o 135 por cada 100,000 habitantes, un 50 por ciento más que Honduras, el país con más homicidios en el mundo.

"Parecía un Acapulco como una película de la época de los gánsters de Chicago en los años 30", dijo Javier Morlet, quien encabeza un grupo nacional llamado Diálogo por la Paz y cuya hija fue secuestrada y asesinada en 2010. "La ciudad se había convertido en una ciudad ya casi abandonada. Había terror".

Mas extorsión, Menos Cruceros

El Gobierno ha mandado cientos de infantes de Marina y policías federales a la ciudad para tratar de controlar la violencia, y parece haber dado algunos resultados en línea con mejorías moderadas en el resto del país.

Desde que Peña Nieto subió al poder en diciembre, el número de homicidios se ha reducido. Pero con cerca de 1,000 asesinatos vinculados al narco cada mes, la violencia sigue siendo parte de la vida en el país y Acapulco no es la excepción.

En los primeros nueves meses del año se han reportado 536 asesinatos en la ciudad. Un tercio menos que en el mismo lapso del año pasado, pero otros delitos se han incrementado.

Los 150 casos de secuestros reportados en Guerrero en los primeros ocho meses del año son un máximo en las estadísticas que se empezaron a compilar en 1997. La extorsión también parece encaminada a llegar a récords en el 2013.

Morlet estimó que cerca del 80 por ciento de los pequeños negocios de Acapulco pagan "protección" de entre 5,000 y 80,000 pesos mensuales.

El nuevo jefe de policía de la ciudad, Jesús Cortés, ex jefe del equipo de asalto antidrogas de la policía federal, dice que heredó una policía sobredimensionada y mal entrenada.

"Yo como policía federal no confiaba en la policía municipal. Hoy en día soy jefe de la policía municipal y estoy trabajando en eso, pero todavía no tengo un grupo de confianza para trabajar al 100 por ciento", dijo Cortés.

La violencia también ha afectado el negocio de los cruceros. Las autoridades portuarias esperan cerca de 13 buques vacacionales para finales del año, que se comparan con un promedio de 140 hasta antes del 2011.

"Acapulco fue un lugar donde estaba el 'jet-set', pero eso ya no lo tenemos", dijo Walton. "Por supuesto que me preocupa que no hay barcos, por supuesto que me preocupa que los hoteles no tengan turismo", añadió.

Con la baja en el turismo internacional, la ciudad se ha vuelto aún más dependiente de los visitantes de Ciudad de México. Y muchos de esos visitantes aprovecharon créditos del Gobierno para comprar casas de veraneo como las de Miramar II.

En medio del agua que le llegaba a las pantorrillas en su casa de vacaciones, el carpintero de 44 años de Ciudad de México Víctor García y su esposa Maria Luisa estudiaban lo que quedó de la vivienda de 360,000 pesos.

"Era muy bonito aquí", dijo María Luisa entre lágrimas.

Pese a las inundaciones, el crimen y los problemas del turismo, los hoteleros insisten en que el negocio se recuperará.

1 dólar = 12.9820 pesos mexicanos Traducido por Adriana Barrera, Luis Rojas y Tomás Sarmiento

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